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domingo, 14 de octubre de 2012
domingo, 1 de julio de 2012
La desconcertante red de túneles de la Cordillera del Cóndor
Diciembre 2008
del Sitio Web LegadoCosmico
La desconcertante red de túneles de la Cordillera del Cóndor
Recientemente tuve la oportunidad de charlar en Madrid con el periodista español Miguel Pedrero y con el Director de la reconocida revista Año/Cero, Enrique de Vicente. El tema principal de nuestra plática se concentró en los túneles secretos de América.
Recientemente tuve la oportunidad de charlar en Madrid con el periodista español Miguel Pedrero y con el Director de la reconocida revista Año/Cero, Enrique de Vicente. El tema principal de nuestra plática se concentró en los túneles secretos de América.
Gracias a Pedrero, pudimos compartir momentos de nuestra expedición a ese extraño sistema de túneles en el programa Milenio, de Radio Galega.
Sin duda es un expediente abierto que aún suscita interrogantes y las más diversas teorías.
¿Quién construyó esos túneles? ¿Existe una biblioteca metálica con información de civilizaciones perdidas en La Cueva de los Tayos? ¿Por qué el astronauta Neil Armstrong la visitó?
Aunque en la sección “intraterrestre” incluimos un resumen de lo que significa ese enigma, pienso que hoy es una buena oportunidad para recordar porqué ese punto del mundo sigue vigente como un misterio sin resolver.
EL HALLAZGO
Nadie se pone de acuerdo en la fecha del descubrimiento. Pero lo más probable es que éste se haya producido gracias a las exploraciones militares ecuatorianas en el oriente del país, aunque fue gracias a Juan Moricz que la existencia de esos misteriosos túneles se dio a conocer a escala internacional, con todo el escándalo que traería más tarde. Corría el año 1969.
Juan Moricz era un flemático húngaro nacionalizado argentino, espeleólogo aficionado y experto en leyendas ancestrales. Su investigación del mundo subterráneo le condujo a Sudamérica y, más tarde, a las selvas del Ecuador a mediados de los años 60, llegando a la zona de los túneles que custodian los indios shuaras en Coangos.
EL HALLAZGO
Nadie se pone de acuerdo en la fecha del descubrimiento. Pero lo más probable es que éste se haya producido gracias a las exploraciones militares ecuatorianas en el oriente del país, aunque fue gracias a Juan Moricz que la existencia de esos misteriosos túneles se dio a conocer a escala internacional, con todo el escándalo que traería más tarde. Corría el año 1969.
Juan Moricz era un flemático húngaro nacionalizado argentino, espeleólogo aficionado y experto en leyendas ancestrales. Su investigación del mundo subterráneo le condujo a Sudamérica y, más tarde, a las selvas del Ecuador a mediados de los años 60, llegando a la zona de los túneles que custodian los indios shuaras en Coangos.
Se afirma que gracias a su conocimiento del antiguo dialecto húngaro, el magiar – similar a la lengua de los nativos shuaras - pudo entablar amistad con los guardianes de estos túneles, que suelen frecuentar debido a la presencia de los Tayos, unas aves nocturnas que son codiciadas en la comunidad indígena por sus huevos.
Juan Moricz (de cabello canoso) con su abogado, Peña Matheus.
Morizc, supuestamente, con ayuda inicial de los indios hizo sus primeras exploraciones entre 1964 y 1969, este último año el decisivo para dar a conocer su inquietante hallazgo.
Leyendo tan sólo el acta notarial de su descubrimiento, fechada el 21 de julio de 1969 en la ciudad costeña de Guayaquil, a cualquiera se le encrespan los cabellos frente a sus detonantes afirmaciones:
Leyendo tan sólo el acta notarial de su descubrimiento, fechada el 21 de julio de 1969 en la ciudad costeña de Guayaquil, a cualquiera se le encrespan los cabellos frente a sus detonantes afirmaciones:
"...he descubierto valiosos objetos de gran valor cultural e histórico para la humanidad. Los objetos consisten especialmente en láminas metálicas que contienen probablemente el resumen de la historia de una civilización extinguida, de la cual no tenemos hasta la fecha el menor indicio..."
Esta afirmación extraordinaria ponía en segundo plano la propia existencia de los túneles que, de acuerdo a la opinión de Moricz, eran artificiales: supuestas construcciones de una civilización ignorada que vivía en las entrañas de la Tierra.
Lo que resaltaba en su Acta de descubrimiento no era la naturaleza artificial de esos túneles, sus dinteles, techos pulidos o pasillos cortados como por un láser, sino la presunta Biblioteca Metálica.
¿Qué información contenía exactamente? ¿Era obra de una humanidad intraterrestre? ¿O de una civilización ignorada de superficie que debido a un cataclismo tuvo que refugiarse en el mundo subterráneo? ¿Cómo llegó Moricz a este descubrimiento?
El enigma solo estaba empezando.
"Boca de ingreso a la Cueva de los Tayos"
UBICACIÓN Y DESCRIPCIÓN DE LA CUEVA
A una altitud aproximada de 800 metros, en una zona montañosa irregular, en las faldas septentrionales de la Cordillera del Cóndor, se sitúa la entrada “principal”, o más bien, la entrada “conocida” al mundo subterráneo de la Cueva de los Tayos.
El acceso consiste en un túnel vertical, una suerte de chimenea con unos 2 metros de diámetro de boca y 63 de profundidad. El angustioso descenso - no apto para cardíacos - se realiza con un cabo y polea. De allí, un verdadero laberinto se abre al explorador por kilómetros de misterio que se siguen enterrando en las profundidades, una ruta de galerías y pasillos que deben ser recorridos en la más absoluta oscuridad. Las linternas más potentes son nada ante semejantes espacios en donde una catedral entera podría caber.
Y no exagero.
Como adelantaba líneas atrás, la Cueva es denominada habitualmente “de los Tayos” debido a que su sistema de cavernas es el hábitat de unas aves nocturnas llamadas Tayos (Steatornis Caripensis), que constituyen la misma especie que se ha hallado en otras cavernas de Sudamérica, como por ejemplo, los “guacharos” en Caripe, Venezuela.
Como adelantaba líneas atrás, la Cueva es denominada habitualmente “de los Tayos” debido a que su sistema de cavernas es el hábitat de unas aves nocturnas llamadas Tayos (Steatornis Caripensis), que constituyen la misma especie que se ha hallado en otras cavernas de Sudamérica, como por ejemplo, los “guacharos” en Caripe, Venezuela.
