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jueves, 25 de octubre de 2018

Éste es el gran hallazgo recién descubierto en la Pirámide de la Luna en Tehotihuacán




Éste es el gran hallazgo recién descubierto en la Pirámide de la Luna





El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirmó la existencia de una cámara de 15 metros de diámetro y de un túnel que desemboca en el sur de la Pirámide de la Luna, en la Zona Arqueológica de Teotihuacan, lo que podría tratarse de un espacio para realizar rituales.



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En una prospección realizada por del @INAHmx, en colaboración con el @GeofisicaUNAM, se confirmó la existencia de una cámara de 15 metros de diámetro bajo la de la , y un túnel que desemboca hacia el sur de la Plaza de la Luna, en .
Verónica Ortega, directora del Proyecto de Conservación Integral de la Plaza de la Luna, indicó que en los trabajos colaboró el Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); agregó que esta investigación buscaba encontrar una cámara funeraria y no lo finalmente localizado.
Estos complejos ofrendatorios constituyen el núcleo sagrado de la ciudad de Teotihuacán, por lo que toda la gente la consideraba la meca de la civilización, de ahí que lo que se pueda hallar en su interior desentrañará las relaciones que tuvo esta antigua metrópoli con otras regiones de Mesoamérica”.

Las estructuras descubiertas

A inicios de octubre, el equipo realizó prospecciones para localizar la entrada al conducto que se ubica a una profundidad de ocho metros. El túnel se encuentra hacía el sur de la Plaza de la Luna, pero es probable que haya otra entrada hacia el oriente, por lo que desean una “radiografía” completa para conocer accesos”.
Desde 2015, Ortega dirige este proyecto que inició con un trabajo de georradar en la superficie y el subsuelo, donde se encontraron fosas en el tepetate y, en su interior, cantos de río y estelas de piedra verde que representan un código simbólico y unen la parte subterránea (el inframundo) con el plano celeste.



Hallazgos recientes en la Pirámide de la Luna
Saburo Sugiyama, Rubén Cabrera C.
Además del hallazgo de ricos entierros y ofrendas relacionados con la religión, la ideología y el gobierno, las excavaciones en la Pirámide de la Luna contribuyen a enriquecer nuestro conocimiento sobre otros aspectos de
la cultura teotihuacana.
El Proyecto Pirámide de la Luna, que inició sus investigaciones en el verano de 1998, realiza en el 2003 su sexta y última temporada, en que se continúa con el análisis de laboratorio de los cuantiosos materiales recuperados en los seis años transcurridos. El proyecto, dirigido por quienes firman este artículo, se realiza conjuntamente con el INAH, la Universidad Estatal de Aichi, Japón, y la Universidad Estatal de Arizona, gracias a la aportación económica de la National Science foundation -de Estados Unidos-, la Japan Soiety for the Promotion of Science, la National Geographic Society y la Universidad Estatal de Arizona.
La mayoría de las exploraciones se ha realizado mediante la excavación de túneles hacia el interior del monumento y de pozos estratigráficos en su exterior. Dentro del edificio se detectaron cuatro "complejos entierro-ofrenda" con un alto contenido simbólico y una extraordinaria riqueza. Algunos fueron localizados en la base del monumento, sobre el eje central sur-norte, en tanto que el más reciente se encontró en el corazón mismo del edificio, a la altura del tercer cuerpo. Las excavaciones también dieron cuenta de la larga secuencia constructiva de la pirámide, una historia arquitectónica que abarca desde sus inicios, hacia 100 d. C., hasta el fin de Teotihuacan, alrededor de 600-650 d.C.
Aunque algunos de los datos obtenidos ya se han dado
a conocer en esta revista
(núms. 35. 10 y 58), para tener
una idea integral de los hallazgos realizados hasta la fecha es
necesario repetir parte de la información, agregándole nuevos datos cronológicos. A continuación haremos una breve descripción de la secuencia constructiva del edificio y de los primeros entierros, algunos de ellos asociados a varias de las subestructuras de la pirámide; después se hablará con mayor detalle de los hallazgos más recientes.

