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martes, 24 de septiembre de 2019

Astrónomo dice que sondas extraterrestres se ocultan en los asteroides cercanos... ¡¡¿ LA IRA DE DIOS"...?!!

Creo ya desde cuando se ha venido especulando sobre esta posiblidad y ante tanta evidencia no quedaría mas que aceptarla... pero no es asi de fácil la cosa, en fin, lean y hagan las super-consabidas conclusiónes.




Este mes de septiembre hemos sabido que el Centro de Planetas Menores, un organismo del Observatorio Astrofísico Smithsoniano, descubrió un segundo objeto interestelar en nuestro sistema solar. Los astrónomos dijeron que el misterioso objeto, denominado C/2019 Q4, podría ser un cometa dado que parece dejar tras de sí una cola mientras se mueve por el espacio. Sin embargo, para el astrónomo Seth Shostak del Instituto SETI, que se centra en la búsqueda de inteligencia extraterrestre, aseguró que el objeto interestelar podría ser una sonda alienígena enviada para estudiar nuestro sistema solar y sus planetas.
A pesar de la teoría expuesta por Shostak, la mayoría de los astrónomos se refieren al C/2019 Q4 como un cometa. Según la Unión Astronómica Internacional, el objeto sigue un camino hiperbólico que se extiende hacia el Sistema Solar. Pero parece ser que no toda la comunidad astronómica coincide en la explicación lógica y racional. Ahora un astrónomo estadounidense sugiere que antiguas sondas extraterrestres pueden esconderse en los asteroides cercanos a la Tierra.
Nos observan
¿Hay antiguas naves extraterrestres en asteroides cercanos a la Tierra que nos han estado observando desde tiempos inmemorables? El Dr. James Benford, presiente de la organización espacial Microwave Sciences en Lafayette, California, sugiere que los asteroides cercanos a la Tierra pueden contener sondas robóticas antiguas enviadas desde civilizaciones lejanas. Es más, está tan convencido de su teoría que si no fuera así entonces demostraría que no hay nadie más en el universo. En un artículo titulado “Merodeadores: Co-orbitadores como observaciones SETI”, y que se publica esta semana en la revista científica Astronomical Journal, el Dr. Benford die que los “merodeadores” son sondas de observación ocultas, desconocidas e inadvertidas que podrían haber sido enviadas para estudiar la Tierra hace mucho tiempo.
“Pueden responder a una señal intencional y pueden no hacerlo, dependiendo de motivaciones extraterrestres desconocidas”, dice el artículo. “Los merodeadores probablemente serían robóticos, como nuestras propias sondas Voyager y New Horizons.”
sondas extraterrestres asteroides - Astrónomo dice que sondas extraterrestres se ocultan en los asteroides cercanos
Obviamente, también hay un límite en cuanto a la duración de cualquier sonda espacial extraterrestre enviada para observar la Tierra. Para el astrónomo estadounidense quizás las sondas estén esperando en estos objetos a que los encontremos. Pueden permanecer en silencio y simplemente informar a donde se comuniquen. Y si encontramos a tal merodeador podríamos simplemente fotografiarlo y enviar en un mensaje para decir “te vemos” y despertarla de su letargo. La idea se basa en la sonda Bracewell, un concepto hipotético para una sonda espacial interestelar autónoma con el propósito de comunicarse con una o más civilizaciones extraterrestres.
Y como no podía ser de otra manera, la teoría del Dr. James Benford ha provocado todo tipo de reacciones en la comunidad astronómica. Sin embargo, plantea una cuestión interesante. El proceso de búsqueda de antiguas naves alienígenas cerca de la Tierra sería fundamental para que comprendamos la posibilidad de inteligencia extraterrestre en nuestra galaxia. Y si no encontramos absolutamente nada en los objetos coorbitales, asteroides que giran alrededor del Sol en el mismo o similar camino orbital a la Tierra, alrededor de la Tierra, entonces las posibilidades de que haya civilizaciones extraterrestres más avanzadas en cualquier lugar de nuestra galaxia se vuelven más remotas.
“Si no encontramos nada allí, esto nos da un resultado profundo: nadie ha venido a observar la vida de la Tierra, que ha sido evidente en nuestra atmósfera en líneas espectrales sobre distancias interestelares durante más de mil millones de años”, explica el Dr. Benford.
Pero esta no es la primera vez que el astrónomo comenta sobre la existencia de vida extraterrestre inteligente. En 2010, llego a la conclusión de que los científicos del SETI habían tomado un enfoque equivocado durante las últimas cinco décadas. Hasta ahora, los investigadores han escuchado los inusuales blips o pitidos de las estrellas cercanas seleccionadas. A pesar de 50 años de búsqueda, nadie ha podido encontrar evidencia de una señal extraterrestre.
sondas extraterrestres ocultan asteroides - Astrónomo dice que sondas extraterrestres se ocultan en los asteroides cercanos
Según el Dr. Benford, cualquiera que sea la forma de vida, la evolución selecciona la economía de recursos. La transmisión es costosa y la transmisión de señales a través de años luz requeriría recursos considerables. Entonces, una civilización alienígena se esforzaría por reducir costos, limitar el desperdicio y hacer que su tecnología de señalización sea eficiente. Por lo que propusieron que las señales extrañas se pulsen y se dirijan estrechamente en el rango de señal de banda ancha de uno a 10 gigahercios ya que el SETI ha estado enfocando sus receptores de manera incorrecta, y también mirando en la dirección incorrecta.
¿Sondas extraterrestres están ocultas en los asteroides? ¿Este es el motivo por el cual se ven tantas bolas de fuego en los cielos? ¿Nos están observando?


