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viernes, 13 de enero de 2017

“THX 1138”, La joya distópica de George Lucas opacada por “Star Wars”

Hola!... pues como ya me está invadiendo cierta aprehensión y neurosis de no publicar, creo de mientras iré copiando y pegando algunas entradas para que tenga movimiento este blog, ya a finales de mes espero arreglar muchas cosas pendientes personales entre las que figuran tener mas acceso a publicar aquí.. 

¡Saludos!
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Por Lalo Ortega / Pijamasurf
LA ÓPERA PRIMA DE LUCAS ES DIAMETRALMENTE OPUESTA A LA GIGANTESCA FRANQUICIA QUE VINO DESPUÉS: MUCHO MÁS CEREBRAL, E INFINITAMENTE MENOS CONOCIDA
Para muchos el nombre de George Lucas estará perpetua, irremediable y casi exclusivamente unido a Star Wars, la saga galáctica que redefinió cómo se produce, comercializa y distribuye el cine comercial. Tampoco puede culparse a nadie por creerlo así: se trata de una franquicia cinematográfica de tal calibre que puede hacer sombra a casi cualquier película con la que comparta cartelera, y ni qué decir de los únicos dos largometrajes dirigidos por Lucas antes de llevar al mundo a su lejana galaxia: American Graffiti de 1973 y su filme debut de 1971, THX 1138.
En la superficie, este último es el más emparentado con la franquicia cinematográfica que le sucedió: ambos pueden ser tildados vagamente de “ciencia ficción”, aunque la realidad es que no podrían ser más distintos. Mientras que el Lucas de Star Wars llevaría al género en dirección de las óperas espaciales, el Lucas de THX 1138 se mostraba más preocupado por el advenimiento de la tecnología que posibilitaría una sociedad distópica en constante vigilancia, opresiva y enajenante. Pocas películas retratan un mundo orwelliano con semejante frialdad.
 
El Estado te bendice. Las masas te bendicen. Eres obra de la divinidad creada a imagen del hombre. Por las masas, para las masas. Demos gracias por tener comercio. Compra más, compra más ahora. Compra y sé feliz…
(THX 1138)

Basándose en su propio cortometraje universitario Electronic Labyrinth THX 1138 4EB, George Lucas pinta un futuro poco alentador: los humanos tienen denominaciones alfanuméricas en lugar de nombres y viven narcotizados para suprimir el deseo sexual, propiciar la obediencia y mejorar su desempeño en cadenas de producción en las que se fabrican policías robóticos que perpetuarán el orden social establecido.
El código de vestimenta universal sirve para la desindividualización: cabezas afeitadas y overoles a juego con el blanco vacío de una sociedad mecánica, donde los confesionarios están tapizados con la imagen de un profeta inexpresivo que entrega frases reafirmantes pregrabadas: “Compra y sé feliz”.
THX 1138 es un relato sobre la búsqueda de la libertad y el amor ante la desesperación de un encierro a manos del totalitarismo. Cuando su protagonista homónimo (Robert Duvall) es engañado por su compañera de cuarto para omitir su dosis de drogas, ambos se enamoran y despierta en ellos un deseo de vivir que los impulsa a intentar huir del régimen que todo lo ve.
Quizá THX 1138 sea un producto de su contexto, contrario a la fantasía atemporal y comercialmente exitosa de Star Wars, pero es innegable que en el panorama actual el discurso de la primera es sorprendentemente vigente y, en consecuencia, mucho más relevante.
La sedación colectiva es probablemente el aspecto de esta desoladora sociedad que más merece atención. Se trata de un mecanismo para contener a los individuos en burbujas que brinden el confort necesario para garantizar un grado suficiente de obediencia. En la actualidad la sociedad no es inducida a su letargo colectivo por un fármaco de consumo diario, como retrata la película. Hubiera sido difícil predecir cómo ocurriría esto en la realidad, pero cabe señalar que el resultado es espeluznantemente similar: vivimos una realidad moldeada por el big data y algoritmos para que cada individuo reciba ni más ni menos que la información que le resulte cómodo consumir, en una suerte de autosedación cultural.
Recientemente Martin Scorsese manifestó su inconformidad con el cine de la actualidad, señalando que “estamos completamente saturados con imágenes sin significado”. No sólo las imágenes se encuentran disponibles en prácticamente cualquier lado gracias a la ubicuidad de las pantallas, sino que también parecen más consternadas con la repetición y la hiperbolización: la secuela del remake del spinoff, productos de la fábrica hollywoodense que sabe lo reconfortante que puede ser la nostalgia.
Cuando dirigió THX 1138, Lucas parecía aspirar a convertirse en un autor cinematográfico, al margen de las reglas de la industria de Hollywood. Resulta paradójico que, al crear Star Wars, no sólo se convertiría en la clase de cineasta que él mismo detestaba sino que su saga sería pionera del cine que domina el mainstream actual, siempre repetido, siempre más grande y emocionante, desprovisto de inquietud ante el porvenir. Megafranquicias menos preocupadas por transmitir mensajes mediante la imagen que por brindar diversión inocente, escandalosa y masivamente comercializable.
THX 1138 permanecerá siempre bajo la enorme sombra de lo que vino después, pero consuela saber que perdura como un clásico de culto, al alcance del público general como parte del catálogo de Netflix. Esto, claro, siempre y cuando logre aparecerse entre las sugerencias del algoritmo de recomendaciones. 
Twitter del autor: @Lalo_OrtegaRios