Etapas constructivas
El gran basamento de la Pirámide de la Luna actualmente a la vista, compuesto de cinco cuerpos escalonados
con altos muros en talud, corresponde a la séptima etapa constructiva. Cuenta con una amplia plataforma adosada, formada con muros en talud y tablero y orientada hacia la Plaza de la Luna; en su interior se encuentran superpuestas seis construcciones más antiguas que, en conjunto, son testimonio de  la larga historia del monumento.
La construcción más antigua de la pirámide, el Edificio 1, tiene planta cuadrada, con 23.5 m por lado, y se encuentra exactamente sobre el eje de la Calle de los Muertos, en su prolongación hacia el norte. Sus muros, en talud, se construyeron con pequeños bloques de piedras semiplanas con un recubrimiento de argamasa. Su orientación es ligeramente diferente, por cerca de 4 grados, a la de los edificios que le siguieron. Las cerámicas encontradas en el interior de este edificio primigenio son de la fase Patlachique y el inicio de la Tzacualli, lo que indicaría que el monumento corresponde ni primer siglo de nuestra era; sin embargo, debido a que las muestras de radio-carbono indican fechas posteriores, de manera tentativa proponemos que este edificio pudo haberse construido hacia 100 d.C.
Los edificios 2 y 3, cuyas fechas probables de construcción son entre 150 y 200 d.C., también tienen planta cuadrada y muros en talud, aunque sólo el Edificio 2,
que se encuentra mejor conservado, muestra cuerpos escalonados.
El Edificio 4 es una ampliación muy importante. Es casi nueve veces más grande que el edificio que le antecede: su base mide 89.5 m en sentido este-oeste. A este edificio se dedicó la primera gran ofrenda (Entierro 2) encontrada en la pirámide, cuyas características se refieren más adelante.
Fue construido hacia 225 d.C., aproximadamente por la misma época en que se edificó el Templo de la Serpiente Emplumada, en la Ciudadela.
El Edificio 5. construido en parte sobre el anterior, representa un cambio en el estilo arquitectónico. Debió de haber tenido muros en talud y tablero, formando cuerpos escalonados, y una plataforma en su parte frontal, también con muros en talud y tablero recubiertos de argamasa. A este edificio se le dedicó el Entierro 3, que contiene materiales a los que se puede atribuir una fecha de alrededor de 300 d.C.  
El Edificio 6 es una ampliación en el lado este, realizada
entre 350 y 400 d.C. A este edificio se le dedicó el Entierro 4,
que se describe adelante. Tuvo
casi las mismas dimensiones que el Edificio 7, el cual, como dijimos, es la colosal pirámide que se encuentra a la vista hoy en día. En este último edificio se construyeron varios cuartos relativamente pequeños en comparación con el gran basamento piramidal, algunos de los cuales estaban adosados al primer cuerpo y otros separados. Estas construcciones perduraron hasta el ocaso de la gran ciudad.
Saburo Sugiyama. Doctor en antropología por la Universidad Estatal de Arizona Profesor de la Universidad Estatal de Aichi, Japón, y profesor-investigador de la Universidad Estatal de Arizona. Arqueólogo especializado en Mesoamérica. Coeditor del Proyecto Pirámide de la Luna, Teotihuacan.
Rubén Cabrera Castro. Arqueólogo. Doctor del Proyecto La Ventilla y codirector del Proyecto Pirámide de la Luna. Desde 1980 es investigador de la la zona arqueológica de Teotihuacan.

Sugiyama, Saburo, Rubén Cabrera Castro, “Hallazgos recientes en la Pirámide de la Luna”, Arqueología Mexicana 64, pp. 42-49.
Texto completo en la edición impresa. Si desea adquirir un ejemplar:

martes, 3 de junio de 2014

Tehotihuacán un misterio absoluto



Nadie conoce el origen de Teotihuacan, la ciudad que fue una de las más pobladas de la Centroamérica precolonial. Lo único cierto es que en el corazón del valle de México hay una cadena de construcciones monumentales, adornadas con perfiles de seres monstruosos, entre las que destacan tres enigmáticas y altas pirámides, justamente alineadas con la constelación de Orión.