SE ACERCA LA GRAN BATALLA CÓSMICA... EL ARMAGEDÓN ANUNCIADO?



unes, 9 de diciembre de 2013


"LA IRA DE DIOS"... - LA IRA DE DIOS VII PARTE, del sitio de Giorgio Bongiovanni


.... "LA IRA DE DIOS"...?!!
No lo dudo pero no del DIOS Altísimo de verdad... 


miércoles, 24 de julio de 2013

Sondas extraterrestres invisibles “ya están” en nuestro sistema solar



Gran cantidad de sondas espaciales extraterrestres estarían en todo nuestro sistema solar. Esto no es parte de una nueva película de ciencia ficción, es un estudio realizado por matemáticos de la Universidad de Edimburgo que demuestra la posibilidad de que una avanzada civilización extraterrestre podría estar utilizando sondas autorreplicantes para estudiar la galaxia, y sobre todo el planeta Tierra. Este increíble estudio mostraría que las sondas extraterrestres ya han llegado.
Pero los científicos advierten que es posible que nuestra tecnología actual no sea capaz de detectar este tipo de sondas, ya que esta tecnología extraterrestre permitiría ocultarse de nuestros sistemas. Y tras este estudio parece que los científicos cada vez se toman más en serio la existencia de vida inteligente más allá del universo conocido, lo que parece ser que algo está cambiando en nuestra sociedad.

