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jueves, 25 de octubre de 2018

Éste es el gran hallazgo recién descubierto en la Pirámide de la Luna en Tehotihuacán




Éste es el gran hallazgo recién descubierto en la Pirámide de la Luna





El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirmó la existencia de una cámara de 15 metros de diámetro y de un túnel que desemboca en el sur de la Pirámide de la Luna, en la Zona Arqueológica de Teotihuacan, lo que podría tratarse de un espacio para realizar rituales.



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En una prospección realizada por del @INAHmx, en colaboración con el @GeofisicaUNAM, se confirmó la existencia de una cámara de 15 metros de diámetro bajo la de la , y un túnel que desemboca hacia el sur de la Plaza de la Luna, en .
Verónica Ortega, directora del Proyecto de Conservación Integral de la Plaza de la Luna, indicó que en los trabajos colaboró el Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); agregó que esta investigación buscaba encontrar una cámara funeraria y no lo finalmente localizado.
Estos complejos ofrendatorios constituyen el núcleo sagrado de la ciudad de Teotihuacán, por lo que toda la gente la consideraba la meca de la civilización, de ahí que lo que se pueda hallar en su interior desentrañará las relaciones que tuvo esta antigua metrópoli con otras regiones de Mesoamérica”.

Las estructuras descubiertas

A inicios de octubre, el equipo realizó prospecciones para localizar la entrada al conducto que se ubica a una profundidad de ocho metros. El túnel se encuentra hacía el sur de la Plaza de la Luna, pero es probable que haya otra entrada hacia el oriente, por lo que desean una “radiografía” completa para conocer accesos”.
Desde 2015, Ortega dirige este proyecto que inició con un trabajo de georradar en la superficie y el subsuelo, donde se encontraron fosas en el tepetate y, en su interior, cantos de río y estelas de piedra verde que representan un código simbólico y unen la parte subterránea (el inframundo) con el plano celeste.



Hallazgos recientes en la Pirámide de la Luna
Saburo Sugiyama, Rubén Cabrera C.
Además del hallazgo de ricos entierros y ofrendas relacionados con la religión, la ideología el gobierno, las excavaciones en la Pirámide de la Luna contribuyen a enriquecer nuestro conocimiento sobre otros aspectos de
la cultura teotihuacana.
El Proyecto Pirámide de la Luna, que inició sus investigaciones en el verano de 1998, realiza en el 2003 su sexta y última temporada, en que se continúa con el análisis de laboratorio de los cuantiosos materiales recuperados en los seis años transcurridos. El proyecto, dirigido por quienes firman este artículo, se realiza conjuntamente con el INAH, la Universidad Estatal de Aichi, Japón, y la Universidad Estatal de Arizona, gracias a la aportación económica de la National Science foundation -de Estados Unidos-, la Japan Soiety for the Promotion of Science, la National Geographic Society y la Universidad Estatal de Arizona.
La mayoría de las exploraciones se ha realizado mediante la excavación de túneles hacia el interior del monumento y de pozos estratigráficos en su exterior. Dentro del edificio se detectaron cuatro "complejos entierro-ofrenda" con un alto contenido simbólico y una extraordinaria riqueza. Algunos fueron localizados en la base del monumento, sobre el eje central sur-norte, en tanto que el más reciente se encontró en el corazón mismo del edificio, a la altura del tercer cuerpo. Las excavaciones también dieron cuenta de la larga secuencia constructiva de la pirámide, una historia arquitectónica que abarca desde sus inicios, hacia 100 d. C., hasta el fin de Teotihuacan, alrededor de 600-650 d.C.
Aunque algunos de los datos obtenidos ya se han dado
a conocer en esta revista
(núms. 35. 10 y 58), para tener
una idea integral de los hallazgos realizados hasta la fecha es
necesario repetir parte de la información, agregándole nuevos datos cronológicos. A continuación haremos una breve descripción de la secuencia constructiva del edificio y de los primeros entierros, algunos de ellos asociados a varias de las subestructuras de la pirámide; después se hablará con mayor detalle de los hallazgos más recientes.