Las ruinas son tantas y tan grandes, que los “especialistas” han calculado que allí trabajaron para construir todo el complejo más de 3.000 hombres durante treinta años.
Pero si tantos hombres trabajaron supuestamente en su construcción, ¿cómo es que no dejaran ninguna traza o indicio que sirva al menos para conocer el nombre original del lugar y para desentrañas su lengua que sigue siendo indescifrable?
Está compuesta de rayas y puntos, semejantes a los que utiliza otra gran cultura de la región, la olmeca, pero todavía no se han podido descifras sus mensajes.
Teotihuacan es el nombre que se le da a la que fue una de las mayores ciudades prehispánicas de Centroamérica, cuyos restos se encuentran al noreste del valle de México, aproximadamente a 45 kilómetros de distancia del centro de la ciudad de México. El topónimo es de origen náhuatl y fue empleado mucho tiempo después de su ocaso por los mexicas o aztecas, pero se desconoce el nombre que le daban sus habitantes, de quienes tampoco se conoce su filiación étnica.
En el siglo XIV, cuando los aztecas dominaron el valle de México, esta ciudad, a la que ellos denominaron Teotihuacan (“ciudad de los dioses” o “lugar donde fueron hechos los dioses”), hacía ya 600 años que había sido abandonada por sus primitivos y desconocidos moradores.
Su apogeo tuvo lugar entre los siglos III y VII, durante el llamado Periodo Clásico. En esa etapa, la ciudad fue un importante nodo comercial y político que llegó a cubrir una superficie de casi 21 kilómetros cuadrados, con una población de entre 100.000 y 200.000 habitantes, y su influencia llegaba a toda Mesoamérica. Su declive ocurrió en el siglo VII, en un contexto marcado por inestabilidad política, rebeliones internas y cambios climatológicos que causaron un colapso en toda el área. Por motivos aún no dilucidados, la decadente ciudad se colapsó súbitamente hacia mediados del siglo VIII. Eso da pie a un segundo interrogante, ya que nadie puede explicar, tampoco, la razón de ese éxodo masivo.
Al parecer, sus habitantes se esfumaron de golpe, como desintegrados por un rayo, tras un ataque de pueblos enemigos que incendiaron el norte de la ciudad. La mayor parte de los teotihuacanos se dispersaron por diversas localidades de la cuenca de México.
Por otra parte, también se sigue sin saber qué función concreta cumplían las pirámides de Teotihuacan, de dimensiones colosales, tan altas como las de Egipto.
Sólo se pueden hacer conjeturas o escudriñar viejas tradiciones orales en busca de algo que parezca una respuesta.
Una leyenda, por ejemplo, afirma que el valle estaba habitado, en tiempos remotos, por una raza de gigantes llegados del espacio. Fueron ellos los que erigieron esas pirámides, que no parecen hechas a medida del hombre. Otros mitos afirman rotundamente que las construcciones son obra de los viejos dioses de México.
Lo cierto es que este centro religioso es en buena medida indescifrable. Tiene algo menos de 24 kilómetros cuadrados y está enclavado sobre una meseta de 2.3000 metros de altitud. La espectacular pirámide del Sol fue descubierta en 1906 por el arqueólogo Leopoldo Baties, quien calculó que había sido construida en el siglo I de nuestra Era. Se eleva a unos 66 metros de altura y su base tiene 225 de lado. Una construcción en tamaño y presencia sólo comparable a la gran pirámide de Keops. Se estima que se necesitaron ni más ni menos que 2,5 millones de toneladas de ladrillos cocidos para construirla.
A lo largo de la Avenida de los Muertos se encuentran las ruinas de la antigua ciudad. El pasado sobrevive con fuerza insospechada en estos restos de calles, plazas y pirámides de 10 a 12 metros de altura. La Avenida cruza la Ciudadela cuadrangular, en cuyo sector oriental perdura el templo al dios Quetzacóatl, una pirámide con seis terrazas escalonadas. En ella, se ve una serie de impresionantes relieves de cabezas fantasmagóricas; entre ellos los que representan al propioQuetzacóatl (o Serpiente Emplumada), dios de la Sabiduría y el Viento y símbolo del matrimonio entre el Cielo y la Tierra, y el alusivo a esa Serpiente de Fuego que guía al Sol a lo largo de su viaje astral.