El estudio inicial de esta conexión intraterrestre entre especies de aves nocturnas lo abordó detalladamente el sabio alemán Alejandro de Humboldt, en su obra: “Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente” (1800). Es sumamente sospechoso que una misma especie de aves ciegas esté diseminada en diversas cavernas de Sudamérica.
¿Será que todos aquellos laberintos intraterrestres no son cavernas aisladas y guardan una conexión?
“Descendiendo por la boca principal”
En las inmediaciones de la Cueva de los Tayos del Ecuador viven los Shuaras, quienes en el pasado fueron conocidos con el nombre “Jíbaro” - denominación despectiva para ellos - famosos en el pasado por su bravura y el arte de reducir cabezas. Ellos son los primeros exploradores del sistema subterráneo, ya que cada mes de abril bajaban a la cueva para hurtar los huevos e incluso los polluelos de los Tayos, que son más grandes que una paloma.
Y en medio de esta faena, los indios cuentan que se toparon con una serie de sorpresas. La más resaltante, fue sin duda, el hallazgo de gigantescas huellas sobre bloques de piedra que, por sus ángulos rectos y simetría, sugieren un origen artificial. Moricz recogió estos relatos en su visita al oriente ecuatoriano, pudiendo comunicarse sin mayor dificultad con los nativos gracias a su dominio del magiar.
Obviamente, Moricz sabía muy bien a qué blanco apuntar. Desde 1950 seguía pacientemente la “pista” que lo podría llevar al reino subterráneo.
Algunas fuentes, incluso, lo vinculan con una extraña orden esotérica húngaro-germana, hecho que podría explicar el profundo conocimiento esotérico que esgrimía en sus controvertidas entrevistas a los medios de prensa. Sea como fuere, Moricz estuvo en Perú, Bolivia y Argentina buscando estas entradas antes de llegar al Ecuador. En más de una entrevista subrayó lugares como Cusco, el Lago Titicaca y Tierra del Fuego, como los posibles lugares desde donde “se puede descender al reino subterráneo”.
Según él, la Cueva de los Tayos es sólo una de las tantas entradas a este mundo perdido, y lo más apabullante: que aun así, estaríamos hablando de un simple “arañazo” al mundo real de estos seres intraterrestres, que yacen a profundidades difíciles de alcanzar por el ser humano.
Pero la cosa no queda allí. Quizá una de las aseveraciones más inquietantes es la existencia de esa presunta biblioteca metálica que menciona en su Acta de descubrimiento. De existir, y siempre bajo el testimonio de Moricz, allí encontraríamos registrada la historia de la humanidad en los últimos 250.000 años, una cifra que moviliza a cualquiera.
Un punto a tener en cuenta en relación a estas planchas, nos lleva en línea recta a los extraños objetos que en su momento custodió el padre salesiano Carlo Crespi, en el patio de la Iglesia María Auxiliadora de Cuenca. Los objetos habían sido encontrados por nativos quienes, en acto de amabilidad y gratitud, se los cedieron al padre Crespi para su custodia.
Pero la cosa no queda allí. Quizá una de las aseveraciones más inquietantes es la existencia de esa presunta biblioteca metálica que menciona en su Acta de descubrimiento. De existir, y siempre bajo el testimonio de Moricz, allí encontraríamos registrada la historia de la humanidad en los últimos 250.000 años, una cifra que moviliza a cualquiera.
Un punto a tener en cuenta en relación a estas planchas, nos lleva en línea recta a los extraños objetos que en su momento custodió el padre salesiano Carlo Crespi, en el patio de la Iglesia María Auxiliadora de Cuenca. Los objetos habían sido encontrados por nativos quienes, en acto de amabilidad y gratitud, se los cedieron al padre Crespi para su custodia.
Muchos de estos preciados objetos - por no decir todos - posteriormente fueron robados.
Si el padre Crespi aun estuviese con vida, quizá podríamos rastrear el origen exacto de tan enigmáticas piezas que parecían ser muy antiguas, mostrando indiscutibles ideogramas en relieve, una suerte de “código de información” o “escritura”.
“El Padre Crespi con los enigmáticos objetos que recibió de los indios”
Teniendo en cuenta que estos objetos - muchos de ellos consistían en planchas metálicas, como si fuesen de oro y mostrando complejos símbolos - se hallaron en el Ecuador, no era descabellado darle al menos el beneficio de la duda a la biblioteca metálica descubierta por Moricz en la Cueva de los Tayos.
Todo esto no tardaría en atraer la atención de los cazadores de lo misterioso.
ERICK VON DÄNIKEN Y NEIL ARMSTRONG
Y la cosa se puso color de hormiga. Primero apareció en escena el famoso escritor suizo Erick Von Däniken, quien supo cautivar a Moricz para que le diese material fotográfico y la versión oculta de su hallazgo, hecho que fue espectacularmente explotado en el libro “El Oro de los Dioses” (1974), donde Däniken no sólo se limitó a fantasear con la versión original de la historia, sino que, por si fuera poco, sostuvo haber ingresado él mismo a la Cueva de los Tayos - en sus sueños - y haber visto con sus propios ojos la biblioteca metálica.
El libro fue un bestseller mundial, vendiendo 5 millones de copias y traducido a 25 idiomas. Ni un peso para Moricz.
El libro cautivó de manera particular al lector europeo - Däniken incluyó fotografías del Archivo Moricz-Peña Matheus que mostraban el interior de las cuevas, e imágenes de la planchas metálicas del Padre Crespi - y fue así como el ingeniero escocés Stanley Hall contacta con Moricz para proponerle una expedición internacional a la Cueva de los Tayos.
El libro cautivó de manera particular al lector europeo - Däniken incluyó fotografías del Archivo Moricz-Peña Matheus que mostraban el interior de las cuevas, e imágenes de la planchas metálicas del Padre Crespi - y fue así como el ingeniero escocés Stanley Hall contacta con Moricz para proponerle una expedición internacional a la Cueva de los Tayos.
Moricz aceptó siempre y cuando él fuese el Jefe de la Expedición y que ningún objeto hallado en el mundo subterráneo podría ser retirado.
Como era de esperarse, Hall no aceptó la propuesta. Inmediatamente desechó la presencia de Moricz en la Expedición y se comunicó con el Gobierno de Inglaterra. Resultado: En julio de 1976 se llevaría a cabo una expedición Ecuatoriano-Británica, con un intimidante personal militar y científico y, para añadir la cereza a la torta, la presencia del astronauta norteamericano Neil Armstrong (¿?).
Desde luego, esta no sería la primera incursión del astronauta en un lugar donde “las papas queman”. Recordemos tan sólo sus presuntas visitas a Paysandú, Uruguay, debido a la intensa actividad OVNI en la Estancia de la Aurora - popularizada por el escritor brasilero Trigueirinho.
