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domingo, 29 de septiembre de 2019

Los cuasisatélites orbitan de forma estable a la Tierra durante largos periodos de tiempo.

El último de ellos, descubierto hace tres años, se llama 2016 HO3 Los cuasisatélites orbitan de forma estable a la Tierra durante largos periodos de tiempo. El último de ellos, descubierto hace tres años, se llama 2016 HO3 - Archivo 

¿Y si llevaran miles de años observándonos desde los «cuasisatélites» de la Tierra?
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Un investigador cree que deberíamos de explorar los cuasisatélites de la Tierra, ya que son el lugar ideal para instalar sondas extraterrestres espía

Los cuasisatélites orbitan de forma estable a la Tierra durante largos periodos de tiempo. El último de ellos, descubierto hace tres años, se llama 2016 HO3 - Archivo

José Manuel NievesJosé Manuel Nieves
El grupo más recientemente descubierto de cuerpos rocosos cercanos a la Tierra es un tipo concreto de los denominados "objetos coorbitales". Se trata de los "cuasisatélites", una serie de rocas espaciales que trazan, como lo hace la Luna, órbitas estables alrededor de nuestro planeta y que nos acompañan en nuestro periplo alrededor del Sol. Por ahora, se conocen nueve cuasisatélites de la Tierra, pero su número podría ser muy superior.
Según un artículo recién publicado en The Astronomical Journal por el investigador James Benford, estos pequeños cuerpos, oscuros y difíciles de estudiar, resultan ser especialmente adecuados para inteligencias extraterrestres que quieran tener vigilada a la Tierra. Y el lugar ideal para ubicar sondas "espía", que podrían estar instaladas ahí, observándonos, desde tiempos inmemoriales.
Se da la circunstancia de que los cuasisatélites se acercan mucho a nuestro planeta una vez al año, a distancias mucho menores de cualquier otra cosa que no sea la propia Luna. De hecho, tienen el mismo periodo orbital que la Tierra y proporcionan una forma ideal de observar nuestro mundo desde un objeto natural, cercano y seguro. Además, según Benford, esta clase de coorbitales proporciona toda una serie de recursos que podrían ser muy útiles para los espías extraterrestres: materiales, energía solar constante, un firme asentamiento y, sobre todo, un lugar ideal para permanecer escondido.



Los fisgones

Hasta ahora, los cuasisatélites han sido escasamente estudiados por los astrónomos, y ningún programa del SETI, la organización que busca civilizaciones inteligentes en el espacio, se ha ocupado nunca de ellos. Por eso, Benford propone que se lleven a cabo una serie de observaciones de estos objetos para averiguar si en ellos existe alguna sonda alienigena. Y advierte de que esas sondas podrían, además, ser muy antiguas, incluso anteriores a la propia existencia del hombre.
Benford llama a estos hipotéticos dispositivos "lurkers" (mirones o fisgones). Un lurker, por lo tanto, es una sonda de observación oculta, desconocida y que ha logrado pasar totalmente inadvertida. Es posible que tras ella se oculten, o no, oscuras intenciones, según sean las motivaciones de los constructores. Y casi con toda seguridad, los lurkers serán robóticos, como lo son nuestras propias sondas de exploración, desde las Voyager a la New Horizons.
Estos espías robóticos, dice Benford, podrían haber sido enviados a observar la Tierra hace mucho tiempo, e incluso es posible que a algunos de ellos se les haya agotado ya su fuente de energía, lo que implica que para encontrarlos habría que hacer auténtica "arqueología extraterrestere". Según el investigador, si después de haber registrado los cuasisatélites no encontráramos nada, eso querría decir que nadie ha venido nunca a observar la vida de la Tierra, y ello a pesar de que esa vida sería evidente (por las características líneas espectrales de nuestra atmósfera) para cualquier observador interestelar que estudiara nuestra región de cielo durante los últimos mil millones de años.

