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lunes, 20 de octubre de 2025

PELÍCULA LUCY COMPLETA EN ESPAÑOL

Vamos a cambiar de frecuencia un ratito, vean esta película, dejo en suspenso el argumento.. pero no se arrepentirán de verla.











lunes, 30 de junio de 2014

Construyendo la realidad holográfica: decodificando la información de los sentidos


Como hemos visto en el artículo anterior, la realidad en la que existimos no es más que un cúmulo de patrones energéticos, acotado a un rango de frecuencias determinado, restringido por la codificación existente en nuestro ADN, que es lo que marca que abanico de ondas y patrones decodificamos cada uno de nosotros, y que se queda fuera de nuestra percepción.
Dependiendo de la codificación y configuración energética de cada persona, este tipo de descodificación puede variar más o menos, englobar algunos rangos lumínico-frecuenciales mayores o menores, pero, en general, nos tiene a todos los seres humanos moviéndonos en un espectro reducido de frecuencias, que son las que somos capaces de captar y modular con nuestros sentidos. Todo lo que escapa, vibracionalmente hablando, de esos rangos, pasa a ser información no procesada por los sentidos físicos, por lo que, si “vibra” por encima de lo que puedes percibir, no existe en tu realidad (pero quizás si en la de otros, o en la de otras formas de vida, como gatos, por ejemplo, que captan y perciben un amplio espectro electromagnético, mucho mayor que el de los seres humanos, y son capaces de ver más de lo que se mueve en otros planos, y que nosotros no podemos).
Por otro lado, puesto que cada persona maneja un rango ligeramente diferente y decodifica de forma diferente la información que le llega del mundo exterior ¿cómo se que eso que veo delante es lo mismo que lo que ve la persona que tengo al lado? ¿Cómo llega a construirse mi mundo real, el que veo con mis ojos, el que toco con mis manos?
Bueno, como ya suponéis, no son nuestros ojos ni nuestras manos los que perciben el mundo que llamamos “real”, sino que este es una construcción completamente subjetiva a cada persona, y por lo tanto, ilusoria, cambiante y maleable. Como sabéis, es nuestro cerebro quien trabaja construyendo hologramas tridimensionales en base a, parcialmente, la información que recibe de los sentidos, y que, en realidad, no son más que la representación que este considera válida para aquello que cree estar recibiendo. Y aun así, se inventa cosas. Pura ilusión.

Viendo con la mente
Todo aquello que percibimos como real no es más que una proyección mental en tres dimensiones de lo que nuestro cerebro decodifica según lo que le llega de fuera. Nuestros ojos no “ven”, es el cerebro el que “ve”. Los ojos son lentes que pasan información desde la retina hasta el cerebro, que es donde se forma la imagen. Son como las ópticas de las cámaras que dejan pasar la luz, esos haces energéticos que existen ahí fuera, y los envían hacia el interior de la cabeza para procesarlos, sin hacer, en ningún momento, juicios o presunciones sobre que representan.
El ojo no sabe que está recibiendo la energía lumínica de una silla o de un elefante, y le da igual, su función es simplemente transmitir el haz hacia el interior. Sin embargo, en el camino hacia el córtex visual del cerebro, los lóbulos temporales editan, recortan y filtran hasta un 50% del haz lumínicoinicial y solo esa parte editada, de todo lo que habíamos percibido a través de la retina, es lo que llega al cerebro, que, entonces, se pone en marcha para “decidir” que es lo que está recibiendo y a que corresponde esa energía que le ha llegado, y así construir a partir de aquí, la imagen en 3D de lo que cree tener delante.
David Topi
Así, si lo que “vemos” está basado en menos del 50% de una información captada del exterior, ¿cómo sabemos que es real y que es inventado? ¿Cómo se forma lo que percibimos como real para nosotros en nuestra mente? La respuesta es que el cerebro compone el otro 50% de información con datos de los que ya dispone, de nuestra presunción de cómo debe ser el mundo de ahí fuera, de lo que “esperamos” ver en realidad y de todo aquello que tiene acumulado en los bancos de memoria a los cuales tiene acceso, generados a través del condicionamiento y la programación con la que nacemos y crecemos. Por eso cada uno “ve” las cosas de forma diferente, porque básicamente su holograma final, su representación tridimensional de ese objeto o situación que ha creado, ha sido generada a imagen y semejanza de lo que ha “encontrado” por “aquí dentro” para construirla.