Etapas constructivas
El gran basamento de la Pirámide de la Luna actualmente a la vista, compuesto de cinco cuerpos escalonados
con altos muros en talud, corresponde a la séptima etapa constructiva. Cuenta con una amplia plataforma adosada, formada con muros en talud y tablero y orientada hacia la Plaza de la Luna; en su interior se encuentran superpuestas seis construcciones más antiguas que, en conjunto, son testimonio de  la larga historia del monumento.
La construcción más antigua de la pirámide, el Edificio 1, tiene planta cuadrada, con 23.5 m por lado, y se encuentra exactamente sobre el eje de la Calle de los Muertos, en su prolongación hacia el norte. Sus muros, en talud, se construyeron con pequeños bloques de piedras semiplanas con un recubrimiento de argamasa. Su orientación es ligeramente diferente, por cerca de 4 grados, a la de los edificios que le siguieron. Las cerámicas encontradas en el interior de este edificio primigenio son de la fase Patlachique y el inicio de la Tzacualli, lo que indicaría que el monumento corresponde ni primer siglo de nuestra era; sin embargo, debido a que las muestras de radio-carbono indican fechas posteriores, de manera tentativa proponemos que este edificio pudo haberse construido hacia 100 d.C.
Los edificios 2 y 3, cuyas fechas probables de construcción son entre 150 y 200 d.C., también tienen planta cuadrada y muros en talud, aunque sólo el Edificio 2,
que se encuentra mejor conservado, muestra cuerpos escalonados.
El Edificio 4 es una ampliación muy importante. Es casi nueve veces más grande que el edificio que le antecede: su base mide 89.5 m en sentido este-oeste. A este edificio se dedicó la primera gran ofrenda (Entierro 2) encontrada en la pirámide, cuyas características se refieren más adelante.
Fue construido hacia 225 d.C., aproximadamente por la misma época en que se edificó el Templo de la Serpiente Emplumada, en la Ciudadela.
El Edificio 5. construido en parte sobre el anterior, representa un cambio en el estilo arquitectónico. Debió de haber tenido muros en talud y tablero, formando cuerpos escalonados, y una plataforma en su parte frontal, también con muros en talud y tablero recubiertos de argamasa. A este edificio se le dedicó el Entierro 3, que contiene materiales a los que se puede atribuir una fecha de alrededor de 300 d.C.  
El Edificio 6 es una ampliación en el lado este, realizada
entre 350 y 400 d.C. A este edificio se le dedicó el Entierro 4,
que se describe adelante. Tuvo
casi las mismas dimensiones que el Edificio 7, el cual, como dijimos, es la colosal pirámide que se encuentra a la vista hoy en día. En este último edificio se construyeron varios cuartos relativamente pequeños en comparación con el gran basamento piramidal, algunos de los cuales estaban adosados al primer cuerpo y otros separados. Estas construcciones perduraron hasta el ocaso de la gran ciudad.
Saburo Sugiyama. Doctor en antropología por la Universidad Estatal de Arizona Profesor de la Universidad Estatal de Aichi, Japón, y profesor-investigador de la Universidad Estatal de Arizona. Arqueólogo especializado en Mesoamérica. Coeditor del Proyecto Pirámide de la Luna, Teotihuacan.
Rubén Cabrera Castro. Arqueólogo. Doctor del Proyecto La Ventilla y codirector del Proyecto Pirámide de la Luna. Desde 1980 es investigador de la la zona arqueológica de Teotihuacan.

Sugiyama, Saburo, Rubén Cabrera Castro, “Hallazgos recientes en la Pirámide de la Luna”, Arqueología Mexicana 64, pp. 42-49.
Texto completo en la edición impresa. Si desea adquirir un ejemplar:

lunes, 3 de noviembre de 2014

Descubre INAH ofrenda en un túnel Teotihuacán. MEXICO SAGRADO El Retorno de Quetzalcóatl, Teotihuacan y las realidades dimensionales, develado el misterio de Tehotihuacán, hallan ofrendas bajo de la pirámide en tunel subterráneo. INAH.





2014-10-29 - 15:11:01 - CULTURA



Descubre INAH ofrenda en un túnel Teotihuacán

"El túnel es una representación metafórica de la concepción del inframundo"

Azteca Noticias | 12:02 hrs. | Miércoles 29 de Octubre de 2014

Descubre INAH ofrenda en un túnel Teotihuacán


La directora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Teresa Franco, reveló un nuevo hallazgo en el Templo de la Serpiente Emplumada  en Teotihuacán.
Investigadores del INAH descubrieron una ofrenda con miles de objetos en un túnel del Templo de la Serpiente Emplumada. 
El arqueólogo Sergio Gómez señaló durante una conferencia de prensa que "se está explorando lo que podría ser un depósito funerario".