Junto a ellos, Tláoc, divinidad que encarna a la Lluvia. Antiguo dios de los toltecas (que la mayoría de los arqueólogos creen estaban emparentados estrechamente con los constructores de Teotihuacan), el dios Quetzacóatl fue compartido por las culturas posteriores.
Para los mexicas o aztecas, que dominarían la región siglos después de la caída de Teotihuacan, la Serpiente Emplumada era el dios del saber y patrón de los sacerdotes. Expulsado mediante traición por el dios Huitzilopochtli, huyó hacia oriente por el mar, mientras juraba que volvería para vengarse de su derrota en el año de Ceacatl.
Según el calendario azteca, tal año podría haber sido 1363, 1467 o 1519. Y justamente al acercarse esta última fecha de produjo la llegada de los españoles comandados por Hernán Cortés, a quien los súbditos del emperador Moctezuma tomaron por la reencarnación de Quetzacóatl.
En 1971 se produjo, casi por casualidad, un descubrimiento intrigante teñido por las creencias en esas divinidades cósmicas: varios metros por debajo de la Pirámide del Sol se extiende una caverna de grandes dimensiones, que debió servir como centro ritual. Los indígenas que poblaban México antes de la llegada de los españoles consideraban a ese tipo de cavidades vientres de gestación en cuyo seno habían sido concebidos el Sol, la Luna y también los míticos antecesores del ser humano.
Pero, sin duda, lo más llamativo de esta magna pirámide es que en los dos días del año en que el sol alcanza el cenit y, por tanto, no proyecta sombra alguna, se oculta precisamente detrás del frontispicio de esta gran pirámide.
¿Cómo explicar tanta coincidencia, como no sea porque los constructores de estos enormes monumentos, hayan sido gigantes, dioses u hombres, disponían de grandes nociones astronómicas?
Otro dato a en favor de esa tesis es que en medio de esa baja plataforma, de unos 400 metros de lado, que sustenta el cuadrángulo de la Ciudadela, se yergue una elevación a la que debe accederse mediante cuatro escalinatas de 13 peldaños cada una: una clara referencia a los 52 años del siglo indígena.
El misterio no sólo perdura, sino que parece acrecentarse día a día entre estos vestigios que atraen a millares de turistas y estudiosos. Baste citar que cuando una comisión científica puso al descubierto la Pirámide del Sol, encontró en cada uno de sus ángulos el esqueleto de un niño pequeño que miraba en la dirección señalada por sus vértices.
También trascendió el relato de los conquistadores españoles de que sobre la pirámide se elevaba una inmensa estatua de piedra monolítica, totalmente recubierta con láminas de oro, que representaban al Dios de la Luz, Tenocatencitli. Los soldados de Hernán Cortés la robaron, y más tarde el ídolo fue destruido por el obispo de México, monseñor Juan de Zumárraga, que temía las “malas influencias de esa deidad pagana”. Los indígenas mexicanos están persuadidos de que los daños infligidos al Dios de la Luz acarrearon su decadencia y que tanto mal ha de ser expiado todavía, a lo largo de incontables generaciones.
Sin duda, en su conjunto, este fascinante centro arqueológico-teológico representó una de las más brillantes creaciones del Nuevo Mundo. El fruto hoy aún visible de una civilización que destelló en todo su apogeo hacia la misma época en que Europa era azotada por las invasiones bárbaras y que supo lo suficiente de los enigmas celestes como para edificar la Pirámide de la Luna con una orientación coincidente con el Meridiano magnético, y que además se las ingenió para que la línea entre los centros de ambas pirámides brinde, con absoluta exactitud, la dirección del meridiano astronómico.
Ahora, en Teotihuacán sólo habitan los fantasmas de un pasado secreto, empeñados en guardar celosamente los restos de esa ciudad misteriosa, donde los hombres vivían al lado mismo de los dioses. O, tal vez, de hacer caso a las leyendas, donde se convertían en dioses.
 Un saludo
FUENTE