El proceso de transformación de la luz
Y es que el viaje de la luz desde que es percibida por nuestros “sensores” (los ojos) hasta que nos enteramos de que estamos viendo algo (construimos la imagen) es impresionante. La luz entra a través de la córnea y traspasa la pupila, que controla la cantidad que pasa para proteger nuestro sistema visual a través del iris. Esta luz que ha traspasado la pupila llega seguidamente al humor vítreo, una especie de masa gelatinosa que tenemos todos detrás de la pupila y, finalmente, el haz lumínico llega a la retina que captura la imagen, pero, lamentablemente, lo hace solo en dos dimensiones y al revés, por lo que, para poder terminar de discernir qué es lo que estamos viendo, la luz es enviada al cerebro en el lóbulo occipital. Es aquí, y solo aquí, cuando el cerebro recompone la imagen y la completa con aquella información que le pueda faltar, crea un holograma tridimensional del objeto e informa a nuestra conciencia que está “viendo” algo, que finalmente resulta ser una silla.
Si nuestro cerebro hubiera recompuesto la imagen como algo totalmente diferente, y sin hacer demasiado caso de la información recibida a través de la vista, o haciendo alguna asociación errónea respecto ese haz lumínico que está registrando, estaríamos convencidos de que estamos viendo cualquier otra cosa, y esta otra cosa sería tan real para nosotros, por ejemplo un armario, como esa silla, porque la realidad se construye en nuestra mente, no en el exterior de la misma.
Y básicamente lo mismo pasa con lo que oímos y escuchamos. La información es filtrada por nuestro sistema auditivo y solamente en el cerebro construimos la realidad que mejor nos va, acorde a lo que esperamos oír, creemos oír o hemos oído previamente. Por eso, cuando se dice algo, dos personas recibiendo la misma información pueden interpretarla de forma totalmente distinta y estar convencidos de que su versión es la correcta, y ya no hablamos de discusiones entre amigos o parejas, lo que uno oye sobre lo que dice el otro, si se registrara y luego se pasara de nuevo para ser escuchado, sería realmente de espectáculo, pues todos oímos muchas veces lo que nos interesa o esperamos oír, simplemente porque el cerebro rellena la información que le falta con lo que encuentra en el interior de la mente y que concuerda con sus expectativas y creencias.

Mente, cerebro y neuronas
¿Y dónde se encuentra la información que nuestro cerebro usa para recomponer la realidad que percibe? En nuestra mente. ¿Es nuestra mente lo mismo que nuestro cerebro? No. La mente es un campo energético, cuántico, vibracional, situado en la parte del ser humano que llamamos cuerpo mental. El cerebro es el instrumento que gestiona la información que se guarda en la mente, y cuya base de datos son las neuronas, donde se almacena la “dirección energética” de cada dato guardado, para que el cerebro pueda acceder a la mente para recuperarlo cuando hace falta.
La parte del cuerpo encargada de reenviar toda percepción o información hacia el cuerpo mental es la glándula pituitaria, que actúa, entre otras funciones, de enlace entre el plano mental y el plano físico, entre las neuronas y conexiones sinápticas del cerebro que guardan de forma química el punto de la mente donde se almacena un determinado recuerdo o concepto. Así, cada vez que queremos recordar algo, lo que hacemos es que activamos la neurona que contiene la dirección de donde se ubica ese recuerdo o información en la mente, y a partir de ahí se crea el enlace que nos permite recuperar esos datos.
David Topi

