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martes, 10 de junio de 2014

Por qué los radares rusos 'ven' los aviones furtivos invisibles

© wikipedia.org / Staff Sgt. Aaron Allmon II

Los aviones 'invisibles' no existen, ya que incluso los cazas y bombarderos furtivos no representan una gran dificultad para los radares rusos. ¿Cómo consiguen detectarlos?
Los expertos no utilizan la palabra "invisible" cuando se refieren a la tecnología de sigilo conocida en inglés como tecnología 'stealth', porque hacer invisible un avión o un cohete con las tecnologías modernas es imposible, explica el diario ruso 'Rossiyskaia Gazeta'.
  
Según el periódico, lo único que se puede hacer es reducir su visibilidad, pero solo en el campo de visión del radar, lo que representa "el primer talón de Aquiles de un avión furtivo", pues son visibles a simple vista para un operador del sistema de defensa aérea portátil de corto alcance y para su cohete de tipo 'dispara y olvida'. Sin embargo, advierte el diario, siempre es mejor derribar los aviones del enemigo a larga distancia y "no cuando vuelan por encima de tu cabeza".
  
Al mismo tiempo, para la detección a larga distancia existen radiolocalizadores. Un radar común puede avistar un avión a una distancia de 300 kilómetros, mientras que las tecnologías furtivas permiten acortar esta distancia, aunque a un alto costo.

A fin de dispersar el haz del radar, los fabricantes de aviones los hacen un poco angulares y, siempre que sea posible, reemplazan el metal por materiales reforzados con fibra de carbono o, cuando esto no es posible, por materiales radioabsorbentes. Para ocultar del radar los compresores de los motores, una de las piezas de metal más visibles para el radar, colocan ante ellos unos difusores especiales, capaces de ahogar la señal de radar.

Las boquillas planas de un avión lo hacen menos visible en el infrarrojo. Para un mejor 'enmascaramiento' agregan al chorro de propulsión aire frío procedente de las válvulas de admisión. La cola tradicional del avión es sustituida en los furtivos por otra en forma de V (la llamada cola mariposa), menos visible para el radar. Incluso los asientos de los pilotos se hacen corrugados para disipar la radiación del radar.

En un intento por hacerlos invisibles, resultan aviones con características de combate muy debilitadas, ya que no pueden llevar una gran cantidad de armas, todo está escondido en el fuselaje, y su velocidad y el rango de vuelo son limitados y puede usar su radar solo con mucha cautela, ya que lo hace muy visible para otro radar.

El diario destaca un defecto más: la carestía de los aviones fugitivos. Por ejemplo, el bombardero estadounidense B-2 Spirit es el avión más caro de la historia, cuyo costo supera 1,5 millones de dólares, a pesar de lo cual los pueden derribar.

sábado, 31 de mayo de 2014

Ya es posible pilotar aviones con la mente


Científicos de la Universidad de Munich han reportado el éxito de su proyecto para poder pilotar aviones con la mente. La intención final es obtener mayor seguridad. Aunque es algo que se verá a largo plazo.
Una de las fantasías más recurrentes de la ciencia ficción es la telekinesis y el control de objetos con la mente. Incluso el ejército americano ha tenido programas ultra-secretos sobre esta temática, que más tarde fueron desclasificados. Bien, pues hoy es el día que todo pueda hacerse realidad. Al menos lo del control mental.
Resulta que científicos de la Universidad de Munich han hecho pruebas con siete personas para que, a través de un casco con electrodos, pudieran pilotar aviones en un simulador. Los participantes tenían diferentes tipos de experiencia con aeroplanos, incluso uno de ellos, ni siquiera tenía horas de vuelo. Los investigadores y los participantes se han sentido satisfechos con la experiencia e incluso creen que su resultado podría haber servido para sacarse la licencia de piloto.
Este curioso experimento se enmarca dentro del programa “Brainflight” que se lleva a cabo gracias a los fondos de la Unión Europea. En él, se pretende encontrar “una manera de facilitar a los pilotos la tarea de volar y que, al hacerlo mediante el control mental, puedan reducir su esfuerzo. De esta manera se incrementaría la seguridad aérea ya que tendrían libertad de movimientos” aclara Tim Fricke, jefe del proyecto en la TUM (Technische Universität München).
En mi humilde opinión, esto es una manera más de tirar el dinero de los europeos. El control mental no elimina el factor que más peligro entraña en un método de transporte: el ser humano. Las personas somos las que estamos detrás de los volantes, somos los que decidimos si una pieza es necesaria o no, somos los que decidimos. Y a veces nos equivocamos. Mi pregunta es, ¿una máquina, un robot, serían capaces de no equivocarse? ¿Lo harían mejor? Lo veremos con el coche de Google. Pero, a priori, creo que sí.
Marc Sala  / alt1040

FUENTE