Les dejo la etiqueta de Tehotihuacán y otras entradas aleatorias muy interesantes para que sigan la lectura y armando sus rompecabezas.

Tehotihuacán


miércoles, 14 de mayo de 2014

NUEVA LECTURA DE TEOTIHUACAN. TEOTIHUACÁN: MAPA COLOSAL DEL SARCÓFAGO DE PAKAL






“Ir a las pirámides” ha significado desde siempre para los mexicanos algo así como un día de campo, en el que EL RETO ES SUBIR HASTA LO ALTO DE LA PIRÁMIDE DEL SOL.

Escribió Octavio Paz: “PARA TODOS LOS MESOAMERICANOS, la vida de aquí abajo es un reflejo del drama cósmico Los hombres imitamos o reproducimos los actos de los dioses”.

Su concepción no estaba lejos de la verdad Una nueva vertiente de investigación sobre el SITIO ARQUEOLÓGICO DE TEOTIHUACÁN revela a “LA CIUDAD DONDE SE HACEN LOS DIOSES” como un gigantesco MAPA CÓSMICO, reflejando el instante mítico de la creación del mundo de los mayas.

PARA LOS ANTIGUOS MEXICANOS, EL MITO DE LA CREACIÓN DEL MUNDO señala que LOS DIOSES SE REUNIERON EN TEOTIHUACÁN PARA DAR VIDA AL QUINTO SOL bajo esa premisa, cronistas e investigadores, antropólogos y público de todo el mundo han sido cautivados por la zona arqueológica más grande y más visitada del país.

Pero LOS VERDADEROS SECRETOS DE LA CIUDAD ES: ¿“DONDE SE HACEN LOS DIOSES”?apenas empiezan a conocerse.


Ante la abrumadora bibliografía sobre el tema, los hallazgos de un investigador sin antecedentes profesionales en este campo desafían buena parte de las interpretaciones alrededor de su significado: durante cinco siglos, el sitio se erigió sobre un error fonético.

Tras varios años de cuestionamientos sobre LOS SITIOS ARQUEOLÓGICOS MESOAMERICANOS, el biólogo de carrera Víctor Torres, con el uso de otras herramientas que las de los especialistas en arqueología —análisis geográfico, interpretación de imágenes de satélite, cartografía digital—, logró colocarse en otra perspectiva para realizar UNA NUEVA LECTURA DE LA CIUDAD, que lo remitió a la creación del cosmos de los mayas.

La suya es una premisa que implica un desencuentro cultural que tiene en el fondo el error fonético:
“MICÓATL SE TRADUCE COMO LA CALZADA DE LOS MUERTOS; con una ‘x’ más seríaMIXCÓATL y significaría LA VÍA LÁCTEA LA TRAZA DE TEOTIHUACÁN SEÑALA, dos veces al año,EL CRUCE DE LA VÍA LÁTEA CON LA ECLÍPTICA: los crepúsculos del 13 de agosto y del 5 de febrero”.

Luego de sus estudios de maestría y doctorado en geología y geofísica por la Universidad de Michigan, Torres, nacido en 1956, ha enfocado su trabajo hacia actividades fuera de lo común: Ha sido consultor en exploración geográfica en 24 países; en los ochenta asesoró al Ministerio de Energía y Minas de Panamá para localizar yacimientos de metales, y encontró 10 minas de oro. También lideró el equipo que determinó la ubicación, en el Cerro de la Negra, Puebla, donde será construido el telescopio de microondas más grande del mundo.

A los 28 años, durante sus estudios de posgrado, en una práctica de campo en Wyoming, encontró el fósil del primate más antiguo que se conoce en el mundo —50 millones de años—, probablemente el ancestro de todas las líneas de primates modernos, incluyendo al hombre. Por ello, el doctor Philip Gingerich, director del Museo de Paleontología de la Universidad de Michigan y jefe de la expedición, lo nombró en su honor como Cantius torresi, La noticia del hallazgo apareció en las páginas de Newsweek y de la revista científica Nature.