Sondas espaciales de origen extraterrestre
Los científicos Duncan Forgan y Arwen Nicholson tuvieron un papel crucial en el análisis de cómo las sondas podrían viajar a través del espacio, publicado en el International Journal of Astrobiology. Ellos estudiaron la posibilidad de que las razas extraterrestres utilizarían la gravedad de estrellas para impulsar las sondas con el fin de ganar velocidad. En la actualidad, esta es una técnica que se usa para las sondas como la Voyager.
La sonda espacial Voyager 1 fue lanzada en 1977 consiguiendo llegar al borde de nuestro sistema solar. Sin embargo, Forgan y Nicholson creen que las antiguas civilizaciones extraterrestres pudieron haber lanzado sondas similares y que llevarían mucho tiempo cerca del planeta Tierra. Los controvertidos científicos también creen que las sondas extraterrestres podrían utilizar un sistema de autoreplicación. Esto se resumiría en que pueden recoger el polvo y el gas para construir nuevas versiones de ellos mismos durante sus largos viajes.
“Podemos concluir, que una flota de sondas autorreplicantes extraterrestres pueden explorar la galaxia en un tiempo suficientemente corto”, aclararon Forgan y Nicholson.
Sonda espacial Sondas extraterrestres invisibles ya están en nuestro sistema solar
La pregunta es, si están aquí, ¿por qué no los hemos visto?
Haciendo referencia a la teoría expuesta por el experto de la NASA Robert Freitas en 1983, Forgan sugiere que las sondas pueden ser diseñadas para ocultarse a sí mismas.
“La sonda en sí se camufla con el fin de establecer una prueba de umbral de la tecnología o de la inteligencia de la especie receptora, donde la prueba se debe cumplir antes de permitir a la especie comunicarse con el dispositivo”, dijo el Dr. Forgan a los medios de comunicación.
Pero este tipo de teorías no es la primera vez que son sugeridas por científicos, Jacob Haqq-Misra, del Rock Ethics Institute, sugirió en un artículo en 2011 que tal vez los restos de tecnología extraterrestre enviadas a investigar la galaxia permanecen enterradas en la Tierra o en un planeta cercano que aun este por descubrir. En su publicación decía que “artefactos extraterrestres pueden existir en nuestro sistema solar sin nuestro conocimiento, simplemente porque todavía no hemos buscado lo suficiente”. Pero Haqq-Misra añadió que las búsquedas en el sistema solar no son lo suficientemente completas como para descartar la posibilidad de que los artefactos no terrestres están presentes, incluso que nos estén observando e investigando. Pero el Dr. Forgan discrepa en este punto con Haqq-Misra, y dice al respecto:
“La evidencia en forma de sondas “pasadas” o destruidas es menos que probable, ya que cualquier civilización que intenta la exploración interestelar son ingenieros presumiblemente expertos, y enviaban sondas con la capacidad de autoreparación, debido a las grandes distancias del viaje y los tiempos necesarios para realizar esa tarea, dando a las sondas un largo periodo de vida.”
Los ufólogos afirman que un 70% de los avistamientos a nivel mundial son simples“errores de identificación”, pero el otro 30% no tienen ningún tipo de explicación racional. Este nuevo estudio de los doctores Forgan y Nicholson serían una muy buena teoría para gran parte de los avistamientos de objetos voladores no identificados, ya que algunos de ellos podrían tratarse de las sondas de origen extraterrestres. Pero al contrario de lo que mucha gente pueda pensar, las sondas extraterrestres pueden estar equipadas con sistemas especiales para determinar el nivel de inteligencia de las criaturas que viven dentro del alcance de sus actividades. Esto llevaría a que los extraterrestres no estarían interesados en la comunicación directa con otros seres inteligentes, ya que el propósito de las sondas espaciales sería la recopilación de información sobre los planetas, no del contacto.

martes, 9 de julio de 2013

Voyager 1 se acerca al espacio interestelar

27 de junio de 2013: Tres nuevos artículos publicados en la edición de hoy de la revista de investigaciónScience sugieren que la sonda Voyager 1, la cual está ubicada a más de 18 mil millones de kilómetros del Sol, se encuentra próxima a ser el primer objeto artificial en alcanzar el espacio interestelar.
Voyager 1 (edge, 200px)
Los resultados publicados en la edición de hoy de Science sugieren que Voyager 1 se está aproximando al borde de la heliosfera. [Más información]

"Gracias a Voyager 1, el explorador más distante de la humanidad, la última y extraña región antes de llegar al espacio interestelar se está tornando cada vez más evidente", dijo Ed Stone, quien es un científico del proyecto Voyager, del Instituto de Tecnología de California, ubicado en Pasadena.
Voyager 1 se encuentra cerca del borde de la heliosfera, una vasta burbuja creada por el campo magnético del Sol. Cuando Voyager atraviese esta burbuja, saldrá finalmente del sistema solar y se adentrará en el espacio interestelar: el dominio de las estrellas.
Los artículos describen cómo la reciente entrada de la sonda Voyager 1 a una región llamada "la autopista magnética" reveló dos de las tres pistas que indican que se atravesó el borde de la heliosfera: partículas cargadas que desaparecen conforme escapan a lo largo del campo magnético solar y rayos cósmicos de origen lejano que ingresan a toda velocidad. Los científicos aún no han observado la tercera pista, un cambio abrupto en la dirección del campo magnético, lo cual indicaría la presencia del campo magnético interestelar.
"Si miráramos los datos sobre los rayos cósmicos y las partículas cargadas, por sí solos, pensaríamos que Voyager ya alcanzó el espacio interestelar", dijo Stone, "pero el equipo siente que Voyager 1 no ha llegado todavía porque aún estamos en el dominio del campo magnético del Sol".
Tornado Surprise (signup)
Voyager 1 y su nave gemela Voyager 2 fueron lanzadas en el año 1977. Visitaron Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno antes de embarcarse en su misión interestelar, en 1990. Su meta es ahora salir de la heliosfera. Medir el tamaño de la heliosfera es parte de la misión de las sondas Voyager.
Voyager 2 se encuentra aproximadamente a 15 mil millones de kilómetros (9 mil millones de millas) del Sol y aún está dentro de la heliosfera. Por su parte, Voyager 1 se encontraba a unos 18 mil millones de kilómetros (11 mil millones de millas) del Sol cuando el 25 de agosto de 2012 alcanzó la autopista magnética, la cual parece conectar a la nave con el espacio interestelar. Esta región permite a las partículas cargadas viajar hacia dentro y hacia afuera de la heliosfera montadas sobre una tersa línea de campo magnético, en lugar de hacer tumbos en todas direcciones como si estuvieran atrapadas en una red de carreteras pequeñas. Voyager 1, por lo tanto, puede obtener una muestra del espacio interestelar antes de entrar propiamente en ese nuevo dominio.

