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Esta piedrona si esta algo grandecita... Asteroides y cometas locos; algunos traen pirámides encima, otros frenan y avanzan su trayectoria como quieren... otros son naves espaciales extraterrestres como tal vez Omuamua... que más viene?...
...viene de de nuevo el Principito cabalgando asteroides...
¿.. recuerdan el asteroide con una pirámide?... vean al final y recordemos, no sería la excepción "Bennu" venga con "algún regalo" adjunto.
Esta serie de imágenes fue tomada durante el transcurso de 4
horas y 19 minutos el 4 de diciembre de 2018, cuando OSIRIS-REx sobrevolaba por
primera vez el polo norte de Bennu. Crédito: NASA/Goddard/University of
Arizona.
A finales de 2018, la nave espacial OSIRIS-REx llegó a Bennu, el asteroide que estudiará y del que tomará muestras durante los próximos años.
Ahora una investigación nueva muestra que Bennu está girando cada vez más rápido con el paso del tiempo, una observación que ayudará a los científicos a comprender la evolución de los asteroides, su amenaza potencial para la Tierra y si podrían explotarse sus recursos.
Bennu está a 110 millones de kilómetros de la Tierra. Se desplaza por el espacio a unos 101 000 km/h y a la vez gira sobre sí mismo, completando una rotación cada 4.3 horas.
El nuevo estudio ha determinado que la rotación del asteroide se acelera en 1 segundo por siglo. En otras palabras, el periodo de rotación de Bennu se acorta 1 segundo cada 100 años. Aunque no parezca importante, a largo plazo, dentro de millones de años, el asteroide girará tan rápido que podría destruirse a sí mismo.
Detectar el aumento en la rotación ayuda a los científicos a conocer los tipos de cambios que podrían haberse producido en Bennu, como corrimientos de tierras u otros cambios a largo plazo, que buscará la misión OSIRIS-REx.
El asteroide Bennu gira cada vez más rápido por un extraño efecto solar
El asteroide Bennu gira cada vez más rápido por un extraño efecto solar
MADRID, 13 Mar. (EUROPA PRESS) - El asteroide Bennu, destino de la misión OSIRIS-REx de la NASA, está girando más rápido con el tiempo, según investigadores que lo atribuyen a un extraño efecto de la luz solar en su superficie. Bennu está a 110 millones de kilómetros de la Tierra. A medida que se mueve a través del espacio a unos 101.000 kilómetros por hora, también gira, completando una rotación completa cada 4,3 horas. La nueva investigación, presentada en Geophysical Res ... Leer mas: https://www.europapress.es/ciencia/misiones-espaciales/noticia-asteroide-bennu-gira-cada-vez-mas-rapido-extrano-efecto-solar-20190313102542.html
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¿Por qué a Bennu se lo conoce como el asteroide de la muerte?
RedacciónBBC Mundo 1 agosto 2016
Derechos de autor de la imagenNASAImage captionEn septiembre despegará la nave que llevará el dispositivo que estudiará la superficie del asteroide Bennu.
Los científicos lo conocen desde 1999 y temen que en algún día pueda impactar contra nuestro planeta.
Se trata del asteroide Bennu, que la Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA, por sus siglas en inglés) se dispone a estudiar.
A principios la NASA lanzará la sonda OSIRIS-REx, cuya misión es recoger muestras de la superficie del asteroide, según explicó Dante Lauretta, profesor de Ciencias Planetarias en la Universidad de Tucson, Arizona.
OSIRIS-REx irá en búsqueda de elementos orgánicos que podrían ser de gran valor para la comunidad científica.
Además, buscará respuestas sobre la composición general y el comportamiento de un asteroide que según los astrónomos creen podría traer "un inmenso sufrimiento y muerte" a la Tierra.
Con un diámetro de 500 metros, Bennu -bautizado con el nombre de un ave mitológica egipcia asociada con la muerte- pasará entre nuestro planeta y la Luna alrededor de 2135, lo que podría alterar su órbita, haciendo que impactara con la Tierra a fines del siglo XXII.
Según la NASA las posibilidades de un impacto son de 1 entre 2.500.
Derechos de autor de la imagenNASAImage captionA pesar de la capacidad que tiene OSIRIS-REx para realizar tareas complejas, fue sorprendentemente barato y compacto en su diseño
El proceso
La sonda OSIRIS-REx tendrá que sobrevivir 2 años antes de llegar al asteroide.