Desde luego, esta no sería la primera incursión del astronauta en un lugar donde “las papas queman”. Recordemos tan sólo sus presuntas visitas a Paysandú, Uruguay, debido a la intensa actividad OVNI en la Estancia de la Aurora - popularizada por el escritor brasilero Trigueirinho.
El mismísimo dueño de la Estancia donde ocurrieron los hechos, Angel Tonna - con quien tuve la oportunidad de compartir en su casa de Paysandú en 1999 - recordaba las visitas de Armstrong quien, además, le confió en su propia estancia de Uruguay que la misión Apolo XI de 1969, enfrentó un supuesto encuentro cercano del tercer tipo en la Luna.
“Armstrong dentro de la Cueva de los Tayos"
Recientemente, debo añadir, este tema saltó en los medios de comunicación de Uruguay, ya que dos investigadores consultaron a EE.UU. si realmente Armstrong había visitado el país después de haber estado en la Luna. La respuesta fue negativa. Y por consiguiente no hay nada que avale el testimonio de Tonna, quien falleció hace pocos años en su Estancia de Paysandú. Una pena, pues de estar vivo hubiese sido interesante constatar de qué pruebas disponía para sostener su afirmación.
Sea como sea, de la visita de Armstrong en Ecuador no se puede dudar, pues hay documentos, fotografías, y hasta una declaración a medios de prensa, aunque siempre bajo la fachada de “expedición científica”.
Las investigaciones de esta controvertida expedición se desarrollaron por 35 días, instalando un generador de electricidad en el campamento base, a escasos metros de la boca misma de la Cueva, descendiendo a diario a las profundidades para desarrollar sus “investigaciones geológicas y biológicas”. Según el informe final, la comisión de estudiosos concluyó que la Cueva de los Tayos no tenía origen artificial, y que no existían indicios de trabajo humano. Todo lo había hecho la naturaleza...
Las investigaciones de esta controvertida expedición se desarrollaron por 35 días, instalando un generador de electricidad en el campamento base, a escasos metros de la boca misma de la Cueva, descendiendo a diario a las profundidades para desarrollar sus “investigaciones geológicas y biológicas”. Según el informe final, la comisión de estudiosos concluyó que la Cueva de los Tayos no tenía origen artificial, y que no existían indicios de trabajo humano. Todo lo había hecho la naturaleza...
Aparentemente, la misión era enterrar el misterio de la Cueva.
No obstante, para varios investigadores la conclusión del Informe resultó desconcertante teniendo en cuenta los claros dinteles y bloques de piedra que se pueden encontrar en el sistema intraterreno, muy similares a los que halló, paradójicamente, el mismísimo equipo de arqueólogos de la expedición a mitad de camino entre el campamento base y la unión del río Coangos con el Santiago, antes de descender a la Cueva.
Los arqueólogos hallaron un muro megalítico de aproximadamente 4,50 metros de largo por 2,5 metros de alto, tal como los que se pueden ver en la galerías subterráneas.
¿Y qué se dice ante esto?
A fin de cuentas, el Informe de la Expedición echó por tierra el verdadero secreto que yace en la Cueva de los Tayos, mientras a mitad de todo el jaleo, se llevaban cuatro cajas selladas de madera que no permitieron abrir a los shuaras, quienes se sintieron engañados y estafados. Hoy en día recuerdan claramente aquel triste episodio.
Los nativos piensan que se llevaron “algo” de las cuevas...
Y para añadir la cuota curiosa al asunto, cuando Neil Amstrong salió del sistema de túneles -donde permaneció tres días- declaró a los medios de prensa que su visita al mundo subterráneo había superado su vivencia en la Luna (!).
Los nativos piensan que se llevaron “algo” de las cuevas...
Y para añadir la cuota curiosa al asunto, cuando Neil Amstrong salió del sistema de túneles -donde permaneció tres días- declaró a los medios de prensa que su visita al mundo subterráneo había superado su vivencia en la Luna (!).
¿QUE SE BUSCABA?
Aunque el tufillo del robo británico es inundante, dudamos que se hayan llevado las presuntas planchas metálicas. Los guardianes de ese mundo intraterreno no hubiesen permitido que ninguna expedición, por más apertrechada que fuese - la Expedición Británica costó dos millones de dólares, el doble de inversión frente a la investigación internacional que se realizó en el 2002/2003 en las selvas de Manú para hallar Paititi - ponga los dedos sucios encima de lo sagrado.
A estos recodos del camino, y a la luz de nuestra experiencia de contacto, la biblioteca metálica hallada por Moricz en el mundo intraterrestre guarda importantes patrones en común con lo que nosotros veníamos conociendo.
En 1976, en la primera página de la revista norteamericana Ancient Skies, apareció un revelador artículo del filólogo hindú Dileep Kumar, quien analizando los símbolos que se muestran en una de las piezas del padre Crespi - una lámina aparentemente de oro, de unos 52 cms. de alto, 14 cms. de ancho y 4 cms. de grosor - concluyó que los ideogramas pertenecían a la clase de escritura Brahmi, utilizada en el período Asokan de la historia de la India, hace unos 2.300 años...
En 1976, en la primera página de la revista norteamericana Ancient Skies, apareció un revelador artículo del filólogo hindú Dileep Kumar, quien analizando los símbolos que se muestran en una de las piezas del padre Crespi - una lámina aparentemente de oro, de unos 52 cms. de alto, 14 cms. de ancho y 4 cms. de grosor - concluyó que los ideogramas pertenecían a la clase de escritura Brahmi, utilizada en el período Asokan de la historia de la India, hace unos 2.300 años...
Cuatro años más tarde, el doctor Barry Fell - Profesor de Biología de la Universidad de Harvard - identificaba 12 signos de la lámina en cuestión con los propios signos empleados en el Zodíaco. También debemos mencionar que en nuestros grupos de contacto es bien conocido que muchos de estos ideogramas son similares a los signos empleados para leer y cantar música gregoriana.
Ello nos llevó a pensar en aquel entonces que estos registros no habían sido hechos para ser leídos, sino para ser “cantados”, quizá con el mismo efecto de unmantram de poder.
Otro detalle extraño en relación a la Cueva de los Tayos fue su millonaria financiación. ¿Quién puso la pasta?
Otro detalle extraño en relación a la Cueva de los Tayos fue su millonaria financiación. ¿Quién puso la pasta?
De acuerdo al espeleólogo argentino Julio Goyen Aguado - presente en las primeras expediciones a la Cueva de los Tayos, incluyendo la incursión ecuatoriano-británica - la expedición de 1976 fue financiada por la Iglesia Mormona, ya que las planchas metálicas que citaba Moricz recordaban las propias planchas de oro que recibiera el profeta Joseph Smith de manos del ángel Moroni.