martes, 26 de mayo de 2015

EL RAYO DE LA MUERTE. El rayo tractor de «Star Trek», (casi) una realidad.. PERO La ciencia logra crear el 'rayo-tractor' de Star Trek

Antes de salir ahora sí, dos notas mas sobre el rayo de la muerte. Nos vemos en unas horas.
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La ciencia logra crear el 'rayo-tractor' de Star Trek




Científicos de las universidades británicas de Dundee y Southampton, en colaboración con expertos de la Universidad de Illinois Wesleyan, en Estados Unidos, lograron atraer un objeto físico hacia una fuente de energía mediante ultrasonido.

Se trata del primer experimento exitoso que logra desplazar objetos mayores que partículas microscópicas mediante tecnología ultrasónica. Así, el equipo de científicos pudo mover objetos de hasta un centímetro de diámetro con un haz energético de sonido.




Este logro recuerda el concepto de 'rayo-tractor', ampliamente difundido en el género de la ciencia ficción con versiones tecnológicas que han sido protagonistas en series y películas como 'Star Trek', 'Star Wars', y 'Doctor Who'.
El experimento se realizó en el marco de un programa gestionado por el Consejo de Desarrollo de Ingeniería y Ciencia Física, que involucra a universidades con sociedades industriales. Si bien hoy la tecnología de ultrasonido tiene múltiples aplicaciones en el campo de la medicina, un comunicado de prensa emitido por el Consejo de Desarrollo de la Ingeniería y Ciencia Física indica que el éxito del reciente experimento promoverá el uso de ultrasonido también en áreas de nanotecnología y ciencia biológica.
"La cooperación con la industria ha sido vital para el desarrollo de dispositivos y capacidades que añaden un enorme nivel de sofisticación al dominio del ultrasonido", aseguró el profesor de la Universidad de Dundee, Sandy Cochran.