Los arqueólogos explicaron que a 18 metros de profundidad y 103 de distancia de la entrada del túnel, se observa una ofrenda con esculturas en labrados en piedra.




"El túnel es una representación metafórica de la concepción del inframundo": arqueólogo Sergio Gómez. Foto: INAH.
Fuente: Azteca Noticias





Teotihuacan y las realidades dimensionales:



El despertar de Teotihuacan


... Cristo fue traído al planeta en Teotihuacan mientras su cuerpo físico nació en Palestina. Su cuerpo de luz -ka- fue implantado en Teotihuacan donde muchosrepresentantes estelares podían trabajar con el mientras entretejía las nueve dimensiones en el campo planetario. De hecho Cristo apareció en cada una de las nueve dimensiones de la Tierra; su implantación en México tenía la forma de la octava dimensión, el aspecto que trabaja en las dimensiones galácticas. ...
El reino telúrico 2D conecta a 3D con el cristal de hierro en el templo de cinco cámaras que hay bajo la pirámide del Sol -construido originalmente en 23614 a.C. A esta cámara/cueva se le llama 'Ge' y corresponde a la cámara subterranea de la Grán Pirámide de Egipto. ...
Para todo el hemisferio occidental el eje vertical de las nueve dimensiones comienza en 'Ge', en la cámara debajo de Teotihuacan; dentro de estas cámaras se adaptan el tiempo y el espacio lineal. Los guardianes arquetípicos 4D se reunen en el centro de estas cuevas y las cinco dimensiones superiores están focalizadas en el centro de la Pirámide del Sol ... 

“Cosmología Pleyadiana”: Barbara Hand Clow

“... entenderán una vez más, por que los antepasados consideraban la pirámide como el portal hacia las estrellas y como la forma a través de la cual las inteligencias estelares vienen a servir a la creación humana. Una vez más el hombre entenderá como las geometrías de la pirámide conjugan el espacio, el tiempo y la materia para formar el foco ideal para la transmisión de energía estelar.”
Las claves de Enoc”; J. J. Hurtak , Clave 104:8

“13 Estas cosmologías marcadas en piedra (y escritas en papel) muestran que ahí existió una interconexión directa con los cielos superiores. Esto códigos indican una cosmología mayor que nuevamente entenderemos al asociar las "cruces" de los antiguos templos astrofísicos a lo largo de toda Mesoamérica con las regiones de las barras transversales (horizontales)* del cielo representadas en piedra y escritas con las letras de fuego de las antiguas escrituras.

Las claves de Enoc”; J. J. Hurtak , Clave 215
FUENTE


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Develado en México el misterio de la pirámide de la Serpiente Emplumada

Víctor Flores García
RIA Novosti
jue, 30 oct 2014 04:28 CET

Dos robots miniatura penetraron en las entrañas de una de las más enigmáticas pirámides de la ciudad sagrada de Teotihuacán del México antiguo; y tras una investigación de 11 años, este miércoles ha sido develado el misterio de hace dos mil años del templo de la Serpiente Emplumada, o Quetzalcóatl en lengua aborigen náhuatl, anunció el Instituto Mexicano de Antropología e Historia INAH. 
pirámide_Serpiente_emplumada_méxico
© Photo INAH
"Ahora tenemos todas las evidencias que corroboran que la Ciudadela (de Quetzalcóatl) era utilizada como un santuario para recrear no sólo los mitos de la creación original, sino también la dominación política. Seguramente las estructuras de poder utilizaban este espacio para justificar su ejercicio", dijo en conferencia de prensa Teresa Franco, directora general del INAH, al anunciar una fascinante ofrenda de casi dos milenios descubierta. 

Toda la actividad ritual se realizó hace casi 2.000 años, entre los años 150 y 200 después de Cristo (d.C.), en la fase de construcción de la Calle de los Muertos, o Miccaotli, cuando se modificó en tres grados toda la traza de la gran metrópoli de Teotihuacán para lo cual se derrumbaron estructuras previas. 


La Ciudad donde los Hombre se Convierten en Dioses, que es el significado toponímico de la metrópoli conocida por las monumentales pirámides del Sol, de la Luna y por el espléndido templo oculto de la Ciudadela dominada por el Templo de Quetzalcótal, tuvo su esplendor entre los años 250 y 650 d.C., mucho antes de la conquista de los españoles en el siglo XVI.