Teniendo en cuenta que leyendas mormonas apuntan a que los citados registros estarían ocultos actualmente en algún lugar de la cordillera de los Andes, es curioso notar que la zona donde se ubica la Cueva de los Tayos se denomina “Morona”, similar al nombre del “enviado” que contactara a Smith.
Teniendo en cuenta que leyendas mormonas apuntan a que los citados registros estarían ocultos actualmente en algún lugar de la cordillera de los Andes, es curioso notar que la zona donde se ubica la Cueva de los Tayos se denomina “Morona”, similar al nombre del “enviado” que contactara a Smith.
Sea como sea, Aguayo - ya fallecido - sospechaba que Stanley Hall pertenecía a los Servicios Secretos del Reino Unido, además de formar parte de la masonería inglesa, sumamente interesada en encontrar la biblioteca metálica. Neil Armstrong, y recordemos bien esto, también era masón.
El tema de la biblioteca metálica ha atraído a muchos buscadores, despistando a quienes se embarcaban en esta odisea del verdadero secreto del mundo subterráneo.
Imagen de la expedición británica que muestra detalles
de las posibles construcciones artificiales en los Tayos
Un secreto que va más allá de la Biblioteca Metálica. Un secreto que nosotros re descubrimos in situ cuando descendimos a ese sistema de túneles en agosto de 2002.
Continuará...
Continuará...
FUENTE
VER:
Cueva de los Tayos en Ecuador y Cueva de los Guácharos en Colombia... La misma conexión que nos llevaría a la Biblioteca Metálica sobre el Génesis de la Humanidad (lástima que ya se han robado las principales evidencias)
jueves, 29 de marzo de 2012
Cueva de los Tayos en Ecuador y Cueva de los Guácharos en Colombia... La misma conexión que nos llevaría a la Biblioteca Metálica sobre el Génesis de la Humanidad (lástima que ya se han robado las principales evidencias)
Complementamos esta información del fascinante tema de la Cueva de Los Tayos en Ecuador.
¡Grácias Gloria!.
SEGUIR LUEGO AQUI:
La Cueva de Los Tayos
Hola Amigos:
Buscando información relacionada con el génesis y evolución del 'Homo Sapiens' y su relación con La Hermandad de la Serpiente, en www.bibliotecapleyades.net, esto me encontré:
FUENTE
¡Grácias Gloria!.
SEGUIR LUEGO AQUI:
La Cueva de Los Tayos
............................
jueves 29 de marzo de 2012
Hola Amigos:
Buscando información relacionada con el génesis y evolución del 'Homo Sapiens' y su relación con La Hermandad de la Serpiente, en www.bibliotecapleyades.net, esto me encontré:
"Es muy difícil comprender por qué el Vaticano impide por todos los medios no solamente la publicación de las inscripciones de las lajas de piedra de la isla de Pascua, que relatan el génesis del ser humano, semejante a lo que acabo de narraros, sino también la de los rollos de papiro de Qumran, en el Mar Muerto.
Esas lajas y los manuscritos del Mar Muerto aportarían la prueba de que la actual Biblia está falseada en puntos esenciales para satisfacer los intereses egoístas de algunos personajes poderosos". (Ultimos párrafos extractados de:http://www.bibliotecapleyades.net/sumer_anunnaki/reptiles/reptiles5...
FUENTE
martes, 3 de enero de 2012
UN CONTACTO INTRATERRESTRE
por Ricardo González
2008
del Sitio Web LegadoCosmico
del Sitio Web LegadoCosmico
Se dice que el nombre sánscrito “Shambhala” significa “lugar de la paz, de la tranquilidad”, denominación apropiada para la labor de sembrar la semilla de la luz en la Tierra. Nos encontramos frente a la ciudad matriz del mundo subterráneo de Agharta, un lugar que aún hoy en día es recordado por los Lamas y sabios de Oriente.
Los Maestros de origen celeste que fundaron Shambhala para polarizar la pugna de fuerzas en el mundo, han extendido su radio de acción no sólo en el desierto de Gobi o los Himalayas, sino también en América del Sur, donde se halla un verdadero laberinto de túneles que conduce a fantásticas ciudades intraterrenas.
Aunque suene increíble, aquellos seres de luz constituyen la denominada Hermandad Blanca o Gobierno Interno Positivo del planeta.
La Hermandad Blanca, a lo largo de la historia, ha venido inspirando a diversos hombres y mujeres de todas las latitudes del mundo, quienes lograron escuchar el “llamado” para encender su propia antorcha interior.
La Hermandad Blanca, a lo largo de la historia, ha venido inspirando a diversos hombres y mujeres de todas las latitudes del mundo, quienes lograron escuchar el “llamado” para encender su propia antorcha interior.
¿Con qué propósito?
Cual faro luminoso que guía las embarcaciones, el llamado de los Maestros estimula al caminante a descubrir su real “sentido” y “misión”, que aunque yace silente en algún lugar de nuestro interior, es sensible a esa activación si estamos prestos no sólo a escucharla, sino a asumirla, por cuanto requiere un compromiso para con la humanidad.
En América del Sur, se encuentran diversos Retiros Interiores de aquellos Maestros antiguos. Los tres centros principales, cual triángulo de poder que opera hace miles de años, los presentamos brevemente aquí:
Cual faro luminoso que guía las embarcaciones, el llamado de los Maestros estimula al caminante a descubrir su real “sentido” y “misión”, que aunque yace silente en algún lugar de nuestro interior, es sensible a esa activación si estamos prestos no sólo a escucharla, sino a asumirla, por cuanto requiere un compromiso para con la humanidad.
En América del Sur, se encuentran diversos Retiros Interiores de aquellos Maestros antiguos. Los tres centros principales, cual triángulo de poder que opera hace miles de años, los presentamos brevemente aquí:
Paititi - El Centro Supremo
Paititi es considerado en la actualidad por diversos investigadores como el enigma arqueológico de Sudamérica; sin embargo, no ha sido hallado y para algunos historiadores la misteriosa ciudad perdida sigue siendo tan sólo una leyenda.
Se dice que en las selvas de Madre de Dios, en la zona sur oriental del Perú, existe una ciudad de piedra, con estatuas de oro erigidas en amplios jardines.
Lo interesante de Paititi es que las “leyendas” señalan que hasta hoy en día el Imperio amazónico se encuentra en plena actividad, y por si esto fuera poco, se afirma además que es el lugar donde mora el último Inca, esperando el momento de retornar al “mundo de afuera” para restituir el orden que se quebró en el pasado desde el arribo de Pizarro y los conquistadores españoles.