El objetivo

Los cuasisatélites, opina Benford, son objetos muy atractivos para las búsquedas del SETI debido a su proximidad. El investigador está convencido de que deberíamos investigar estos cuerpos cuanto antes, tanto en el espectro electromagnético de las microondas y la luz, como en el radar. Incluso podríamos visitarlos con sondas. Entre ellos, el objetivo más prometedor sería 2016 HO3, que es el cuasisatélite de la Tierra más pequeño, estable y cercano conocido hasta ahora. Por ahora, solo China ha anunciado su intención de enviar una sonda hasta allí.

martes, 9 de julio de 2013

Voyager 1 se acerca al espacio interestelar

27 de junio de 2013: Tres nuevos artículos publicados en la edición de hoy de la revista de investigaciónScience sugieren que la sonda Voyager 1, la cual está ubicada a más de 18 mil millones de kilómetros del Sol, se encuentra próxima a ser el primer objeto artificial en alcanzar el espacio interestelar.
Voyager 1 (edge, 200px)
Los resultados publicados en la edición de hoy de Science sugieren que Voyager 1 se está aproximando al borde de la heliosfera. [Más información]

"Gracias a Voyager 1, el explorador más distante de la humanidad, la última y extraña región antes de llegar al espacio interestelar se está tornando cada vez más evidente", dijo Ed Stone, quien es un científico del proyecto Voyager, del Instituto de Tecnología de California, ubicado en Pasadena.
Voyager 1 se encuentra cerca del borde de la heliosfera, una vasta burbuja creada por el campo magnético del Sol. Cuando Voyager atraviese esta burbuja, saldrá finalmente del sistema solar y se adentrará en el espacio interestelar: el dominio de las estrellas.
Los artículos describen cómo la reciente entrada de la sonda Voyager 1 a una región llamada "la autopista magnética" reveló dos de las tres pistas que indican que se atravesó el borde de la heliosfera: partículas cargadas que desaparecen conforme escapan a lo largo del campo magnético solar y rayos cósmicos de origen lejano que ingresan a toda velocidad. Los científicos aún no han observado la tercera pista, un cambio abrupto en la dirección del campo magnético, lo cual indicaría la presencia del campo magnético interestelar.
"Si miráramos los datos sobre los rayos cósmicos y las partículas cargadas, por sí solos, pensaríamos que Voyager ya alcanzó el espacio interestelar", dijo Stone, "pero el equipo siente que Voyager 1 no ha llegado todavía porque aún estamos en el dominio del campo magnético del Sol".
Tornado Surprise (signup)
Voyager 1 y su nave gemela Voyager 2 fueron lanzadas en el año 1977. Visitaron Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno antes de embarcarse en su misión interestelar, en 1990. Su meta es ahora salir de la heliosfera. Medir el tamaño de la heliosfera es parte de la misión de las sondas Voyager.
Voyager 2 se encuentra aproximadamente a 15 mil millones de kilómetros (9 mil millones de millas) del Sol y aún está dentro de la heliosfera. Por su parte, Voyager 1 se encontraba a unos 18 mil millones de kilómetros (11 mil millones de millas) del Sol cuando el 25 de agosto de 2012 alcanzó la autopista magnética, la cual parece conectar a la nave con el espacio interestelar. Esta región permite a las partículas cargadas viajar hacia dentro y hacia afuera de la heliosfera montadas sobre una tersa línea de campo magnético, en lugar de hacer tumbos en todas direcciones como si estuvieran atrapadas en una red de carreteras pequeñas. Voyager 1, por lo tanto, puede obtener una muestra del espacio interestelar antes de entrar propiamente en ese nuevo dominio.