Los científicos no saben exactamente qué tan lejos debe aún viajar Voyager 1 para alcanzar el espacio interestelar. Estiman que podría tomarle varios meses, e incluso años, llegar allí. La llegada podría ocurrir en cualquier momento, así que manténgase al tanto.
Para obtener más información acerca de la misión de las naves Voyager, visite:http://www.nasa.gov/voyager y http://voyager.jpl.nasa.gov.
Créditos y Contactos

Funcionaria Responsable de NASA: Ruth Netting
Editor de Producción: Dr. Tony Phillips

Traducción al Español: Juan C. Toledo
Editora en Español: Angela Atadía de Borghetti
Formato: Juan C. Toledo

Más información
Los artículos publicados en Science se enfocan en las observaciones de rayos cósmicos y partículas cargadas de baja energía llevadas a cabo por la sonda Voyager 1 entre mayo y septiembre de 2012, con datos adicionales de partículas cargadas obtenidos hasta abril de este año.
Voyager 1 (inout, 200px)
Un medidor, en la página principal de Voyager, indica los niveles de dos de las tres pistas clave que los científicos creen indicarán el momento en el cual las naves dejen nuestro vecindario solar y se adentren en el espacio interestelar. [Más información]
Al ingresar a la autopista magnética, "vimos una dramática y rápida desaparición de las partículas que se originaban en el Sol. Su intensidad disminuyó más de mil veces, como si hubiera una enorme bomba de vacío en la rampa de entrada a la autopista magnética", dijo Stamatios Krimigis, quien es el investigador principal del instrumento de partículas cargadas de baja energía, del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad John Hopkins (Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory, en idioma inglés), ubicado en Laurel, Maryland. "Nunca habíamos observado antes una disminución de tal magnitud, excepto quizás cuando Voyager 1 abandonó la magnetosfera gigante de Júpiter, hace unos 34 años".
Hay otro comportamiento de las partículas cargadas, el cual fue observado por la sonda Voyager 1, que también sugiere que la nave continúa en una región de transición hacia el medio interestelar. Conforme cruzaban hacia la nueva región, las partículas cargadas que se originan dentro de la heliosfera y que decrecieron más rápidamente fueron aquellas que viajaban de manera más recta a lo largo de las líneas de campo magnético. Las partículas que se movían perpendicularmente al campo magnético no decrecieron tan rápidamente. Sin embargo, los rayos cósmicos que se movían a lo largo de las líneas de campo de la autopista magnética eran un poco más numerosos que aquellos que se movían perpendicularmente al campo. Se espera que en el espacio interestelar la dirección de movimiento de las partículas cargadas no sea relevante.
En el transcurso de 24 horas, el campo magnético proveniente del Sol comenzó a apilarse, como automóviles embotellados en la rampa de salida de una autopista. Pero los científicos pudieron medir que el campo magnético prácticamente no cambió de dirección, pues no se modificó en más de 2 grados.
"Un solo día hizo mucha diferencia en esta región, donde el campo magnético súbitamente duplicó su intensidad y se volvió extraordinariamente uniforme", dice Leonard Burlaga, que es el autor principal de uno de los artículos, y quien trabaja en el Centro Goddard para Vuelos Espaciales (Goddard Space Flight Center, en idioma inglés), de la NASA, ubicado en Greenbelt, Maryland. "Pero como no ha habido un cambio significativo en la dirección del campo magnético, lo que estamos observando son todavía líneas de campo que emanan del Sol".
El Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory o JPL, por su sigla en idioma inglés), de la NASA, en Pasadena, California, construyó y opera las naves Voyager. El Instituto de Tecnología de California (California Institute of Technology, en idioma inglés), en Pasadena, administra el JPL para la NASA. Las misiones Voyager son parte del Observatorio de Sistemas Heliofísicos (Heliophysics System Observatory, en idioma inglés), de la NASA, el cual está patrocinado por la División de Heliofísica del Directorio de Misiones Científicas, en la base de operaciones de la NASA, con sede en Washington.