Los científicos involucrados en su creación, consideran que no tendrá problemas para resistir el viaje espacial ya que es el primer dispositivo de este tipo que se construye sin partes móviles, lo cual reduce el riesgo de que en el viaje algo estropee la misión.
"Diseñamos OVIRS para que sea robusto y capaz de durar un largo tiempo en el espacio", explicaron desde la NASA.
A través del análisis del espectro infrarrojo se podrán detectar aspectos únicos de los minerales y los otros materiales que se encuentren en el asteroide.
Ello permitirá a los científicos identificar con precisión el origen de los materiales orgánicos, de los carbonatos y silicatos, y los niveles de agua absorbida en la superficie de Bennu.
Derechos de autor de la imagenNASAImage captionEl equipo detrás de esta investigación tendrá en cuenta las características geológicas de Bennu.
Un monstruo silencioso en movimiento
Bennu viaja alrededor del Sol a una velocidad de 101.389 kilómetros por hora y puede ser visto cada seis años desde la Tierra.
Uno de los propósitos más importantes de la misión de la NASA es determinar cómo la órbita de Bennu puede verse afectada por el calentamiento o enfriamiento que por la luz del Sol durante el día en su superficie.
El asteroide se calienta con los rayos del sol y al elevar su temperatura, emite radiación térmica en diferentes direcciones mientras rota.
Es lo que se conoce como el Efecto Yarkovsky, que con el tiempo altera su órbita.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEntendiendo el proceso orbitacional de Bennu podrían prevenirse futuros peligros para la Tierra.
Es por esto que, según cálculos realizados por los científicos involucrados en la misión Osiris-REx, Bennues un peligro en potencia para nuestro planeta.
Estudiar a Bennu y entender los procesos de creación de las órbitas de otros asteroides, podría ayudar a prevenir y a predecir futuros peligros para la Tierra.
Derechos de autor de la imagenNASAImage captionLa sonda OSIRIS-REx en las instalaciones del Centro Espacial Kennedy de la NASA, en Cabo Cañaveral.
Otros objetivos
El otro gran objetivo de la misión es lograr, a través de las muestras recogidas, estudiar los orígenes de nuestro sistema solar.
La sonda de la NASA llegará al asteroide en 2018 y regresará con una muestra de la superficie de Bennu en el año 2023.
Bennu resulta particularmente interesante por que se cree que contiene material carbónico y orgánico, que probablemente tendrá respuestas del origen de la vida.
Derechos de autor de la imagenPHOTOSHOTImage captionEl asteroide, denominado Bennu, pasará entre la Tierra y la Luna en 2135.
"Siempre nos encontraremos con retos que desconocemos y que entendemos cuando ya los tenemos en frente, pero después de esta misión podremos empezar a planear cómo prepararnos con tiempo para futuros riesgos", dijo Amy Simon, subdirectora técnica de OVIRS.
La nave espacial de EE. UU. Tiene como objetivo devolver el mayor tesoro espacial a la Tierra desde la última misión de Apolo de la NASA en la década de 1970
Por Alexandra Witze , revista Nature el 30 de noviembre de 2018.
Una interpretación artística de OSIRIS-REx de la NASA recuperando una muestra de la superficie del asteroide Bennu. Crédito: Goddard Space Flight Center NASA Por segunda vez este año, una nave espacial está a punto de asociarse con un asteroide en un baile íntimo. En junio, la misión japonesa Hayabusa2 llegó al asteroide Ryugu de 1 kilómetro de ancho , de cuya superficie polvorienta pretende obtener una muestra a principios del próximo año. El 3 de diciembre, la nave espacial OSIRIS-REx de la NASA alcanzará una roca espacial aún más pequeña, llamada Bennu, en la búsqueda del mismo objetivo. OSIRIS-REx pasará las próximas semanas zumbando sobre los polos y el ecuador de Bennu, recopilando información para estimar su masa. Si todo va bien, el 31 de diciembre la sonda se moverá aún más cerca de su objetivo, y el Bennu con forma de diamante de 500 metros de ancho se convertirá en uno de los objetos planetarios más pequeños jamás orbitados por una nave espacial. En julio de 2020, después de un año y medio de estudio en profundidad, OSIRIS-REx bajará hasta la superficie de Bennu, sacará un brazo robótico y succionará al menos 60 gramos de suciedad de asteroides para llevar a casa.Si la suciedad llega a la Tierra en 2023 según lo planeado, será la muestra planetaria más grande obtenida desde que los últimos astronautas del Apolo salieron de la Luna en 1972. Las imágenes de Bennu muestran una superficie de sal y pimienta salpicada de al menos una gran roca y algunos