Programas, creencias y “presunciones” de la realidad
Puesto que el contenido de la mente de cada persona es completamente diferente a la de la persona de al lado, la realidad de cada uno es completamente diferente también, ya que todos rellenamos el montante de información que nos falta, para interpretar el haz lumínico que recibimos por los sentidos, mediante el cúmulo de información que poseemos en el campo cuántico donde almacenamos todo lo que, a lo largo de la vida, vamos aprendiendo y percibiendo.
Con un ejemplo tonto, básicamente es como decir que tenemos un señor en nuestro cerebro, que cuando le llega un papel con las letras H- M- B- E,  va y busca en el almacén de la mente que puede usar para componer algo que tenga sentido. Encuentra por ahí una “A” y una “R” que le suena que concuerda con la parte de la información recibida, y compone la palabra “HAMBRE”, interpretando que eso era lo que había entonces llegado desde el exterior. Otra persona, cuando su “señor del cerebro” se va a buscar al almacén lo mismo para componer esa realidad a medias, encuentra la letra “O” y la “R”, y entonces decodifica el mensaje como “HOMBRE”, haciendo que, luego, en la conversación, la primera persona jure y perjure que se dijo “hambre” y la otra jure que se dijo “hombre”.
Manipulando la realidad interior con programas instalados en la mente
Los procesos de manipulación de la realidad global en la que existimos están basados precisamente en este mecanismo, ya que la única forma de hacer que una persona crea algo como real es hacer que, en su mente, se encuentren los programas, paradigmas y arquetipos que, cuando recuperados, hagan que la percepción de la realidad de una persona sea el que su programa o paradigma genérico dicte.
Esto implica solo una conclusión, la realidad que vivimos es solo aquella que nos cuadra con nuestras ideas preconcebidas y creencias almacenadas, aquella que nuestra mente interpreta tal y como le va bien y aquella que se ajusta a nuestros pensamientos, sensaciones, y expectativas. Básicamente, vivimos la realidad exterior en base a nuestra realidad interior, el problema aquí es que esa realidad interior ha sido hackeada en base a programas concretos de control y manipulación (sociales, educativos y religiosos, múltiples, para tener donde escoger y que no se note mucho), de forma que, sin darnos cuenta, todos poseemos desde nacimiento una serie de programas y funciones determinadas que nos hacen comportarnos de una forma concreta, ver las cosas de una forma específica, y comprender el mundo de una forma particular, siempre acorde a los programas que cada uno lleva instalados.
No hay forma de percibir la “realidad real” sino desprogramando por completo la mente de todo lo que se nos ha instalado, por educación, por herencia y por manipulación social, y no hay forma de que ninguno de nosotros veamos las cosas de la misma manera porque el conjunto cerebro-mente-programas instalados es diferente para cada uno. Así, cuando decimos que cada uno vive en su mundo es 100% correcto, ya que no existe un mundo “base” del cual podamos hacer una referencia y guiarnos por el mismo, al menos, no mientras estemos en esta realidad “pirateada” y sea nuestra mente un medio de manipulación de la realidad subjetiva, y no una herramienta de creación de una realidad personal bajo control de nuestra conciencia, que es, precisamente, el componente del ser que somos que inutiliza este mecanismo de control y nos permite, entonces, empezar a decodificar las cosas más acorde a la realidad “real” y menos acorde a la realidad “subjetiva”.

jueves, 6 de marzo de 2014

La historia de un hombre que al deshacerse de sus pertenencias fue más feliz

Si tan solo te deshacieras o deshicieras?, de toda la basura que arrastras contigo a tu paso en esta tercera dimensión... pero este asunto material no es lo crucial ni lo mas importante el dejarlo de arrastrar, SINO LA BASURA DE PEGOSTES EMOCIONALES ENERGÉTICOS QUE TE ATAN MISERABLEMENTE EN TU DEVENIR COTIDIANO, TUS APEGOS, TUS PASIONES, TUS DESEOS REPRIMIDOS OCULTOS, TUS DESVARÍOS QUE GUARDAS CELOSAMENTE OCULTOS TAMBIÉN DENTRO DE TI ESCONDIDOS ENTRE MAS BASURA... toda la pesadéz y el agua contaminada que mojan tus alas impidiéndote volar...

Y DICES ESTAR LISTO YA PARA DESPEGAR TU VUELO COMO AVE FÉNIX?....
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La historia de un hombre que al deshacerse de sus pertenencias fue más feliz


























