Sobre la
foto tomada por Héctor Siliezar el 24 de setiembre de 2009 en la pirámide de
Kukulkan, donde aparece un rayo vertical, creo que ha pasado todas las pruebas
posibles sobre su autenticidad, a pesar del lógico escepticismo en el que me
incluí en su momento, e incluso a pesar de tener algunas experiencias
interesantes con la antipirámide superior, y habiendo en una ocasión detectado
la emisión de pulsos con una pirámide de aluminio de 1358 Kg y tres metros de
lado.
No lo
fotografiamos, porque lo que hacíamos entonces no era algo que pensásemos
factible de ver en una foto (conteo y estudio de subpartículas, en especial de
neutrinos y sus cualidades), pero se detectó en un estudio del interior
piramidal, una emanación de protones más intensa de lo habitual, y no como el
flujo constante de radicales libres y cualquier resto cuántico, que es habitual
en la pirámide, ya que los expulsa hacia arriba en un aproximado al 15 % del
total de la materia desalojada. El restante va hacia abajo, formando la
antipirámide inferior, de la que sabemos mucho más, pero en este caso, sucede
algo diferente.
Estos pulsos
se producían a razón de tres o cuatro en algunos días, pero igual pasaban luego
muchos días sin que se detectara ninguno. Por lo tanto consideramos desde
nuestro punto de vista y dando por cierto el hecho de que la foto es auténtica
y que se trata de mismo fenómeno:
a) Se supuso
-pero con suficiente fundamento- que se trata de un proceso de captación de
gran cantidad de partículas provenientes del interior terrestre, que al saturar
el campo piramidal, éste reacciona expulsando toda esa materia al igual que lo
hace siempre, sólo que más "violentamente", en forma de rayo hacia
arriba. Este fenómeno es normal y habitual en las grandes pirámides,
especialmente en las que -como en México- no están bien orientadas y su campo
magnético es inestable.
b) No es
algo constante ni cíclico, al menos en las condiciones de normalidad en que
relacionamos esto, considerando que la emanación del rayo sea el mismo fenómeno
que nosotros detectamos. Intervienen variantes que no podemos conocer, propias
del campo magnético de la Tierra, por lo tanto no es un fenómeno predecible ni
repetible para una observación detallada. Al ser tan esporádico, de aparición
tan aleatoria, tampoco suscitó nuestra atención como para ocupar días, semanas
o quizá meses en su espera y captura. Sí es repetible y puede analizarse en
laboratorio cuántico, siendo menos visible cuando el campo es estable, en una
pirámide bien orientada. Así y todo, no sabemos mucho sobre las grandes
pirámides.
c) Dura sólo
fracciones de segundo y el campo piramidal no se modifica (ni la cantidad de
neutrinos presentes).
d) Se trata
de una emanación natural propia de la Tierra, que al ser captada por el campo
magnético de la pirámide, se concentra y es disparada hacia arriba por la misma
razón que lo hacen constantemente algunos grupos de subpartículas. En este
caso, la cantidad de partículas es mayor y al provenir del interior terrestre,
es decir "desde abajo" de la pirámide, ésta no tiene potencia
suficiente para hacer "rebotar" esas partículas, entonces las
desaloja hacia arriba.

e) Puede
ocurrir en cualquier pirámide. Lógicamente, en pirámides muy grandes, donde se
abarca una mayor cantidad de líneas Hartmann-Curry, cualquier fenómeno
geobiológico será más intenso y muchas veces más fácil de detectar, como sería
el caso de la pirámide de Chichén Itzá en Kukulkan o cualquier otra. Hay varias
fotos de rayos sobre pirámides, pero ninguna ha tenido la suerte de ser
investigada como este caso, y por lo general los afortunados que las tomaron se
encontraron con acusaciones de falsificación, en vez de interesados en
analizar. Al no haberlas investigado nosotros ni nadie de nuestra confianza,
con medios suficientes, habíamos dejado este tema, como tantos otros con apenas
referencias, en el baúl de lo "casual", sin embargo la investigación
de Jaime Maussan nos ha parecido muy buena, por lo que copiamos los enlaces más
abajo.
Por lo tanto
caben sólo unas pocas deducciones interesantes.
1) Que es un
fenómeno innocuo, al menos en interior de la pirámide. La antipirámide superior
es un campo casi inexplorado y no sabemos si este tipo de fenómenos puede ser
determinante en asuntos terapéuticos y otros usos. Un factor más por el cual no
usamos la antipirámide superior, hasta que podamos hacer nuevos estudios y
largas secuencias de experimentos como hemos hecho con pirámide (el interior) y
la antipìrámide inferior. No obstante, cabe repetir, estos pulsos no afectan al
interior de las pirámides ni a las personas, animales o plantas expuestas. Es
decir que no implican peligro alguno. Por el contrario, si se trata de
emanaciones que pudieran ser geopáticas (que producen enfermedades o cualquier
clase de daño), no se concentran en la pirámide, sino que ésta las concentra en
su vértice y las expulsa. Estas emanaciones, de ser muy potentes, podrían ser
potencialmente dañinas en el medio natural, pero en este caso el efecto
piramidal resulta una vez más, útil. Se trataría, pero "a lo grande"
del mismo efecto que conseguimos con las pirámides de orgonite. Sólo que con
pirámides pequeñas no hemos fotografiado nada. Igual habría que hacer algunos
miles de fotos de las mismas sobre geopatías, como hemos hecho con el tema de
los biones. Tampoco imaginamos nunca que aquellos cúmulos gigantescos de
neutrinos (uno alcanzó cierta vez un metro de diámetro) podrían ser visibles
para una cámara de fotos. Ni relacioné aquello hasta años después, con el
problema que tenía para sacar fotos en el laboratorio, porque las fotos salían
tan "manchadas" que no se veía nada.
2) Se trata
de un fenómeno físico y nada más. Nuestros experimentos cuánticos se
desarrollaron entre 1984 y 1991, aún lejos del tan cacareado 2012 y su fatídico
final de año (que por cierto, lo pasamos frente a las pirámides de Giza). No
tiene relación con asunto profético, esotérico ni mísitco alguno.
Sin duda, la
tecnología piramidal tal como la estamos desarrollando, enfocanda a las
terapias, conservación de semillas y alimentos, es la mejor forma de aprovechar
lo que sabemos, pero no descartamos investigar más a fondo la antipirámide
superior, que guarda sin duda muchas posibles aplicaciones útiles.
3) Que no
hay ninguna "activación" de las grandes pirámides en este momento, sino
que siempre estuvieron funcionando más o menos, según su orientación y otros
factores. Lo que sí hay ahora, son teléfonos y cámaras por todas partes,
llevándolos cualquier persona, abarcando un amplio espectro de frecuencias
lumínicas, y un Internet que nos mantiene comunicados, por lo que se consigue
conocer estos fenómenos (como muchos otros), a pesar de algunas fotos y videos
trucados, que también los hay.