cráteres de aspecto desgarbado. "Los puntos brillantes y oscuros son emocionantes", dice Dante Lauretta, un científico planetario de la Universidad de Arizona en Tucson y el investigador principal de la misión. "Vamos a divertirnos mucho a medida que nos acerquemos". Los científicos de OSIRIS-REx y Hayabusa2 han estado compartiendo datos de sus respectivos asteroides. Tener dos misiones de retorno de muestra de asteroides operando al mismo tiempo es la primera. Al comparar los hallazgos, “será una bonanza científica”, dice Lucy McFadden, una astrónoma planetaria en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland. LA SUCIEDAD EN BENNU Al igual que Ryugu, Bennu es un asteroide de color oscuro que se parece a algunos meteoritos ricos en carbono que se encuentran en la Tierra. Los investigadores de OSIRIS-REx lo eligieron como su objetivo debido a esa similitud, ya que se encuentra en una órbita y un tamaño que es fácil de visitar desde la Tierra y porque podría impactar a la Tierra en el siglo veintidós. Al visitar Bennu, los científicos esperan aprender más sobre las fuerzas que afectan a los asteroides que se mueven a través del espacio, como el calor que es absorbido y re-irradiado por las rocas espaciales, lo que puede reducir o aumentar el riesgo de golpear la Tierra. La misión OSIRIS-REx de US $ 800 millones, que se lanzó en 2016, también apunta a aprender más sobre los orígenes del Sistema Solar . Estudiar la composición química de Bennu podría ayudar a los investigadores a comprender cómo se podrían haber distribuido las moléculas prebióticas y de agua a través del Sistema Solar poco después de su formación, hace unos 4.500 millones de años. Y tomar una muestra de polvo de la superficie de Bennu permitirá a los ingenieros probar tecnologías que podrían ayudar con la extracción de asteroides, como la forma de volar con precisión en una gravedad cercana a cero. "Cualquier esfuerzo de minería de asteroides tendrá que entender cómo hacerlo", dice Lauretta, quien está en el consejo asesor de Planetary Resources, una compañía minera de asteroides en Redmond, Washington. OSIRIS-REx también lleva un escáner láser de la Agencia Espacial Canadiense, que construirá una imagen en 3D del asteroide. El acrónimo de la misión y el nombre de Bennu hacen referencia a la mitología egipcia. OSIRIS-REx significa Orígenes, Interpretación espectral, Identificación de recursos y Security-Regolith Explorer; Osiris es el dios egipcio del inframundo. Bennu es una deidad egipcia representada a menudo en forma de garza, que el brazo de muestreo de la nave supuestamente se parece. FUENTE
La Agencia Espacial del Japón y la NASA intentarán otra hazaña de la ingeniería y la ciencia aeroespacial: con una sonda del tamaño de una nevera y otra tan grande como un carro recolectarán muestras de la superficie de dos enormes rocas estelares.
Los asteroides pueden haber sido esenciales para la formación de los océanos. También es posible que arrastraran hasta aquí las primeras semillas de la vida. Pero al mismo tiempo representan una amenaza girando sobre nuestras cabezas a miles de kilómetros de distancia. Las evidencias sugieren que el impacto de un asteroide hace 66 millones de años produjo la extinción de tres cuartos de las especies de plantas y animales en la Tierra, la llamada extinción masiva del Cretácico-Paleógeno o, coloquialmente, el fin de la era de los dinosaurios.
Esas son razones más que suficientes para querer estudiarlos. Las agencias espaciales cuentan con sistemas de monitoreo continuo de asteroides que evalúan las posibilidades de futuros impactos con la Tierra. El sistema Sentry de la NASA ha identificado 680 asteroides cercanos a la Tierra que son potencialmente riesgosos. Nuestra mejor defensa contra esta amenaza no es enviar a Bruce Willis y a Ben Affleck al espacio. Es aprender tanto como podamos sobre los asteroides, y 2018 es un año crucial para hacerlo.
Este año, las sondas Hayabusa 2, de la Agencia Espacial del Japón (JAXA), y Osiris-REx, de la NASA, alcanzarán dos asteroides con el objetivo de recolectar muestras y devolverlas a la Tierra. Esta proeza de la ingeniería aeroespacial está apenas precedida por la misión Hayabusa, también de JAXA, que en noviembre de 2005, después de grandes dificultades, logró recolectar muestras del asteroide 25143 Itokawa, un objeto rocoso de apenas 350 metros de diámetro que se encuentra en la lista de asteroides riesgosos para la Tierra, y las devolvió a nuestro planeta tras un accidentado aterrizaje en el desierto alrededor de la base de Woomera, en el sur de Australia.