Paleontólogo profesional del Instituto de Geología de la UNAM en los setenta, fue él quien encontró el hueso de un hadrosaurio en Coahuila, que eventualmente llevó a la colecta de Isaura, el primer dinosaurio mexicano que ha sido encontrado completo.
Cuando se le pide al especialista en la reconstrucción de ambientes geográficos del pasado definir su trabajo, dice simplemente:

“SOY UN EXPLORADOR DE LA TIERRA”


LA APARICIÓN DE LA VÍA LÁCTEA
Explica Torres:
“LA PREMISA BÁSICA DE LA ARQUEASTRONOMÍA señala que LOS SITIOS CEREMONIALES DEL PASADO REPRESENTAN EL CIELO. La pregunta que me hice fue por qué la orientación de los monumentos más importantes de TEOTIHUACÁN no se ubica hacia el Norte o hacia LAS POSICIONES CLAVE DEL SOL durante el cambio de estaciones”.

Aficionado a los ESTUDIOS MAYAS durante toda su vida, Torres decidió ESTUDIAR EL CENTRO CEREMONIAL TEOTIHUACANO como un pasatiempo que se le convirtió en obsesión. Revisando todos los mapas a su alcance, estableció las coordenadas exactas de su ubicación e integró el cielo nocturno y el movimiento de las estrellas para el lugar.

Para ello, utilizó EL REGISTRO MÁS ANTIGUO DE LA COSMOLOGÍA MESOAMERICANA: EL POPOL VUH.

“LA COSMOLOGÍA DEL POPOL VUH está centrada en dos de los objetos más conspicuos del cielo nocturno: LA VÍA LÁCTEA Y LA ECLÍPTICA —la banda del cielo por donde transitan los planetas, el Sol y la Luna—, haciendo una cruz con ella”.

Decidió entonces incluir parte de las investigaciones de la célebre mayista estadunidense Linda Schele —quien conmocionó a los antropólogos y arqueólogos mexicanos por su contribución al desciframiento de los glifos mayas—, quien describió LA CORRESPONDENCIA ENTRE LA NOCHE Y LA MADRUGADA DE LOS DÍAS 13 Y 14 DE AGOSTO CON LA COSMOLOGÍA MAYA PLASMADA EN EL SARCÓFAGO DE PAKAL, EN PALENQUE.

“EL POPOL VUH narra LA CREACIÓN DEL UNIVERSO cuando EL PRIMER PADRE LEVANTA EL ÁRBOL DEL WAKAH CHAN, que es una ceiba o lo que nosotros conocemos como la Vía Láctea, para separar el mar del cielo EL SARCÓFAGO DE PAKAL, según Schele, es un mapa del cielo tallado en piedra, que representa a LA VÍA LÁCTEA CORONADA POR UN PÁJARO CELESTIAL, QUE ES LA CONSTELACIÓN DE LA OSA MAYOR, ATRAVESADA POR UNA SERPIENTE: LA ECLÍPTICA.

“LAS IMÁGENES EN EL SARCÓFAGO DE PAKAL y en muchos otros lados, como estelas, vasijas y demás, contienen METÁFORAS ASTRONÓMICAS. LO QUE NUESTROS ANTEPASADOS TRATABAN DE CONSTRUIR EN LA TIERRA ERA LA RECREACIÓN DEL UNIVERSO.

“Es claro que Francesco Gemelli Carreri, quien reportó por primera vez el lugar, cometió un simple error de traducción. Como europeo del siglo XVII, no estaba acostumbrado a distinguir el sonido de la ‘x’ del náhuatl y no pudo escucharlo ni discernirlo, lo mismo le sucedió al barón Alexander von Humboldt, que lo llamóMICCAOCTLI, por MIXCÓATL era el nombre correcto; entonces, LA GRAN AVENIDA QUE FORMA EL EJE DE TEOTIHUACÁN ES LA REPRESENTACIÓN EN LA TIERRA DE LA VÍA LÁCTEA”.

Esto, dice, se repite en LA TRAZA DE UNA GRAN PARTE DE LAS CIUDADES MESOAMERICANAS, COMO TENOCHTITLÁN Y MONTE ALBÁN. Esto implica que tanto los mayas como losTEOTIHUACANOS, ZAPOTECOS Y AZTECAS, compartieron una visión cósmica unificada y que las adaptaciones particulares surgidas de ahí son derivaciones de UN MISMO PENSAMIENTO COSMOLÓGICO.