"En el caso de La Ciudadela se han encontrado vestigios de una pirámide previa al Templo de la Serpiente Emplumada (Quetzalcóatl), así como de una cancha ritual de Juego de Pelota de 137 metros de longitud, a 100 m de la entrada del túnel", dijeron los científicos del INAH.
Las últimas exploraciones robóticas del Proyecto Tlalocan, como la bautizaron los científicos o "Néctar de la Tierra" en lengua náhuatl, han conducido al umbral de tres cámaras que se encuentran bajo el Templo de la Serpiente Emplumada, en Teotihuacán y ahora "obligan a una relectura de las grandes áreas culturales de Mesoamérica y Aridoamérica", de la historia antigua del hemisferio occidental, dijo la directora del INAH. 

Después de los descubrimientos que se han anunciado, se impone "una confrontación de datos, la revisión de hipótesis e, incluso, cotejar la cronología de una metrópoli que se desarrolló a lo largo de ocho siglos", desde su fundación un siglo antes de Cristo, hasta su esplendor y decadencia en el Siglo VII d.C. 


Avanzadas herramientas tecnológicas, como el georadar, el escaneo láser y dos robots desarrollados por el Instituto Politécnico Nacional de México han permitido los hallazgos históricos. 


Las excavaciones para la entrada de los robots bajo los templos sin tocar las estructuras superiores permitió entrar a la recta final de "un conducto que fue clausurado hace mil 800 años por los propios teotihuacanos", concluyeron los científicos. 


Una rica ofrenda milenaria 


Teotihuacán, a 50 km al norte de la Ciudad de México, fue el sitio donde los dioses se reunieron para dar origen a Nahui Ollin, el Quinto Sol actual, de acuerdo con la mitología indígena, el sol que alumbra la era contemporánea: la creación ocurrió "cuando aún era de noche, cuando aún no había día, cuando aún no había luz". 


Los investigadores encontraron allí "la más rica ofrenda hallada hasta el momento en Teotihuacán y que precede a la entrada de las tres cámaras" que fueron presentados en un asombroso video de tres minutos, difundido por primera vez este miércoles. 




Bajo la tierra, al menos 25 trabajadores, entre ellos el señor Julio Alva, descendiente del cronista indígena de la antigua región de Texcoco sobre la cual se levanta Teotihuacán, Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, "han hecho esfuerzos por acondicionar este túnel, lo que ha requerido el retiro de 970 toneladas de tierra y piedras". 

De 2009 a la fecha se han invertido apenas 14 millones de pesos, poco más de un millón de dólares, en el proyecto, con uso de espectroscopía infrarroja y Raman, y la detección de radón, un gas radioactivo, en el túnel. 

Los trabajos comenzaron hace 11 años con un hecho fortuito: una mañana de octubre las intensas lluvias dejaron abierta una oquedad de 83 centímetros, frente al edificio de La Ciudadela de Quetzalcotal. 

Por la fuerza de los elementos, llegó la hora de explorar un tiro de 15 metros de profundidad que conducía a un túnel de 120 m de longitud, hasta llegar bajo el Templo de la Serpiente Emplumada. 

Los arqueólogos del INAH han llegado sólo a los 103 metros de la entrada, donde descubrieron la abundante ofrenda ritual que abarca 4 metros de ancho y 8 de largo. 



Objetos en Quetzalcóatl
© Photo Proyecto Tlalocan-INAH
Objetos en Quetzalcóatl
Localizada a 18 metros de profundidad, esta ofrenda, quizá contiene los restos de personajes ligados a la estructura de poder de Teotihuacán. Está compuesta por cuatro esculturas antropomorfas de piedra verde, de 65 cm, decenas de grandes caracoles, algunos de más de medio metro de largo procedentes del Golfo de México y el Mar Caribe, dijo Franco. 

Miles de cuentas de diversos materiales, jade importado de las regiones mayas de Guatemala, pelotas de hule, huesos y restos de pelo de grandes felinos, esqueletos de escarabajos, discos de pirita y una caja de madera que contenía decenas de conchas labradas. 

"Más de 4 mil objetos de madera en perfecto estado de conservación, más de 15 mil semillas de diferentes plantas y restos de piel, posiblemente humana, que se someterá a análisis", fueron encontradas por los científicos en el hallazgo en el corazón de la pirám
ide de la Serpiente Emplumada.