El rayo tractor de «Star Trek», (casi) una realidad



ARCHIVO




Al utilizar la frase “rayo tractor”, son inevitables las referencias a Star Trek. Después de todo, fueron múltiples las ocasiones en que las tripulaciones de las diferentes naves de la Federación (entre otras fuerzas) lograron salvar su pellejo gracias a los efectos de ese formidable, pero de todas maneras ficticio, dispositivo. Sin embargo, dos científicos de la Universidad de New York han desarrollado una técnica que combina a dos rayos Bessel, y que permite “desplazar” una partícula hacia el origen de los rayos. No será el rayo tractor que conocemos de las series, pero parece ir en la dirección correcta.
La ciencia ficción ha propuesto una enorme cantidad de dispositivos y muchos de ellos se han convertido en realidad gracias a los esfuerzos de la ciencia. Claro que, los niveles de exigencia impuestos por algunos de esos dispositivos imaginarios están muy por encima de lo que nuestra tecnología y conocimiento pueden lograr hoy, pero no por eso hay que bajar los brazos. Pobablemente pensemos que alguien que habla de rayos tractores ha visto demasiado Star Trek, pero sí hay científicos explorando el concepto de rayo tractor con recursos actuales.
Uno de los más recientes desarrollos pertenece a David Ruffner y David Grier, de la Universidad de New York. Su trabajo se concentra en una técnica basada en los llamados rayos Bessel. Citando a una explicación que realizó la NASA en un artículo de octubre de 2011, mientras que un rayo láser convencional aparece como un punto cuando se lo dirige hacia una pared, un rayo Bessel posee anillos de luz que rodean a ese punto, un efecto similar al que podemos apreciar cuando arrojamos una roca al agua. También es necesario agregar que un rayo Bessel no tiene difracción, por lo tanto, puede “reformarse” a pesar de ser obstruido por un objeto. Un equipo de investigación chino calculó que un rayo Bessel lo suficientemente calibrado podría reformarse en la parte posterior de una partícula, “empujándola” hacia la fuente del rayo. Dicha calibración no pudo ser lograda con un solo rayo, por lo que Ruffner y Grier decidieron utilizar dos rayos superpuestos, una “trampa óptica” por así decirlo.
La partícula en cuestión fue una pequeña bolilla de silicio de treinta micrómetros de diámetro suspendida en agua. Esto comprueba que la teoría funciona, pero la energía requerida para construir a este dispositivo a gran escala sería demasiado alta, sin mencionar que muy probablemente destruiría por completo al objeto que nos gustaría mover. Sin embargo, si se puede alcanzar un efecto similar con un menor consumo de energía... bueno, mejor dejarlo aquí por ahora. Todavía necesitamos tricorders, la propulsión Warp, los Phasers... la lista es larga.
FUENTE