En julio de 2018, su sucesora, Hayabusa 2, espera llegar a 162173 Ryugu, un asteroide rocoso de menos de un kilómetro de diámetro que da una vuelta alrededor del Sol cada 473 días en una órbita promedio un poco más grande que la de la Tierra. A bordo de Hayabusa 2 viaja un pequeño módulo de aterrizaje (poco más grande que una caja de zapatos) desarrollado por las agencias espaciales de Francia (CNES) y Alemania (DRL), que efectuará análisis del suelo del asteroide, y tres pequeños vehículos (róvers) Minerva que recorrerán su superficie recolectando imágenes y registrando temperaturas. El sistema de recolección de muestras (SMP) almacenará las partículas de polvo expuestas por un proyectil diseñado para producir un cráter de unos cuantos metros de diámetro en la superficie de Ryugu. Las cámaras en los distintos módulos del proyecto monitorearán el asteroide hasta finales de 2019 y se espera que las muestras regresen a la Tierra antes de finalizar el año 2020.
En agosto de 2018, Osiris-REx alcanzará 101955 Bennu, un asteroide con alto contenido de carbono de poco menos de 500 metros de diámetro. Bennu es célebre porque se estima que tiene una probabilidad de 1 en 2.700 de colisionar con la Tierra hacia finales del siglo XXII, pero también porque su composición indica que se trata de un objeto muy antiguo y precede la época de formación de la Tierra.
Osiris-REx es más pequeño que un automóvil. Cuenta con un avanzado sistema de comunicaciones y una serie de instrumentos para estudiar el asteroide en muchas frecuencias del espectro electromagnético. Su sistema de recolección de muestras (Tagsam) está compuesto por un brazo robótico de tres metros y medio de longitud con un cilindro en su extremo. Osiris-REx está diseñado para acercarse lentamente a Bennu, a 10 centímetros por segundo, menos que la velocidad de una persona caminando. Cuando el cilindro haga contacto con la superficie del asteroide, liberará un chorro de nitrógeno gaseoso, removiendo muestras de polvo y rocas que se almacenarán en su interior.
Osiris-REx cuenta con suficiente nitrógeno para hacer tres intentos de recolección. Cada uno toma menos de cinco segundos. El cilindro será almacenado en una cápsula de retorno que será liberada por Osiris-Rex cuando regrese a la órbita de nuestro planeta en 2023.
Ninguno de los dos asteroides tiene suficiente masa para que la fuerza de gravedad pueda atrapar las respectivas sondas. Por eso cada maniobra será un ballet de ingeniería de precisión que apenas podemos imaginar a través de las imágenes que nos puedan transmitir estas dos misiones. Las muestras que puedan recolectar Hayabusa 2 y Osiris-REx no solamente serán valiosas para descifrar la historia de nuestro sistema solar. También serán la prueba del gran esfuerzo de miles de ingenieros y científicos y del increíble alcance de la creatividad humana.
Contando objetos voladores
Hay más de 750.000 objetos hasta ahora descubiertos que orbitan alrededor del Sol. Su clasificación está regulada por el Centro de Planetas Menores (MPC), una organización bajo el auspicio de la Unión Astronómica Internacional (IAU).
Cuando se descubre un nuevo objeto, la MPC se encarga de comprobar que no corresponde a un objeto conocido, y cuando se comprueba que se puede predecir su trayectoria, el objeto recibe un número de identificación permanente. La persona que hizo el descubrimiento está invitada a sugerir un nombre que se juzga en un panel de astrónomos de la IAU. Estos nombres tienen que ser pronunciables en algún idioma, tener menos de 16 caracteres, no tener un carácter ofensivo y ser diferentes a los nombres ya existentes. No se aceptan nombres de mascotas ni denominaciones con fines comerciales.
Cuando estos objetos se encuentran más cerca del Sol que la órbita del planeta Júpiter, se los llama asteroides. El más grande de ellos es Ceres, un objeto esférico de roca y hielo de aproximadamente 945 kilómetros de diámetro, poco menos que la distancia entre Cali y Riohacha. Los asteroides son importantes para los astrónomos porque constituyen fósiles del proceso de formación del sistema solar y contienen información clave sobre la formación y evolución de nuestro planeta.