Los científicos no saben exactamente qué tan lejos debe aún viajar Voyager 1 para alcanzar el espacio interestelar. Estiman que podría tomarle varios meses, e incluso años, llegar allí. La llegada podría ocurrir en cualquier momento, así que manténgase al tanto.
Para obtener más información acerca de la misión de las naves Voyager, visite:http://www.nasa.gov/voyager y http://voyager.jpl.nasa.gov.
Créditos y Contactos

Funcionaria Responsable de NASA: Ruth Netting
Editor de Producción: Dr. Tony Phillips

Traducción al Español: Juan C. Toledo
Editora en Español: Angela Atadía de Borghetti
Formato: Juan C. Toledo

Más información
Los artículos publicados en Science se enfocan en las observaciones de rayos cósmicos y partículas cargadas de baja energía llevadas a cabo por la sonda Voyager 1 entre mayo y septiembre de 2012, con datos adicionales de partículas cargadas obtenidos hasta abril de este año.
Voyager 1 (inout, 200px)
Un medidor, en la página principal de Voyager, indica los niveles de dos de las tres pistas clave que los científicos creen indicarán el momento en el cual las naves dejen nuestro vecindario solar y se adentren en el espacio interestelar. [Más información]
Al ingresar a la autopista magnética, "vimos una dramática y rápida desaparición de las partículas que se originaban en el Sol. Su intensidad disminuyó más de mil veces, como si hubiera una enorme bomba de vacío en la rampa de entrada a la autopista magnética", dijo Stamatios Krimigis, quien es el investigador principal del instrumento de partículas cargadas de baja energía, del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad John Hopkins (Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory, en idioma inglés), ubicado en Laurel, Maryland. "Nunca habíamos observado antes una disminución de tal magnitud, excepto quizás cuando Voyager 1 abandonó la magnetosfera gigante de Júpiter, hace unos 34 años".
Hay otro comportamiento de las partículas cargadas, el cual fue observado por la sonda Voyager 1, que también sugiere que la nave continúa en una región de transición hacia el medio interestelar. Conforme cruzaban hacia la nueva región, las partículas cargadas que se originan dentro de la heliosfera y que decrecieron más rápidamente fueron aquellas que viajaban de manera más recta a lo largo de las líneas de campo magnético. Las partículas que se movían perpendicularmente al campo magnético no decrecieron tan rápidamente. Sin embargo, los rayos cósmicos que se movían a lo largo de las líneas de campo de la autopista magnética eran un poco más numerosos que aquellos que se movían perpendicularmente al campo. Se espera que en el espacio interestelar la dirección de movimiento de las partículas cargadas no sea relevante.
En el transcurso de 24 horas, el campo magnético proveniente del Sol comenzó a apilarse, como automóviles embotellados en la rampa de salida de una autopista. Pero los científicos pudieron medir que el campo magnético prácticamente no cambió de dirección, pues no se modificó en más de 2 grados.
"Un solo día hizo mucha diferencia en esta región, donde el campo magnético súbitamente duplicó su intensidad y se volvió extraordinariamente uniforme", dice Leonard Burlaga, que es el autor principal de uno de los artículos, y quien trabaja en el Centro Goddard para Vuelos Espaciales (Goddard Space Flight Center, en idioma inglés), de la NASA, ubicado en Greenbelt, Maryland. "Pero como no ha habido un cambio significativo en la dirección del campo magnético, lo que estamos observando son todavía líneas de campo que emanan del Sol".
El Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory o JPL, por su sigla en idioma inglés), de la NASA, en Pasadena, California, construyó y opera las naves Voyager. El Instituto de Tecnología de California (California Institute of Technology, en idioma inglés), en Pasadena, administra el JPL para la NASA. Las misiones Voyager son parte del Observatorio de Sistemas Heliofísicos (Heliophysics System Observatory, en idioma inglés), de la NASA, el cual está patrocinado por la División de Heliofísica del Directorio de Misiones Científicas, en la base de operaciones de la NASA, con sede en Washington.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Voyager 1 "saborea" el espacio interestelar