viernes, 28 de junio de 2013

Las sondas Voyager 1 y Voyager 2, cerca del borde del Sistema Solar

NASA/JPL-CALTECH

Tres investigaciones distintas confirman en Science que la nave, el artefacto humano que ha llegado más lejos, atraviesa una región desconocida en el borde del Sistema Solar

La nave espacial Voyager 1, lanzada al espacio por la NASA hace más de 35 años, se ha adentrado en una región desconocida del Sistema Solar, en el límite del espacio interestelar, según confirman tres investigaciones independientes publicadas esta semana en la revistaScience. Esta región inesperada de la heliosfera, la burbuja de partículas cargadas que emite el Sol en todas direcciones y envuelve nuestro sistema planetario, puede ser la última frontera que le quede a la sonda por cruzar para volar por fin hacia las estrellas.

La Voyager 1, el artefacto humano que ha llegado más lejos, se movió hacia una región turbulenta de la heliosfera, conocida como heliofunda, en 2004. Desde entonces, los astrónomos esperaban ansiosamente la ocasión en que entrara en el espacio abierto, un hito que, cuando se produzca, será señalado en los libros de historia. Pero no ha ocurrido así, de momento. La Voyager 1 parece haberse desviado a través de una frontera previamente no identificada de esa gran burbuja protectora, en una sección que los investigadores han bautizado como «región de agotamiento de la heliofunda». Por allí la sonda se ha paseadohasta en cinco ocasiones distintas en el último año.
Los investigadores han llegado a esta conclusión tras realizar varias lecturas y mediciones tomadas por la nave. El equipo de Leonard Burlaga, del centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, comprobó que cada vez que la Voyager 1 entraba en ese territorio inexplorado, la fuerza del campo magnético de la heliosfera aumentaba abruptamente, mientras que el número de partículas cargadas caía con fuerza.
Otro equipo de investigación, dirigido por Stamatios Krimigis, del laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, informa de la existencia de un aumento repentino de los rayos cósmicos que vienen del espacio abierto junto con una notable disminución de las partículas del Sol. El tercer grupo, encabezado por Edward Stone, del Instituto Tecnológico de California, también observó que los iones de baja energía de la heliosfera se desvanecían repentinamente y eran reemplazados por una entrada de rayos cósmicos cuando la Voyager 1 se aventuraba en la nueva zona, aunque precisan que las lecturas del campo magnético de la nave indicaban que esta ha permanecido en todo momento dentro de la burbuja invisible del Sistema Solar. Tomados en su conjunto, estos hallazgos sugieren que esta nueva región desconocida podría ser parte de una zona de contacto más grande entre la heliosfera y el resto del espacio cósmico.

Hasta 2025


La Voyager 1 fue lanzada en septiembre de 1977 pocos días después de que lo hiciera su gemela, la Voyager 2, ambas con la misión de explorar el Sistema Solar. La primera se desplaza a 17 km por segundo y sus datos tardan más de 16 horas en llegar a la Tierra. La segunda se encuentra ahora a más de 15.000 millones de km del Sol. Entre las dos han «visitado» Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, y 48 de sus satélites. Sus baterías de plutonio están diseñadas para funcionar hasta 2025, momento en que dejarán de enviar datos a nuestro planeta. Ambas llevan una grabación en un disco de cobre con sonidos e imágenes de la vida y la cultura terrestres seleccionados por un comité de expertos presidido por el científico Carl Sagan.