¿Crees poderte deshacer de prácticamente todas tus pertenencias y solo elegir las cien más elementales? ¿Quieres simplificar tu vida? ¿Eres consciente de lo que consumes?
En algún momento de la historia se optó por un modelo económico, y por consecuencia sociocultural, que gira en torno al consumo. A partir de entonces una buena porción de la ciencia, la tecnología, la creatividad, y tal vez incluso la imaginación, se pusieron al servicio de una dinámica que consiste en generar ‘productos’ para ser consumidos y posteriormente desechados.
Muchos trataremos de entender las causas que permitieron (y procuraron) este nefasto formato de existencia. Otros, producto de la indignación, trataremos de buscar a los culpables de esta histórica aberración y castigar a aquellos que se benefician de este esquema. Pero todo indica que hay una tarea mucho más importante que las dos anteriores, y me refiero a  hacer consiente el cómo este fenómeno se manifiesta en nuestras respectivas vidas y, aún más importante, el hecho de que no se trata de una condena sino de una inercia cultural, y por lo tanto puede transformarse.
100TC
Al escuchar por primera vez del reto 100 Thing Challenge, el cual te invita a vivir por un un año con solo cien pertenencias, lo primero que podrías pensar es que este número de objetos no son pocos. Instantes después, tras un muy breve recuento mental, notarás que en realidad vivimos con, literalmente, miles de artículos orbitando alrededor de nosotros, y que reducir tus pertenencias a esa cantidad no sería tarea fácil.
Dave Bruno era un emprendedor web que en 2008, cansado de acumular mucho más objetos que satisfacciones, decidió auto-imponerse el desafío de eliminar prácticamente todas sus pertenencias y reprogramar sus hábitos de consumo. Fijó el periodo de un año, y se dispuso a exorcizar su armario. Sin embargo, jamás se imaginó lo que este acto detonaría, no solo en su vida sino en la de miles de personas que eventualmente se adhirieron al experimento.
Screen Shot 2014-03-05 at 11.31.16 PMCon el tiempo lo que comenzó como un reto individual terminaría por ser un movimiento. Además, la iniciativa de Dave se consagró como uno de los ejemplos más populares de una especie de subcultura llamada simplicidad voluntaria, filosofía que consiste en simplificar tu estilo de vida, proceso en el cual reducir tus posesiones y aumentar tu autosustentabilidad, tienen un papel fundamental.
¿Estás listo?
Ahora ha llegado el momento de preguntarnos si estamos listos para emprender el reto. En caso de que tu respuesta sea afirmativa, entonces felicidades y suerte, seguramente obtendrás una recompensa que por ahora ni siquiera puedes concebir. Pero en caso de que tus circunstancias actuales no te lo permitan, o que simplemente no lo desees, esto no implica quedarte fuera de la fiesta. Creo que el mayor valor de 100TC es que este experimento nos demuestra que en realidad no tenemos por qué vivir como autómatas respondiendo a un guión predeterminado por una inercia cultural. Y entre estas múltiples inercias sin duda el consumo obsesivo es una de las menos deseables.
No se trata de mudarnos a un bosque y comenzar a aprender qué alimentos podemos proveernos con nuestras propias mano (lo cual tampoco es una mala idea). En realidad, entre tus circunstancias actuales y el exilio al bosque existen miles de opciones, y tu transformación personal, a pesar de lo que sugiere el new age hollywoodense, no tiene por que ser algo épico, ni algo así como un “deporte extremo de conciencia”. Simplemente se trata de observar tu vida, tus hábitos de consumo, tus prioridades, y aquello que capta lo más preciado que tienes, tu tiempo y tu energía. Posteriormente es muy probable que te des cuenta que alrededor de tu vida hay más pertenencias que tranquilidad, y que tal vez estás persiguiendo un espejismo diseñado para jamás poderse alcanzar: la promesa de una felicidad que siempre está ahí latente pero que jamás llega, ni llegará.
Más allá de considerar que la felicidad quizá no es algo que deba perseguirse, y que si lo fuese seguramente el consumo no sería una ruta efectiva, hay una aspecto que alrededor de este caso me parece más interesante: enfatizar en que 100 Thing Challenge, no es tanto un desafío pop para liberarte de una insatisfacción existencial, sino un simple hack mental. Esta fue la herramienta que Dave utilizó para reprogramar su mente y hacer evidente aquello que estaba disperso, automatizado, pero que en buena medida determinaba su vida, el consumismo automatizado, un mal que compartimos prácticamente todos los que nos encontramos en esta dimensión cultural.
Hoy, a cinco años de haberlo intentado, comprobamos que el reto fue exitosamente superado. Y de aquí extraemos dos grandes lecciones cortesía del valiente experimento de este californiano: primero, tu programas tu realidad, y segundo, dentro de este proceso, aligerar su vida, parece ser un precioso recurso.