El mayor de los misterios
La leyenda del Paititi ha perdurado en la mente de muchos hombres. Ya en el siglo XVII corría como reguero de pólvora la noticia de una ciudad fantástica, misteriosa, y que albergaba grandes tesoros que supuestamente pertenecieron a los incas. Algunos libros, inspirándose en crónicas antiguas o en relatos de nativos indígenas, abordaron el tema logrando con ello generar un mayor interés .
Lamentablemente, todo esto acrecentó la ambición de algunos exploradores que de inmediato se lanzaron a organizar ambiciosas expediciones. En la mayoría de los casos, lo único que se halló fue un desenlace fatal al profanar las sagradas selvas del Antisuyo incaico.
Quizá lo que más ha contribuido al conocimiento de la presunta existencia del Paititi son los petroglifos de Pusharo. Estos extraños grabados habrían sido descubiertos en 1921 por el misionero dominico Vicente de Cenitagoya , hallándolos en una gigantesca roca que se acomoda a orillas del río Sinkibenia, considerado sagrado por los machiguengas.
Más tarde, los petroglifos fueron observados por numerosos exploradores. Ya en 1970, el sacerdote y antropólogo A. Torrealba fotografió y estudió los grabados. Muchos investigadores coinciden en que los petroglifos no fueron hechos por los incas, entonces ¿quién los hizo?
Pusharo no es la única evidencia de una obra humana en las selvas del Manú, también se han encontrado numerosas ruinas y caminos parcialmente pavimentados. Las pirámides de Paratoari son una prueba fehaciente de estas obras.
Diversos estudios demuestran que estas grandes moles no serían producto de la naturaleza, sino la obra de una civilización desconocida.
La imagen de la polémica
Gracias a la tecnología moderna se ha podido fotografiar la cordillera del Pantiacolla, que generalmente se halla cubierta por sospechosas “nubes”. La fotografía fue tomada en diciembre de 1975 por el satélite norteamericano Landsat 2, que formaba parte de un ambicioso proyecto de la NASA.
El enigma se inició cuando el Landsat 2 logró unas espectaculares fotografías en el sureste peruano donde se apreciaban con nitidez unos diez “puntos” agrupados en pares; es decir, dos filas de cinco. Por si esto fuera poco, posteriores análisis identificaron a cada punto como “una pirámide trunca de proporciones enormes”.Arriba: Fotografías tomadas por el Landsat 2.
Como era de esperarse, el descubrimiento generó las más encontradas opiniones, y el más profundo cuestionamiento: ¿Qué es esto? De seguro ello fue lo que se dijo a sí mismo el explorador japonés Yoshiharu Sekino, quien partió en busca de las “pirámides del Pantiacolla” (como se les bautizó posteriormente) sin llegar a dar con ellas debido a la tupida jungla.
Como un dato adicional, es bien sabido que el tamaño calculado a cada uno de los “puntos” equivale a las dimensiones de la Gran Pirámide de Egipto (!). Al margen de ese misterio, los propios nativos de la zona, los machiguengas, sostienen la existencia de otras pirámides en la meseta del Pantiacolla. Según el testimonio de ellos, son doce construcciones, y seres “vestidos de blanco” viven en ellas...
Curiosamente, en esta extraña meseta se han reportado numerosas expediciones desaparecidas, perturbaciones electromagnéticas en los instrumentos, “apariciones” de inusitadas luces, ruidos extraordinarios que parecían surgir del suelo, y para añadirle el ingrediente final, los relatos de los machiguengas, quienes afirman, con total naturalidad, que “al otro lado” (con esto se refieren al Pongo de Mainiqui) existe una civilización muy antigua que “lo sabe todo”.
¿La Hermandad Blanca o Los Maestros del Paititi?
Ellos serían los “Paco Pacuris” o “Guardianes Primeros” que mencionaba la creencia andina; antiguos Maestros que fundaron en el actual Parque Nacional del Manu una ciudad intraterrestre, anterior al Imperio Inca. Aquellos guardianes custodian los Anales de sus milenarias culturas desaparecidas, así como el sagrado Disco Solar, que otrora se hallaba en el templo inca del Koricancha, pero que fue salvado de la codicia de los conquistadores.
Paititi o Qoañachoai (como le denominan los hombres del reino Q´ero) está en plena activad. Sus Maestros vigilantes.
Sólo un puro de corazón podrá penetrar sus santuarios intraterrenos y desvelar el misterio.
La Cueva de los Tayos Fue en 1969 cuando Juan Moricz, un flemático húngaro nacionalizado argentino, espeleólogo aficionado y experto en leyendas ancestrales, encaró uno de los más apasionantes misterios del oriente selvático del Ecuador: La Cueva de los Tayos.
Aunque no era el primero en tropezarse con el intrincado de túneles y galerías subterráneas que dan cobijo a los Tayos (aves nocturnas cuyos polluelos son muy codiciados por los indios shuaras), es innegable su valentía y arrojo al haber sido, sin duda, el primero en dar a conocer a nivel mundial la existencia de este sistema intraterrestre.
Leyendo tan sólo la acta notarial de su hallazgo, con fecha 21 de julio de 1969, en la ciudad costeña de Guayaquil, a cualquiera se le encrespan los cabellos frente a estas detonantes afirmaciones:“...he descubierto valiosos objetos de gran valor cultural e histórico para la humanidad. Los objetos consisten especialmente en láminas metálicas que contienen probablemente el resumen de la historia de una civilización extinguida, de la cual no tenemos hasta la fecha el menor indicio...”Es inevitable pensar en la posible relación entre las planchas que menciona Moricz, halladas en una cámara secreta de la Cueva de los Tayos, con las planchas metálicas de complejos ideogramas que han sido visualizadas en nuestra experiencia de contacto, aquella biblioteca cósmica que narra la verdadera historia de la humanidad.
¿Existen indicios que señalen esta asombrosa posibilidad?
Rastreando el enigma de los túneles
A una altitud aproximada de 800 metros, en una zona montañosa irregular, en las faldas septentrionales de la Cordillera del Cóndor, se sitúa la entrada “principal”, o más bien, la entrada “conocida” al mundo subterráneo de la Cueva de los Tayos.
El acceso consiste en un túnel vertical, una suerte de chimenea con unos 2 metros de diámetro de boca y 63 de profundidad. El descenso (no apto para cardíacos) se realiza con un cabo y polea. De allí, un verdadero laberinto se abre al explorador por kilómetros de misterio, que deben ser recorridos en la más absoluta oscuridad. Las linternas más potentes son nada ante semejantes galerías donde una catedral entera podría caber.