4 de diciembre de 2012: A 18 mil millones de kilómetros (11 mil millones de millas) de distancia de la Tierra, la sonda espacial Voyager 1, de la NASA, ha entrado en una "carretera magnética" que conecta nuestro sistema solar con el espacio interestelar. Este podría ser uno de los últimos pasos de Voyager en su largo recorrido hacia las estrellas.
"A pesar de que la sonda Voyager 1 se encuentra aún en el entorno solar, ahora podemos saborear cómo es el exterior de dicho entorno debido a que las partículas entran y salen de esta carretera magnética", comenta Edward Stone, quien es un científico del proyecto Voyager, en el Instituto de Tecnología de California (California Institute of Technology o Caltech, en idioma inglés), el cual está ubicado en Pasadena. "Creemos que esta es la última etapa en nuestro camino hacia el espacio interestelar. Nuestra mejor estimación es que se encuentra desde solo unos meses hasta un par de años de distancia. La nueva región no es lo que esperábamos, pero hemos llegado a esperar lo inesperado de Voyager".
Magnetic Highway (splash)
Un video de la NASA muestra a la sonda Voyager 1 viajando a través de la carretera magnética. Haga clic aquí para ver el video.
Los nuevos resultados fueron descriptos el 3 de diciembre en la reunión de la Unión de Geofísica Estadounidense (American Geophysical Union, en idioma inglés), que tuvo lugar en San Francisco.
La "carretera magnética" es un lugar ubicado en los lejanos confines del sistema solar, donde el campo magnético del Sol se conecta con el campo magnético del espacio interestelar. Esta conexión permite que las partículas cargadas del interior de la heliosfera (la burbuja magnética que rodea al Sol) se alejen y también permite que las partículas cargadas de afuera fluyan hacia adentro. Cuando la sonda Voyager 1 está en la carretera magnética, sensores de partículas colocados a bordo pueden tomar muestras de material directamente desde más allá de nuestro sistema solar.
Desde diciembre de 2004, cuando Voyager cruzó un punto en el espacio llamado frente de choque de terminación, la sonda ha estado explorando la capa externa de la heliosfera o "heliofunda". En los últimos años, la velocidad del viento solar alrededor de la sonda Voyager ha disminuido a cero y la intensidad del campo magnético se ha incrementado.
Meteor Smoke (signup)
De acuerdo con los datos de dos instrumentos colocados a bordo que miden partículas cargadas, Voyager 1 ingresó por primera vez en la carretera magnética el 28 de julio de 2012. La región se acercó y se alejó de Voyager varias veces. La nave espacial ingresó de nuevo en la región el 25 de agosto y el ambiente ha permanecido estable desde entonces.
Datos proporcionados por la sonda revelaron que el campo magnético se tornaba más fuerte cada vez que Voyager ingresaba en la región de la carretera; sin embargo, la dirección de las líneas del campo magnético no cambió como los investigadores hubieran esperado si Voyager 1 hubiera ingresado verdaderamente en el espacio interestelar.
"Estamos en una región magnética como ninguna otra en la que hayamos estado antes (aproximadamente 10 veces más intensa que antes del frente de choque de terminación), pero los datos del campo magnético no muestran indicios de que estemos en el espacio interestelar", comenta Leonard Burlaga, quien es miembro del equipo del magnetómetro de Voyager, en el Centro Goddard para Vuelos Espaciales (Goddard Space Flight Center, en idioma inglés), de la NASA, ubicado en Greenbelt, Maryland.
Aparentemente, la salida de la sonda Voyager 1 del sistema solar está por venir. Pero la carretera magnética está dando una muestra de lo que le espera más adelante.
Manténgase conectado con Ciencia@NASA para recibir actualizaciones desde los confines del sistema solar.
Créditos y Contactos
Funcionaria Responsable de NASA: Ruth Netting
Editor de Producción: Dr. Tony Phillips
Traducción al Español: Sol Gil
Editora en Español: Angela Atadía de Borghetti
Formato: Sol Gil