jueves, 27 de febrero de 2014

OUROBOROS CIENTÍFICO


Los objetos aislados se muestran como constructos mentales del ser humano frente a la absoluta trabazón de elementos que es la realidad. Los sistemas cerrados no existen en un universo construido sobre relaciones.
Las matemáticas son la expresión de las relaciones de la materia. ¿Cuál es la diferencia matemática entre lo vivo y lo inerte?
La vida, en términos físicos, es la mejor forma de aprovechar la energía disponible en un sistema, de ahí que se entienda como una lucha contra la entropía. La vida es el resultado natural de la aplicación de la segunda ley de la termodinámica. ¿Es entonces la vida una necesidad natural del universo?
La esencia última de la realidad es la información, manifestándose como movimiento e interrelación de la materia. Sólo la información puede crearse a sí misma, o no sería la esencia última de la realidad, pues habría otro origen que daría origen a la información. Inevitablemente, una pregunta: ¿dónde se origina la información?
Los chimpancés no pueden comprender el mundo en términos de la ciencia humana. ¿Hay preguntas sobre la existencia que los humanos no sabemos siquiera que se pueden preguntar?
El pensamiento racional es un accidente de la Historia, no un imperativo evolutivo. Si las circunstancias que rodearon la expansión de la cultura griega hubieran sido ligeramente alteradas por acontecimientos que no se produjeron, pero que podrían haber tenido lugar, el pensamiento occidental habría seguido una línea muy diferente, ajena a la toma racional de decisiones. ¿Cómo habría sido la Historia de no haber sucumbido los sistemas matriarcales?
¿Habría desembocado, no obstante, en el mismo punto tarde o temprano?
¿Qué podemos aprender del colapso de las civilizaciones pasadas con respecto a la evolución de las civilizaciones futuras? Una civilización transhumana, ¿será capaz de superar el pensamiento humano en el mismo grado que éste superó el estado mental del resto de homínidos? ¿Qué ocurrirá cuando se alcance el punto omega, la singularidad tecnológica? ¿Colapsarán los humanos al ser innecesarios en un mundo gobernado por la Inteligencia Artificial?
Si el alma es un pensamiento emergente de la materia, ¿podrían desarrollar un alma las máquinas del futuro? Si, por el contrario, la materia es el resultado de una conciencia que la antecede, ¿heredarán un alma las formas de vida sintética?
Si ninguna criatura puede reconocer una forma de inteligencia superior a la suya, ¿cómo podríamos reconocer a especies más desarrolladas que la nuestra?
El cerebro humano se ha desarrollado para sobrevivir, no para comprender el mundo en términos abstractos. ¿Cuál es la ventaja evolutiva de la espiritualidad? Es una cualidad, inherente al ser humano, resultante de la perspectiva intencional; garantiza el sentimiento de protección necesario para superar el estrés de la vida.
¿En qué momento lo espiritual se convierte en superstición? Hay una diferencia básica que es la honestidad con uno mismo. Puesto que se trata de un proceso subjetivo, la espiritualidad de unos es la superstición de los otros, pero forma parte de un desarrollo individual. ¿Por qué tenemos conciencia de nosotros mismos?
Y, sin embargo, es imposible por naturaleza aprehender el núcleo de la subjetividad, pues éste no puede ser objetivado, al ser pura subjetividad. Giramos en torno a un eje central en movimientos espirales que nos acercan o nos alejan del mismo. ¿Cómo podemos saber que no sabemos?
¿Qué ocurre en una mente sin conciencia de sí? En ese sentido, los estudios de la psique del bebé nos ponen tras la pista de un mundo indiferenciado, formado por cualidades todavía independientes de objetos perfilados.
Los objetos aislados se muestran como constructos mentales del ser humano frente a la absoluta trabazón de elementos que es la realidad…