La Cueva es denominada habitualmente “de los Tayos” debido a que su sistema de cavernas es el hábitat de unas aves nocturnas llamadas Tayos (Steatornis Caripensis), que constituyen la misma especie que se ha hallado en otras cavernas de Sudamérica, como por ejemplo, los “guacharos” en Caripe, Venezuela, o la Cueva de las Lechuzas, en Tingo María, Perú.
El estudio inicial de esta conexión intraterrestre entre especies de aves nocturnas lo abordó detalladamente el sabio alemán Alejandro de Humboldt, en su obra:“Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente” (1800).Es sumamente sospechoso que una misma especie de aves ciegas estén diseminadas en diversas cavernas de Sudamérica. ¿Será que todos aquellos laberintos intraterrestres no son cavernas aisladas y guardan una conexión subterránea?
En las inmediaciones de la Cueva de los Tayos del Ecuador viven los Shuaras, quienes en el pasado fueron conocidos con el nombre “Jíbaro”, famosos por su bravura y el arte de reducir cabezas. Ellos son los primeros exploradores del sistema subterráneo ya que cada mes de abril bajaban a la cueva para hurtar los polluelos de los Tayos. Y en medio de esta faena se toparon con una serie de sorpresas.
La más resaltante fue sin duda el hallazgo de gigantescas huellas sobre bloques de piedra que, por sus ángulos rectos y simetría, sugieren un origen artificial. Moricz recogió estos relatos en su visita al oriente Ecuatoriano, pudiendo comunicarse sin mayor dificultad con los nativos gracias a su dominio del magiar, un antiquísimo lenguaje húngaro similar al dialecto Shuar.
Lo que no detalló Moricz en su acta notarial, es la existencia de lo que él denominaba “Taltos”, unos extraños guardianes del mundo subterráneo que custodian celosamente las mentadas planchas metálicas.
Aquellos “Taltos”, así como los Sunkies y Nunguies de la cosmogonía shuar, habitan el mundo subterráneo y los ríos.
Sea como sea, la historia era tan apasionante que no tardaron en llegar los primeros cazadores de misterios.
Erick Von Däniken y Neil Armstrong
Y la cosa se puso color de hormiga. Primero apareció en escena el famoso escritor suizo Erick Von Däniken, quien supo cautivar a Moricz para que le diese material fotográfico y la versión oculta de su hallazgo, hecho que fue espectacularmente explotado en el libro “El Oro de los Dioses” (1974), donde Däniken no sólo se limitó a fantasear con la versión original de la historia, además, por si fuera poco, sostuvo haber ingresado él mismo a la Cueva de los Tayos (en sus sueños) y haber visto con sus propios ojos la biblioteca metálica.
El libro fue un bestseller mundial: 5 millones de copias y traducido a 25 idiomas. Ni un peso para Moricz.
El libro cautivó de manera particular al lector europeo, y fue así como el ingeniero escocés Stanley Hall contacta con Moricz para proponerle una expedición internacional a la Cueva de los Tayos. Moricz aceptó siempre y cuando él fuese el Jefe de la Expedición y que ningún objeto hallado en el mundo subterráneo fuese retirado.
Stanley Hall no aceptó la propuesta, desechó la presencia de Moricz y se comunicó con el Gobierno de Inglaterra. Resultado: En 1976 se llevaría a cabo una expedición Ecuatoriano-Británica, con un intimidante personal militar y científico y, para añadir la cereza a la torta, la presencia del astronauta norteamericano Neil Armstrong (¿?).
Desde luego, esta no sería la primera incursión del astronauta en un lugar donde “las papas queman”. Recordemos tan sólo sus frecuentes visitas a Paysandú, Uruguay, debido a la intensa actividad OVNI en la Estancia de la Aurora (popularizada por el escritor brasilero Trigueirinho). El mismísimo dueño de la Estancia donde ocurrieron los hechos, Angel Tonna, con quien tuvimos la oportunidad de compartir en su casa de Paysandú en 1999, recordaba claramente las visitas de Armstrong quien, además, le confió en su propia casa de Uruguay que la misión Apolo XI de 1969, enfrentó un encuentro cercano del TERCER TIPO en la Luna.
Las investigaciones Ecuatoriano-Británicas se desarrollaron por 35 días, instalando un generador de electricidad en el campamento base, a escasos metros de la boca misma de la Cueva, descendiendo a diario a las profundidades para desarrollar sus “investigaciones geológicas y biológicas”. Según el informe final, la comisión de estudiosos concluyó que la Cueva de los Tayos no tenía origen artificial, y que no había indicios de trabajo humano. Todo lo había hecho la naturaleza...
No obstante, una de las afirmaciones más sorprendentes salió de boca del mismísimo Armstrong, cuando al salir de la Cueva de los Tayos (luego de permanecer en ella tres días completos) afirmó a la prensa ecuatoriana que “su experiencia en la Cueva había superado lo que el vivió en la Luna”.
Sospechando entonces lo que el astronauta de la misión Apolo enfrentó en la Luna (encuentros OVNI), nos preguntamos con qué misterio se halló en el mundo subterráneo como para lanzar tal comparación.
Sin comentarios.Neil Armstrong en los Tayos.(click en imagen)
Las Sierras del Roncador
En el inmenso estado brasileño de Mato Grosso (901.420 Km²), se esconde un enigma de proporciones similares a la geografía que enfrentamos. En el sector de sus chapadas, de zonas bajas y pantanosas, concretamente en las denominadas Sierras del Roncador, se halla el ingreso a un mundo perdido que se protege tras su indócil selva y las flechas de los aguerridos indios del Parque Xingú.
Al dar un vistazo a este paisaje, es inevitable asociarlo con el que nos ofrece el misterio del Paititi, aun más al encontrar claros indicios que apuntan a una raza de seres superiores que vivirían en las entrañas de la tierra y que, por si fuera poco, al igual que otros Retiros Interiores, estarían custodiando la “verdadera historia de la humanidad, su origen y misión”. Cada Retiro Interior protege un capítulo de esa historia desconocida.
No en vano, en 1925 el investigador George Lynch sostuvo en la prestigiosa revista Science at Vie que en el Mato Grosso se encuentra el origen de todas las civilizaciones de occidente.
Recordemos que ese mismo año, el Coronel inglés Percy Harrison Fawcett (medalla de oro de la Real Sociedad de Geografía de Inglaterra y jefe de la comisión encargada de delimitar las fronteras entre Perú y países vecinos) llevó a cabo una arriesgada expedición en pos de aquellas selvas indomables, de donde nunca más regresaría.