Para él, LA GRAN VERDAD DE TEOTIHUACÁN es que “ESTÁ CONSTRUIDA como un espejo del cielo en la Tierra, que corresponde al crepúsculo del 13 de agosto y el amanecer del 14, el crepúsculo del 5 de febrero y la madrugada del 6 Las fechas que paradójicamente corresponden de manera exacta a LA FECHA ESTABLECIDA POR LOS MAYAS PARA LA CREACIÓN DEL MUNDO EN EL AÑO 3114, AC”.

Las fechas, especifica, no sólo se encuentran citadas en LAS ESTELAS MAYAS como las de LA CREACIÓN DEL MUNDO, sino que COINCIDEN DE MANERA PRECISA CON LA ALINEACIÓN DE LA PIRÁMIDE DEL SOL EN TEOTIHUACÁN.

LA CONSTELACIÓN DE ESCORPIO
Para comprobar si su modelo era correcto, Torres utilizó como guía EL MAPA DE PAKAL, GOBERNANTE DE PALENQUE. Estableció la correspondencia de la disposición de los objetos celestes identificados en el sarcófago —el ave celestial, el árbol cósmico, la Eclíptica, la boca del inframundo, el espejo, entre otros— con LOS MONUMENTOS DE TEOTIHUACÁN para tratar así de predecir la existencia de otras edificaciones adicionales.

En su perspectiva, “LA PIRÁMIDE DE LA LUNA se parece notablemente a la del SOL y a ninguna otra. Tomando como REFERENCIA EL POPOL VUH, se puede inferir que la de LA LUNA corresponde AL AVE CELESTIAL que pretende ser EL SOL. Si el Ave Celestial Es La Osa Mayor, es obvio que ESCORPIO ESTARÍA REPRESENTADO AL SUR, tal cual aparece en el cielo en el crepúsculo del 13 de agosto y el 5 de febrero.

“Deduje que LA CONSTELACIÓN DE ESCORPIO TENDRÍA QUE ESTAR REPRESENTADA AL SUR DE TEOTIHUACÁN. Además, ESCORPIO aparece siempre en vasos y diferentes utensilios delPERÍODO CLÁSICO MAYA”.

Torres revisó de nuevo todos los mapas existentes de la zona y encontró, en el levantamiento topográfico“Mapa de Teotihuacán”, publicado por la Universidad de Texas, 13 montículos: estaban alineados exactamente de la misma manera que la CONSTELACIÓN DE ESCORPIO.

En abril de 2002, con una teoría desarrollada a plenitud, llegó a las afueras del sitio arqueológico con un taxista contratado, y guiado entre brechas, con ayuda de un aparato de navegación satelital (GPS) parecido a un celular con una pantalla más grande, donde ya había calculado la distancia, longitud y latitud de la zona y realizado un mapa, pretendía encontrar un lugar especial: aquel en el cual debería estar la parte complementaria de la estela de alabastro de un hombre con dos colas de escorpión, exhibida en la sala de Teotihuacán del Museo de Antropología de la Ciudad de México.

Su primera sorpresa fue que la carretera de cuota construida por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) pasa por encima de algunos de los montículos La segunda fue que encontró los otros, con centenares de puntas de flecha de obsidiana y tepalcates La zona, cubierta de ramajes y yerbas, ha sido saqueada en forma irremediable.

“Para mí, la evidencia contundente no fue el sitio saqueado, sino LA FIGURA DE UN ESCORPIÓN que hacen los montículos vistos desde el aire en EL EXTREMO SUR DE LA VÍA LÁCTEA O CALZADA DE LOS MUERTOS. Es tal cual se ve en el cielo durante los anocheceres del 13 de agosto y del 5 de febrero”.

EL 13 DE AGOSTO DE 2002, DURANTE EL CREPÚSCULO y acompañado por la reportera y un guardia del INAH, Torres observó un espectáculo singular: LA SUPUESTA CALZADA DE LOS MUERTOS, INUNDADA DE LLUVIA, SE CONVIERTE EN UN RÍO DE REFLEJOS BLANCOS. Lo que sucede en EL CIELO SE REFLEJA CLARAMENTE EN LAS AGUAS QUE BAJAN HACIA LA CIUDADELA.