jueves, 20 de febrero de 2014

Crean un dispositivo que permite sentirse en el cuerpo de otra persona















Un grupo de inventores españoles han diseñado un dispositivo que permite verse y sentirse en el cuerpo de otra persona, para comprender cómo es ser físicamente del sexo opuesto, de otra raza o qué experiencias vive un discapacitado.
Usando las tecnologías de realidad virtual, un equipo de científicos de la Univeristat Pompeu Fabra de Barcelona (España), en colaboración con el laboratorio MediaLab Hangar, han desarrollado un espectacular proyecto llamado The Machine To Be Another (La máquina para ser otro), informa el diario ‘La Provincia’.
La herramienta principal del proyecto, un equipo sencillo de gafas equipadas con tres cámaras web, micrófonos y auriculares, hacen que el usuario se vea desde la perspectiva de otra persona y así sentir la sensación de estar dentro de su cuerpo. Esto podría servir, por ejemplo, para intercambiar las sensaciones de un hombre y una mujer.
“Es interesante y a la vez confuso porque sucede de manera instantánea: tu cerebro reconoce que es un cuerpo de otro sexo, pero lo asimila como propio”, comenta uno de los responsables del proyecto, Christian Cherene, quien participó en el experimento de cambio virtual de género.
El aspecto clave del experimento, según los creadores del dispositivo, es que los dos participantes coordinen sus movimientos y se copien el uno al otro con la máxima precisión, por ejemplo recorriendo simultáneamente con las manos sus respectivos cuerpos. “Si uno va a hacer un movimiento y el otro no, se rompe la ilusión”, explica Cherene.
Unos participantes del experimento expresan su experiencia de sentirse en el cuerpo ajeno como “interesante y a la vez confusa”, otros como “surrealista y a la vez familiar”.
La ilusión que vive el cerebro humano mientras se pone en el lugar de otra persona, está muy detallada y estudiada por la neurociencia. Así los científicos del Laboratorio de Ambientes Virtuales de la Universidad de Barcelona (EventLAB) están investigando desde hace unos años cómo se adapta el cerebro a la realidad virtual cuando el sujeto se sumerge virtualmente en diferentes situaciones.
FUENTE

martes, 4 de febrero de 2014

no todo es lo que parece y creemos que es

¿Seguro que miras bien?, como nos engaña la vista y nuestro cerebro...


Te muestro estas 4 imágenes que tienen algo que está, decididamente, mal, y no es solamente el hecho de que estén al revés.
Tras el salto, te muestro las mismas imágenes, y te aseguro q
ue te vas a sorprender.


































Lo que está mal, es que si bien las señoras están al revés tienen los ojos y la boca en posición normal. Solo se ha invertido su cuerpo, y se han mantenido los ojos y la boca como si estuvieran en la posición habitual. El cerebro humano tiene un problema con la detección de cambios locales y las fotografías parecen normales, hasta que se invierten. Con este resultado:











viernes, 20 de diciembre de 2013

Todo tiene estructura dentro de su propio nivel


Nuestro nivel evolutivo actual y lo que conocemos como “realidad” está fuertemente determinado por aquello que percibimos por nuestros cinco sentidos, y en ellos se basan todas las mediciones, análisis, observaciones y estructura que forman la ciencia y lo que consideramos como “real”, objetivo, medible y cierto. Millones de personas en nuestro planeta no creen, o no dan validez, a nada que no caiga dentro de los parámetros que podemos observar y definir con algún instrumento o experimento basado en las reglas que conocemos y que nos dan una forma de entender el mundo en el cual vivimos.
Si no lo veo, o no lo puedo medir, no me lo creo
Todo lo que cae fuera de la percepción de nuestros sentidos primarios, o su extensión a través de las máquinas u objetos que inventamos para extender su alcance (hay cosas que no podemos oír, ver, notar, etc. con los sentidos naturales pero sabemos que son reales y objetivas, porque tenemos maquinaria y tecnología para estudiarlo y saber que siguen las mismas reglas que marcan el resto de la estructura de nuestro plano físico que si vemos o medimos) suele tener automáticamente la etiqueta de místico, esotérico o metafísico.
A mi ya me va bien usar esos términos, no me molestan en absoluto, lo que pasa es que yo no los considero como una etiqueta para algo “abstracto”, sino para definir algo que simplemente pertenece a la ciencia real y tan objetiva como la nuestra, pero de una realidad frecuencial superior.
Todo lo que podemos medir y consideramos como ciencia, o al menos está admitido dentro del paradigma científico, cae dentro de los tres primeros planos o nivel frecuenciales del plano físico. Esto es, cuando dividimos en esos siete grandes niveles la estructura de nuestra Vía Láctea (y de otras galaxias quizás también), la parte más densa corresponde al plano físico, y si sub-dividimos esa parte más densa en sus diferentes sub-niveles, nosotros, los humanos, solo trabajamos o damos por válido, en muchos casos, todo lo que cae en el plano sólido, líquido y gaseoso, y ya dejamos de tomar en serio, (o tan en serio), todas las fuerzas, leyes y estructura de lo que hay en los niveles superiores, empezando por los cuatro sub-planos del plano etérico (que aun en muchos casos podemos observar indirectamente o analizar, pues son fuerzas y energías invisibles al ojo humano, para casi todo el mundo, pero con una incidencia directa en nuestro plano), o los siguientes planos o realidades frecuenciales como el astral, el mental, y superiores.
Cada plano, con su propia “ciencia”
Pero todo tiene estructura y una ciencia objetiva, en su propio nivel de existencia, y todo ser que vive o existe en niveles superiores al nuestro tiene su propia ristra de leyes etéricas, leyes astrales, o leyes mentales, por hacer una analogía con las leyes físicas, que marcan de forma inequívoca la realidad frecuencial de ese mismo nivel. No hay por tanto anarquía en la creación, hay estructura, fractal en muchos casos, desde niveles superiores a inferiores (en frecuencia), y solo habría que “desplazarse” a ese nivel frecuencial para empezar a existir con esas leyes y reglas y poder medirlas, analizarlas y probarlas con los instrumentos y sentidos que pertenecen por derecho propio a quien existe en ese nivel.
Por eso, cuando hablamos de leyes espirituales, podemos con toda certeza pensar que para nosotros, aunque sean conceptos “abstractos”, místicos o esotéricos, son realmente leyes en el sentido más real de la palabra que se cumplen a rajatabla, se pueden demostrar, medir y repetir, allá en el nivel en el que nacen.