Otro detalle inquietante es que la estatuilla representaba a un posible sacerdote sosteniendo una tabla con extrañas inscripciones, 24 signos en total. Fawcett logró descifrar 14 de estos signos al hallarlos en piezas de cerámica prehistórica procedentes del Brasil. Los utilizó como “coordenadas” para alcanzar su objetivo. Otros piensan, incluso, que la escritura se trataba en realidad de una especie de “contraseña” o “llave de acceso” al mundo perdido del Roncador. Y aunque todo esto suene demasiado descabellado como para aceptarlo, existen diversos estudios serios sobre la inscripción que esgrime la estatuilla.La extraña desaparición del Coronel Fawcett
Fawcett iba en busca de una ciudad secreta en el Roncador, denominada por él “Z”. Hasta la fecha, a más de siete décadas de esta expedición, no se sabe a ciencia cierta qué ocurrió con el avezado Coronel, que desapareció de pronto en medio de las selvas del Xingú con sus dos acompañantes: su hijo Jack de 22 años, y el fotógrafo Raleigh Rimmel.
Un detalle intrigante en torno a su desaparición, fue revelado en 1952, por otro de sus hijos, Brian, quien afirmó, con seguridad aplastante, que si su padre entró en aquella ciudad perdida que buscaba, la “gente” de allí no le habría dejado salir... ¿Quiénes no le habrían dejado salir?
Para pensar un poco más, la esposa del Coronel afirmó que cuando vivían en el extremo Oriente, aparecieron unos hombres extraños que le anunciaron hechos extraordinarios para el futuro de la familia, anticipando, incluso, el destino de Fawcett. A todo esto se sumó el descubrimiento científico de Machu Picchu por Hiram Binghan en 1911, hecho que daría al Coronel mayor fuerza a su convicción de partir a la Sierra del Roncador, que debe su singular nombre a los extraños sonidos que parecen surgir del suelo.
El explorador, desde luego, sabía que en Brasil, así como en otras regiones aún sin investigar de América del Sur, yacían escondidas, ocultas, ancestrales ciudades de piedra, enterradas bajo el conveniente manto selvático.
Ya en sus viajes por el continente, Fawcett había oído hablar de hechos extraños, como la existencia de “indios rubios, de ojos azules”, pirámides en la selva y entradas secretas a antiguas ciudades subterráneas.
El atlante de Basalto
El hecho que motivó finalmente a Fawcett a partir en busca de “Z” radicaba en una extraña estatuilla de estilo egipcio, hecha en basalto negro (roca volcánica vitrificada), que llegó a sus manos gracias al famoso novelista Sir Rider Haggard, autor de la fascinante obra “Las minas del Rey Salomón”, quien la consiguió en el Brasil a fines del siglo XIX.
A través de la investigación psíquica, como la psicometría, se determinó que el objeto, de unos 25 cm. de altura, provenía presuntamente de la Atlántida, siendo rescatado por un superviviente que la mantuvo en su custodia en una ciudad de piedra, escondida en las selvas de América del Sur (?).representación gráficade la extraña estatuilla de basalto negro (roca volcánica vitrificada).
El reconocido estudioso argentino Aldo Ottolenghi, en su obra “Civilizaciones Americanas Prehistóricas” (1980) aborda de lleno el misterio de esa escritura. A decir del experto mundial en el estudio de escrituras ancestrales, por las complejas y exactas características como lenguaje arcaico que muestra la estatuilla, es casi imposible falsificarla.
Por alguna razón, aquella estatuilla llegó a manos de Sir Haggard para que, finalmente, Fawcett la posea como la ratificación de un viaje que venía pensando realizar. El objeto, como si se tratase de una profecía, acompañó al osado explorador inglés en su último y extraño viaje al Mato Grosso.
¿Tenía que devolverlo a su lugar de origen?
Matalir-Araracanga - la ciudad que truena
Aquel es el nombre con el que muchos identifican al Retiro Interior de la Sierra del Roncador. Debe su denominación al extraño ruido, a veces como de “truenos” y otras ocasiones como de “máquinas”, que parece surgir del suelo. Es curioso por cuanto los científicos no han podido explicar el fenómeno. Aquella zona no despliega actividades sísmicas.
Matalir-Araracanga sería la ciudad subterránea que genera aquellos “sonidos”, no siempre atribuibles a tecnología. Algunos místicos suponen que en verdad nos hallamos ante los mantrams o cánticos sagrados de los intraterrestres del Mato Grosso. Este fenómeno, cabe mencionar, ha sido escuchado también en otros Retiros Interiores de América y el mundo, incluyendo el propio desierto de Gobi.
Se ha oído muchas veces que las caravanas que atravesaban el desierto asiático, de pronto escuchaban un canto antiguo salir de las entrañas de la tierra. Inmediatamente todo quedaba en silencio, hasta los animales que venían con la caravana se hallaban inmóviles, sobrenaturalmente tranquilos, incluso el viento frecuente de aquellos parajes, también, misteriosamente, se había calmado. Al cabo de unos instantes más, todo volvía a la normalidad. Los lamas afirman que este hecho sucede cuando el Rey del Mundo, el Supremo Maestro de Shambhala, según sus creencias, está orando por la Humanidad.
Muchas fueron las expediciones que intentaron localizar al expedicionario inglés en las Sierras del Roncador. Una de las más recientes se llevó a cabo en 1996, con la intención de indagar qué le pudo haber sucedido a la expedición Fawcett en 1925. No obstante, esta iniciativa, organizada por el empresario brasileño James Lynch, no tuvo mucha suerte: los indígenas secuestraron a todo el equipo durante varios días, y sólo fueron liberados tras pagar un respetable rescate.
Pero ello no quiere decir, necesariamente, que una suerte similar corrió la expedición del intuitivo Coronel.
Quizá, Fawcett no murió bajo un inesperado ataque de los indios Xingú de los años 20, o picado de muerte por algún insecto o víbora.
Quizá, el mismísimo Fawcett aun se encuentre en el Retiro Interior que buscaba en el Mato Grosso bajo la leyenda de una ciudad perdida, sin que el tiempo material le afecte, puesto que aquellos seres viven en otra realidad, acorde al pulso temporal del Universo.
Quizá, el explorador esté aún allí...
Etapas
El establecimiento de la Hermandad Blanca en la Tierra, ha transitado por tres etapas:
El establecimiento de la Hermandad Blanca en la Tierra, ha transitado por tres etapas:
- Etapa Estelar:Que involucra la propia fundación de Shambhala en el desierto de Gobi, la denominada “Isla Blanca”, como parte de una misión sagrada que atañe a la protección de la Historia humana y su destino espiritual en el concierto de los mundos.