EL INFRAMUNDO

Otro de los datos que Torres consideró clave fue el del cauce del río San Juan, modificado por LOS ARQUITECTOS DE TEOTIHUACÁN:

“CUANDO EL GRAN CONJUNTO DE LA CIUDADELA FUE CONSTRUIDO, al río San Juan se le cambió la ruta Lo hicieron PARA QUE CRUZARA EN FORMA PERPENDICULAR LA VÍA LÁCTEA O CALZADA DE LOS MUERTOS. Para mí, esto es la metáfora de LAS AGUAS QUE SIRVEN COMO LÍMITE HACIA EL INFRAMUNDO QUE SE LOCALIZA AL SUR. Esta interpretación se refuerza por la abundancia de ELEMENTOS ACUÁTICOS que se encuentran en el TEMPLO DE QUETZALCÓATL”.

EN EL SARCÓFAGO DE PAKAL, dice, el inframundo está marcado por una gran “C” que forman las fauces de UNA SERPIENTE ESQUELÉTICA, y TEOTIHUACÁN “se representa por DOS GRANDES RECTÁNGULOS que forman EL GRAN CONJUNTO DE LA CIUDADELA, donde se encuentran las serpientes emplumadas del Templo de Quetzalcóatl, o sea que el símbolo se repite en forma, contenido y posición”.

Paradójicamente, apunta, las oficinas originales del INAH fueron construidas exactamente en la boca del inframundo.

OTRAS PRUEBAS
Según Torres, a partir de su modelo pudo certificar otros datos Por ejemplo:
“LAS PLÉYADES COINCIDEN CON EL COMPLEJO XALA, Y EL PATIO DE LAS MICAS ES LA REPRESENTACIÓN DE SIRIO (la estrella más brillante del cielo).

“EL LLAMADO CORAZÓN DEL CIELO DE LOS GLIFOS MAYAS se encuentra en EL CENTRO DE LA CRUZ QUE HACEN LA ECLÍPTICA Y LA VÍA LÁCTEA. Se halla formado por las tres estrellas integrantes del CINTURÓN DE ORIÓN, las cuales están representadas por tres pirámides al sur de mural del puma, y por las cuatro estrellas gemelas de Géminis, que son el Templo de las Columnas. El arreglo de tres pirámides alineadas al Este del eje principal del sitio y la serie de pirámides gemelas al oeste existen también en TENOCHTITLÁN y en MONTE ALBÁN. Hay una enorme semejanza del mapa delSARCÓFAGO DE PAKAL con el MAPA DE TEOTIHUACÁN, donde EL PÁJARO CELESTIAL —OSA MAYOR— CORRESPONDE A LA PIRÁMIDE DE LA LUNA, Y LA PIRÁMIDE DEL SOL ES EL SOL”.

AGREGA:
“De acuerdo con LA ECLÍCTICA que define su orientación, LA TRAZA DE LA CIUDAD no estáALINEADA AL NORTE, sino desviada ligeramente hacia el Este; SU EJE MENOR CORRESPONDE A LA DIRECCIÓN POR DONDE SALE EL SOL EL 14 DE AGOSTO”.

Como parte del texto: Teotihuacan: traces of the sky from the night of August 13th, 3114, que en breve publicará, Torres incluyó una tabla en la que identificó estas constelaciones como edificios enTEOTIHUACÁN, TENOCHTITLÁN Y MONTE ALBÁN.

En torno de las significaciones tradicionales dadas al sitio, Torres apunta:
“En lugar de interpretar EL LUGAR DESDE EL CIELO, desde la astronomía, se ha hecho un mayor hincapié en LOS ENTIERROS”.

Después de haber leído los escritos de Torres, Michael D Coe, uno de los grandes investigadores de las culturas mesoamericanas, vetado por el INAH en México (Proceso 1336), aseguró QUE “SU INVESTIGACIÓN ES MÁS QUE CONVINCENTE”, LA COMPARÓ CON LAS HIPÓTESIS SOBRE LOS PUEBLOS ESTELARES PAWNII de Estados Unidos y de la dinastía Tang de la antigua China.

Torres, metafóricamente, resume así su propio trabajo:



(Proceso 1370/ 1 de febrero de 2003)