Cada plano, un sub-conjunto del plano superior
Las reglas y estructura que marcan las normas de existencia y manifestación de un plano dependen directamente de las reglas y estructura del plano inmediatamente superior. El hecho de que nosotros dudemos de si existe la telepatía, o si existe la manifestación instantánea a partir del poder de la intención, le importa bien poco a cualquiera que sepa pasearse por el plano astral, mental o superiores, donde precisamente la comunicación telepática es la norma, o el uso del poder de la intención (algo tan abstracto y tan poco medible) es el mecanismo de creación de la realidad. Poco más o menos pensaríamos nosotros al respecto si una piedra nos preguntara como es posible desplazarse de un punto a otro del espacio en un determinado tiempo, pues las leyes de la mecánica y el movimiento le son completamente desconocidas, aunque sea ciencia, objetiva y definida, pero un concepto puramente místico para un nivel de conciencia que debe permanecer en el mismo lugar durante milenios sin poder moverse. Cuando alguien coge una piedra y la mueve de sitio de forma “mágica” (para la piedra), esta siente lo mismo que cuando tu te proyectas a otras realidades con ayuda de los seres de esas realidades y no eres capaz de explicar como lo has hecho, que has hecho, o donde diablos has estado, al igual que la piedra no puede comprender el proceso de elevación (cogerla del suelo), movimiento y transporte a otro lado, y volverla a depositar en un entorno completamente diferente.
Así, nosotros consideramos esotérico o místico cosas que son pura ciencia en los niveles superiores, pero de los cuales, solo percibimos un atisbo reducido, un sub-conjunto limitado de las reglas y energías que los rigen. El estudio de la metafísica, que es de lo que yo ando detrás desde que puse este blog en marcha, es comprender esa “ciencia” y estructura de los niveles superiores hasta donde el entendimiento humano del nivel físico me permita, pues a medida que subes en vibración hacia niveles cada vez más elevados, se hace más difícil poner en palabras y estructuras “humanas” aquello que rige la existencia de esos planos. Pero todo tiene estructura, todo tiene unas reglas y todo tiene unas leyes y normas que rigen a la perfección cada nivel de la creación, solo que, desde el nivel más bajo en el que estamos, no lleguemos a comprenderlo, no podamos medirlo y no podamos o sepamos como analizarlo. No intentes convencer a la piedra de que no se puede volar y que el tiempo y el espacio no son como ella los entiende, porque seguirás teniendo la etiqueta de “ser mágico” y esotérico hasta que esa piedra llegue a nuestro nivel, y, si se acuerda, entienda lo limitada que estuvo su percepción en algún momento de su nivel evolutivo.