FUENTE

martes, 3 de junio de 2014

Tehotihuacán un misterio absoluto



Nadie conoce el origen de Teotihuacan, la ciudad que fue una de las más pobladas de la Centroamérica precolonial. Lo único cierto es que en el corazón del valle de México hay una cadena de construcciones monumentales, adornadas con perfiles de seres monstruosos, entre las que destacan tres enigmáticas y altas pirámides, justamente alineadas con la constelación de Orión.

Las ruinas son tantas y tan grandes, que los “especialistas” han calculado que allí trabajaron para construir todo el complejo más de 3.000 hombres durante treinta años.
Pero si tantos hombres trabajaron supuestamente en su construcción, ¿cómo es que no dejaran ninguna traza o indicio que sirva al menos para conocer el nombre original del lugar y para desentrañas su lengua que sigue siendo indescifrable?
Está compuesta de rayas y puntos, semejantes a los que utiliza otra gran cultura de la región, la olmeca, pero todavía no se han podido descifras sus mensajes.
Teotihuacan es el nombre que se le da a la que fue una de las mayores ciudades prehispánicas de Centroamérica, cuyos restos se encuentran al noreste del valle de México, aproximadamente a 45 kilómetros de distancia del centro de la ciudad de México. El topónimo es de origen náhuatl y fue empleado mucho tiempo después de su ocaso por los mexicas o aztecas, pero se desconoce el nombre que le daban sus habitantes, de quienes tampoco se conoce su filiación étnica.
En el siglo XIV, cuando los aztecas dominaron el valle de México, esta ciudad, a la que ellos denominaron Teotihuacan (“ciudad de los dioses” o “lugar donde fueron hechos los dioses”), hacía ya 600 años que había sido abandonada por sus primitivos y desconocidos moradores.
Su apogeo tuvo lugar entre los siglos III y VII, durante el llamado Periodo Clásico. En esa etapa, la ciudad fue un importante nodo comercial y político que llegó a cubrir una superficie de casi 21 kilómetros cuadrados, con una población de entre 100.000 y 200.000 habitantes, y su influencia llegaba a toda Mesoamérica. Su declive ocurrió en el siglo VII, en un contexto marcado por inestabilidad política, rebeliones internas y cambios climatológicos que causaron un colapso en toda el área. Por motivos aún no dilucidados, la decadente ciudad se colapsó súbitamente hacia mediados del siglo VIII. Eso da pie a un segundo interrogante, ya que nadie puede explicar, tampoco, la razón de ese éxodo masivo.
Al parecer, sus habitantes se esfumaron de golpe, como desintegrados por un rayo, tras un ataque de pueblos enemigos que incendiaron el norte de la ciudad. La mayor parte de los teotihuacanos se dispersaron por diversas localidades de la cuenca de México.
Por otra parte, también se sigue sin saber qué función concreta cumplían las pirámides de Teotihuacan, de dimensiones colosales, tan altas como las de Egipto.
Sólo se pueden hacer conjeturas o escudriñar viejas tradiciones orales en busca de algo que parezca una respuesta.
Una leyenda, por ejemplo, afirma que el valle estaba habitado, en tiempos remotos, por una raza de gigantes llegados del espacio. Fueron ellos los que erigieron esas pirámides, que no parecen hechas a medida del hombre. Otros mitos afirman rotundamente que las construcciones son obra de los viejos dioses de México.
Lo cierto es que este centro religioso es en buena medida indescifrable. Tiene algo menos de 24 kilómetros cuadrados y está enclavado sobre una meseta de 2.3000 metros de altitud. La espectacular pirámide del Sol fue descubierta en 1906 por el arqueólogo Leopoldo Baties, quien calculó que había sido construida en el siglo I de nuestra Era. Se eleva a unos 66 metros de altura y su base tiene 225 de lado. Una construcción en tamaño y presencia sólo comparable a la gran pirámide de Keops. Se estima que se necesitaron ni más ni menos que 2,5 millones de toneladas de ladrillos cocidos para construirla.
A lo largo de la Avenida de los Muertos se encuentran las ruinas de la antigua ciudad. El pasado sobrevive con fuerza insospechada en estos restos de calles, plazas y pirámides de 10 a 12 metros de altura. La Avenida cruza la Ciudadela cuadrangular, en cuyo sector oriental perdura el templo al dios Quetzacóatl, una pirámide con seis terrazas escalonadas. En ella, se ve una serie de impresionantes relieves de cabezas fantasmagóricas; entre ellos los que representan al propioQuetzacóatl (o Serpiente Emplumada), dios de la Sabiduría y el Viento y símbolo del matrimonio entre el Cielo y la Tierra, y el alusivo a esa Serpiente de Fuego que guía al Sol a lo largo de su viaje astral.