El auténtico rayo de la muerte

Antonio Rentero, 9 de febrero de 2011

Bastante tiempo antes de que George Lucas nos atemorizase con el poder de destrucción de la Estrella de la Muerte y su facultad para dejar un campo de asteroides donde antes estaba al planeta Alderaan, el inventor austrohúngaro (hoy sería croata) Nikola Tesla ya había ideado un Rayo de la Muerte.
A partir de su proyecto de la Torre Wanderclyffe, con la que pretendía transmitir energía eléctrica de forma inalámbrica (llegó a conseguirlo a pequeña escala con lámparas) algunos pensaron que, como siempre, ese invento beneficioso para la Humanidad podría llegar a convertirse en un arma. Sin embargo la historia en torno a este concepto es tan rica y profusa que los chicos de The Awl han cogido los planos del gran Tesla y se han empleado a fondo para contarnos todos los secretos del pasado, el presente y el futuro del Rayo de la Muerte. Y aún hay más.
Desde la atribución por parte del historiador Luciano de Samosata en el s. II a Arquímedes del poder de derretir a distancia la flota enemiga romana mediante rayos de sol reflejados por espejos ustorios, siempre ha habido alguien interesado en concentrar la energía para quemar o destruir algo. Algo que los propios Cazadores de Mitos han demostrado que puede llegar a ser posible si las condiciones son optimas aunque en la práctica presenta más dificultades si en lugar de quemar en segundos un trozo de madera fijo deseamos quemar un barco en movimiento.
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=T3udgbHjWCs[/youtube]
Tras la Revolución Industrial y el auge del maquinismo surge también la ciencia-ficción, con artilugios capaces de las mayores proezas, teniendo en la fértil imaginación de Julio Verne un buen ejemplo. Es tras esos antecedentes cuando surge en 1924 un personaje llamado Harry Grindell Mathews, veterano de la segunda guerra de los Boers, que proclama haber creado el Rayo de la Muerte que termina siendo una charlatanería tras una demostración ante el Ministro Británico del Aire. A pesar de ello Francia y USA se disputaban el “invento”. En los años siguientes no faltaron “inventores” que se proclamaba autores de ingenios semejantes, algunos incluso afirmando haber quemado maniquíes e incluso algún animal utilizado como cobaya. En 1934 se conoció el caso de un tal Antonio Longoria (quien sabe si antepasado de Eva) que había sido capaz de “volatilizar palomas en pleno vuelo a 6 manzanas de distancia”. Quizá las manzanas habían sido ingeridas en forma de sidra, porque seguía sin haber pruebas de la existencia de estos rayos mortíferos. Y lo peor es que la IIª Guerra Mundial venía por el pasillo.
Con el telón de fondo de ese conflicto bélico se rumoreaba que el propio Guillermo Marconi estaba ideando para Mussolini un rayo mortal y los japoneses trabajaban en un arma de microondas, el Ku-Go. Menos mal que los Aliados tenían de su lado a Nikola Tesla y su Rayo de la Muete capaz de eliminar a un ejército a 300 kilómetros de distancia, como publicaba en julio de 1934 el New York Herald Tribune. Tesla exponía que su invento crearía una barrera alrededor de los países similar a la Gran Muralla China por lo que acabarían las guerras al no poder atravesar dicha barrera ni los aviones ni los tanques ni los soldados enemigos. Al mismo tiempo no sería posible emplearlo como arma de ataque por lo complejo de las instalaciones requeridas para generarlo, así que tendrían que ser instalaciones fijas.
Aunque no llegó a desarrollarse tal proyecto, algunos sostienen que lo que realmente ocurrió en Tunguska fue algún tipo de prueba de un arma similar. En cualquier caso con la llegada de la Era Atómica se desvanecieron todos los proyectos de esos rayos de la muerte, rendidos ante el poder del átomo. Desde ese momento el rayo de la muerte ha quedado confinado al reino de la fantasía y la ciencia ficción en películas como “Star Wars”, “Star Trek”, “Independence Day”… por no hablar del universo de los videojuegos.
Los únicos intentos más o menos plausibles llegaron en los 80 con el proyecto “Guerra de las Galaxias”, la Iniciativa de Defensa Estratégica de la administración Reagan. Consistía en una red de satélites artificiales que desde su órbita vigilarían el lanzamiento por parte de la URSS de misiles nucleares para interceptarlos y destruirlos en pleno vuelo.

Lo más cercano al rayo de la muerte que previamente había descubierto el hombre fueron los rayos gamma en la década de los 60, con los inicios de la exploración espacial. Estos rayos, un fenómeno electromagnético cósmico, son destellos de energía de alta intensidad que podrían vaporizar a un astronauta en un milisegundo capaces de liberar en unos pocos segundos tanta energía como nuestro Sol en toda su existencia. Mejor que no te pille cerca uno de estos. De manera que esta energía electromagnética es el campo de investigación actual para conseguir un arma similar al concepto original de Rayo de la Muerte.
El ejército de los Estados Unidos utilizó armas de microondas de alta frecuencia para inutilizar los sistemas electrónicos en Irak, el contratista Northrop-Grumman anuncia haber desarrollado un láser de 105 kilowatios e incluso a pesar de no haberse permitido su uso, existe un arma electromagnética no agresiva que mediante impulsos de microondas al dirigirlos contra una muchedumbre activa el centro neural del desarollo de la sensación de miedo y dispersa a un grupo de manera no letal haciendo que salgan huyendo aterrados.
Hemos recorrido un largo camino desde Arquímedes y Tesla. Pero quizá estemos llegando ya al destino. ─Antonio Rentero [The Awl]

Lea más en http://www.itespresso.es/el-autentico-rayo-de-la-muerte-90464.html#yrxD6rblcLlDPs3i.99


FUENTE


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