- Etapa Mestiza:Supervivientes de reinos perdidos, como la Atlántida de Platón, habrían constituido la segunda generación de Maestros, llamados mestizos por ser fruto de la unión de razas cósmicas y humanas hace miles de años.
Luego de la destrucción de la Atlántida, catástrofe que se recuerda en las leyendas de diversos pueblos como el “diluvio universal”, aquellos “Noes” se refugiaron con los archivos de su avanzada civilización, que no supo conciliar la tecnología con la ciencia del espíritu, generando su propia destrucción que, además, desataría en el planeta entero una suerte de invierno nuclear debido al accidente cósmico que precipitaron (como veremos más adelante), el impacto de dos “lunas” sobre la Tierra.
Por esta razón los supervivientes, que se habían mantenido en la luz observando el inevitable ocaso de su cultura, eligieron las oquedades de la Tierra para protegerse y poner a salvo los Anales de las Antiguas Civilizaciones Prehistoricas.
- Etapa Humana:Aquellos que han sabido escuchar el llamado de la Hermandad Blanca, empezarán a constituirse en sus mensajeros o emisarios de luz. Hoy, la humanidad está llamada a integrarse a la Magna Obra, y modificar el futuro planetario sobre la base de la fuerza más poderosa que existe en el Universo: el amor.
La Hermandad Blanca está activa, iniciando a los caminantes en su mensaje.
Los senderos que conducen a sus Retiros Interiores, son variados y sutiles; sin embargo, ante los “ojos del espíritu”, se trata de un camino claramente definido, y que sólo puede ser transitado por un alma valiente que no tema vencerse a sí misma. Retiros Interiores
Existen tres tipos de Retiros de la Hermandad Blanca:
Existen tres tipos de Retiros de la Hermandad Blanca:
- Retiros Interiores:Que señalan la morada subterránea de los Maestros. Aquí debemos mencionar que la mayor parte de los seres intraterrestres no poseen cuerpo denso; es decir, ya dejaron su envoltura material. Por tanto existen tanto Retiros Interiores físicos como sutiles. Generalmente el acceso a los Retiros Físicos es complicado, por cuanto se encuentran estratégicamente en lugares de difícil acceso. Los Retiros Sutiles, fundamentalmente, pueden ser conectados a través de la meditación y la proyección del Cuerpo Astral.
- Retiros Intermedios:Lo constituyen Monasterios ocultos en la superficie, como la antigua Hermandad de los Siete Rayos en los Andes del Perú. Por ejemplo, sabemos que al norte de Cusco, al este de Marcahuasi y al norte de Puno, se encuentran enclavadas aquellas comunidades secretas. Quienes forman parte de ellas son humanos, que voluntariamente se apartaron del mundo para adiestrarse en lo que bien denominan “Escuelas de la Sabiduría Eterna”. Se hallan en conexión con los Maestros intraterrestres y actúan muchas veces como emisarios.
- Retiros Externos:Son aquellos seres humanos que viven en el mundo moderno pero que, concientes de esta realidad, que los une a los Santuarios de la Hermandad Blanca, actúan como “infiltrados” en la sociedad para generar un cambio desde dentro. Los Retiros Externos están constituidos también por los estudiantes de la Luz, aspirantes de la Verdad Primera.
Actualmente, los Retiros Interiores de Oriente se encuentran en un estado de “sueño”.
América ha empezado a despertar y los Sabios Maestros de las ciudades intraterrenas se encuentran atentos, protegiendo los Anales de la Historia Humana y enviando la poderosa Luz del Conocimiento al planeta entero.
Los grandes Maestros de Oriente conocen de esta activación, no en vano diversos Lamas han venido visitando diversos puntos de América para identificar las “Moradas Sagradas”, que palpitan bajo nuestros pies.
viernes, 9 de septiembre de 2011
El oro de Los dioses de Daniken
Y por último del asunto de La Cueva de Los Tayos en el Ecuador, aqui el libro de Daniken, no me dá tiempo de buscar donde afirma que vió "con sus propios ojos" (y que es una vil mentira!, según afirma una persona que sí estuvo también presente en esa expedición donde coincidieron ámbos) algunos objetos descritos de oro del tesóro mencionados en la historia, búsquen ustedes y hagan comparativos si desean, o sólamente dénse el placer de leerlo!
jueves, 8 de septiembre de 2011
La Cueva de Los Tayos en Ecuador 2a. Parte
Me quedé como decimos aqui en méxico: "picádo", ésto es, con ganas de seguirle y muy interesado en el tema de la cueva de los tayos, y aqui les dejo otra parte mas reciénte de investigación hecha el año pasado por el ejército ecuatoriano que ofrece más datos confiables, ¿sabía usted que el astronáuta Neil Amstrong estuvo como invitado en la expedición primera en los 70´s?, descubran las mentiras que escribió y dijo en su libro "el oro de los dioses" Erich Von Daniken al respecto de esta cueva, y la presencia de la serpiente omnipresente, aqui una gigantésca bóa que mora en las profundidades de la cueva y que se alimenta de gente (cuando puede seguramente! y algún aventuréro se descuida) dicen los indígenas de la región, la cual les chúpa la sangre y energia.
Les dejo unos videos basados en una programación de un canal de tv pública del pais sudamericano que al parecer difundió lo siguiente.
Les dejo unos videos basados en una programación de un canal de tv pública del pais sudamericano que al parecer difundió lo siguiente.
vean abajo algunas imágenes halladas en las láminas de oro según.
cláramente las indumentarias y fisonomias de los personajes son como sumerias
aqui la serpiénte
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Bases Extraterrestres, Cueva de Los Tayos en Ecuador
Ahora les invito a otro tour, pero en el Ecuador, digamos, "medio ecoturístico extraterrestre", bueno, es muy delgada la frontera entre algunas (¿o todas?!) las culturas antiguas y los seres venidos de las estrellas. También nos volvemos encontrar aqui con las huéllas de las rátas bípedas marinas que roban y se llevan a sus paises joyas arqueológicas que no les correspónden, aunque es patrimonio de la humanidad, deben de conservarlas los paises que están en sus jurisdicciónes.
¡Que lo disfrúten!
igual como me sucede muchas veces, no hallo las continuaciónes de los videos, pero al parecer éste termina aquí en el video 3, les dejo el sitio del autor por si desean ver más.
http://www.espacioalternativo.tv/videos%20en%20la%20red.htm
¡Que lo disfrúten!
igual como me sucede muchas veces, no hallo las continuaciónes de los videos, pero al parecer éste termina aquí en el video 3, les dejo el sitio del autor por si desean ver más.
http://www.espacioalternativo.tv/videos%20en%20la%20red.htm
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