Junto a ellos, Tláoc, divinidad que encarna a la Lluvia. Antiguo dios de los toltecas (que la mayoría de los arqueólogos creen estaban emparentados estrechamente con los constructores de Teotihuacan), el dios Quetzacóatl fue compartido por las culturas posteriores.
Para los mexicas o aztecas, que dominarían la región siglos después de la caída de Teotihuacan, la Serpiente Emplumada era el dios del saber y patrón de los sacerdotes. Expulsado mediante traición por el dios Huitzilopochtli, huyó hacia oriente por el mar, mientras juraba que volvería para vengarse de su derrota en el año de Ceacatl.
Según el calendario azteca, tal año podría haber sido 1363, 1467 o 1519. Y justamente al acercarse esta última fecha de produjo la llegada de los españoles comandados por Hernán Cortés, a quien los súbditos del emperador Moctezuma tomaron por la reencarnación de Quetzacóatl.
En 1971 se produjo, casi por casualidad, un descubrimiento intrigante teñido por las creencias en esas divinidades cósmicas: varios metros por debajo de la Pirámide del Sol se extiende una caverna de grandes dimensiones, que debió servir como centro ritual. Los indígenas que poblaban México antes de la llegada de los españoles consideraban a ese tipo de cavidades vientres de gestación en cuyo seno habían sido concebidos el Sol, la Luna y también los míticos antecesores del ser humano.
Pero, sin duda, lo más llamativo de esta magna pirámide es que en los dos días del año en que el sol alcanza el cenit y, por tanto, no proyecta sombra alguna, se oculta precisamente detrás del frontispicio de esta gran pirámide.
¿Cómo explicar tanta coincidencia, como no sea porque los constructores de estos enormes monumentos, hayan sido gigantes, dioses u hombres, disponían de grandes nociones astronómicas?
Otro dato a en favor de esa tesis es que en medio de esa baja plataforma, de unos 400 metros de lado, que sustenta el cuadrángulo de la Ciudadela, se yergue una elevación a la que debe accederse mediante cuatro escalinatas de 13 peldaños cada una: una clara referencia a los 52 años del siglo indígena.
El misterio no sólo perdura, sino que parece acrecentarse día a día entre estos vestigios que atraen a millares de turistas y estudiosos. Baste citar que cuando una comisión científica puso al descubierto la Pirámide del Sol, encontró en cada uno de sus ángulos el esqueleto de un niño pequeño que miraba en la dirección señalada por sus vértices.
También trascendió el relato de los conquistadores españoles de que sobre la pirámide se elevaba una inmensa estatua de piedra monolítica, totalmente recubierta con láminas de oro, que representaban al Dios de la Luz, Tenocatencitli. Los soldados de Hernán Cortés la robaron, y más tarde el ídolo fue destruido por el obispo de México, monseñor Juan de Zumárraga, que temía las “malas influencias de esa deidad pagana”. Los indígenas mexicanos están persuadidos de que los daños infligidos al Dios de la Luz acarrearon su decadencia y que tanto mal ha de ser expiado todavía, a lo largo de incontables generaciones.
Sin duda, en su conjunto, este fascinante centro arqueológico-teológico representó una de las más brillantes creaciones del Nuevo Mundo. El fruto hoy aún visible de una civilización que destelló en todo su apogeo hacia la misma época en que Europa era azotada por las invasiones bárbaras y que supo lo suficiente de los enigmas celestes como para edificar la Pirámide de la Luna con una orientación coincidente con el Meridiano magnético, y que además se las ingenió para que la línea entre los centros de ambas pirámides brinde, con absoluta exactitud, la dirección del meridiano astronómico.
Ahora, en Teotihuacán sólo habitan los fantasmas de un pasado secreto, empeñados en guardar celosamente los restos de esa ciudad misteriosa, donde los hombres vivían al lado mismo de los dioses. O, tal vez, de hacer caso a las leyendas, donde se convertían en dioses.
 Un saludo
FUENTE



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