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domingo, 13 de marzo de 2016

La obscenidad de un océano de plástico - ¡hora de actuar!‏- AVAAZ 2016.


Hola, reenviamos este correo por si se te pasó la primera
vez y quieres sumarte a la campaña para limpiar nuestros
océanos.



Un impactante estudio reciente ha concluido que para 2050 habrá más plástico que 
peces en nuestros océanos.

Lo que estamos haciéndole a nuestro planeta es simplemente obsceno. Puede llegar a 
romper nuestra fe en la humanidad. Pero luego oyes hablar de Terry, Christina y Chris –
3 amigos que se enteraron del problema que representa el plástico en el mar y de la 
Gran Mancha de Basura del Pacífico – una vasta isla de residuos semi-disueltos dos 
veces más grande que Francia.

La situación les indignó tanto que inventaron una sencilla solución – el SeaVax, 
un barco solar que puede extraer hasta 22 millones de kilos de plástico al año. ¡Una 
flotilla de estos barcos podría limpiar completamente la Gran Mancha de Basura del 
Pacífico en tan solo 10 años!

Es un hermoso ejemplo de cómo podemos enfrentarnos a uno de los grandes retos de 
nuestros tiempos. Pero, apenas está dando sus primeros pasos y necesita de nuestra 
ayuda. Ya se ha construido el primer modelo del SeaVax pero requiere financiación para 
estar a la altura de esta tarea increíble de hacer la mayor limpieza del mundo. Por tan 
solo el precio de una comida o una taza de café, podemos cambiar esta historia 
obscena y transformarla en una historia de inspiración.Contribuye y ayuda a que 
el sueño del SeaVax se haga realidad, así como otros proyectos ambiciosos para 
deshacernos del plástico en nuestros océanos: 




Dona $2500 para limpiar 83 kg. de plástico -- ¡más de 830000 fragmentos! 

Para donar una cantidad diferente, haz clic aquí.

En diciembre visité una remota isla en las costas de Vietnam y Camboya. Era una cosa
impresionante. Pero luego empezó a soplar el viento y, durante los dos días siguientes, 
el mar se cubrió de basura: desde envoltorios de caramelos a placas de poliespán. 
Fue algo obsceno, apocalíptico.

La incomodidad que nos provoca a los humanos esta contaminación no es nada 
comparada con el daño que está causando en los preciados ecosistemas de 
nuestros océanos. Delfines, ballenas, peces... Todos las formas de vida marinas se 
están viendo afectadas – especialmente a medida que el plástico va degradándose para 
formar trozos cada vez más pequeños que obstruyen las vías respiratorias, la boca y las 
branquias de estos animales.

El SeaVax es un gran proyecto: un barco automático e impulsado por energía solar que 
aspira el plástico pero que cuenta con sensores especiales para proteger la vida marina. 
Y grandes ideas como esta y otras similares son justo las que necesitamos. 
Si ampliamos su alcance, podremos ayudarlas a afianzarse y a arrojar resultados 
aún mejores – y entonces nuestra comunidad podrá presionar a nuestros gobiernos 
para que tomen medidas y las apoyen.

El movimiento de Avaaz se encuentra en una posición particularmente idónea para 
contribuir en este sentido – no existe una comunidad global mayor que sea capaz de
realizar labores de financiación colectiva. Depende de nosotros contribuir para que el
sueño de estos inventores se haga realidad, para que otros grandes proyectos vean la
luz y para dar esperanzas al mundo entero. ¡Por el precio ordinario de una comida, 
puedes ayudar a limpiar hasta 170000 trozos de plástico! Haz clic para realizar tu 
aportación: 




Dona $2500 para limpiar 83 kg. de plástico -- ¡más de 830000 fragmentos! 

Para donar una cantidad diferente, haz clic aquí.

Por supuesto, además de limpiar nuestros océanos, tenemos que dejar de llenarlos de 
porquería. Con estos fondos como punto de partida, nuestra comunidad podría:

  • Trabajar en proyectos que reduzcan el flujo del plástico procedente de los países 
  • más contaminantes hacia los océanos.
  • Identificar otras ideas ambiciosas centradas en la limpieza de las manchas de 
  • basura utilizando nuevas tecnologías.
  • Organizar limpiezas en playas y comunidades para evitar que el plástico llegue al 
  • mar.
  • Presionar a los gobiernos para que limiten o prohíban el plástico – como hizo 
  • recientemente San Francisco con las botellas de agua.
En Avaaz hemos hecho campañas para la creación de algunas de las mayores reservas 
marinas del mundo y lo hemos conseguido, como en las islas Chagos del océano Índico 
y en el océano Pacífico Americano. También hemos trabajado para que se prohíban las 
bolsas de plástico en algunas ciudades. Vamos a hacer que la inspiradora historia de 
SeaVax sea el comienzo de una ola mundial de poder ciudadano que logre una solución 
integral a esta lacra de nuestros mares. Que nuestra indignación por la Mancha de 
Basura del Pacífico sea el detonante de un nuevo mundo de compromiso y amor por 
nuestros océanos que logre inspirarnos a todas y todos.

Con esperanza y gratitud hacia esta increíble comunidad,
Ricken y todo el equipo de Avaaz

Más información:

Aspiradora propulsada por energía solar podría succionar hasta 24000 toneladas de 




Avaaz es una red global de campañas de 42 millones de personas
, que trabaja para conseguir que las opiniones y valores de la gente en todo el mundo modelen los procesos de toma de decisión. "Avaaz" significa "voz" o "canción" en muchos idiomas. Los miembros de Avaaz son de todas las naciones del mundo; nuestro equipo está ubicado en 18 países a lo largo de 6 continentes y opera en 17 idiomas. Para conocer más sobre las últimas campañas de Avaaz, haz clic aquí, o síguenos en Facebook o Twitter.




LA VERDAD SOBRE LA “ISLA” DE BASURA DEL PACIFICO.
























No es lo que parece, en realidad es mucho peor. 






Tal vez escuchaste hablar de la famosa “isla de basura” que flota en el pacífico. Una búsqueda rápida en Google devuelve más de medio millón de resultados y la mayoría hablan de un supuesto continente compuesto por grandes trozos de basura en un área donde confluyen varias corrientes oceánicas y que es tan grande que puede verse por satélite. Además, aparecen fotos como estas:





Pero no te dejes engañar, es otro bulo de Internet. Ni es una isla, ni es sólo una, ni puede verse por satélite. Es algo mucho peor.
Los periódicos le llaman “isla de basura” a un área del mar que tiene una mayor concentración de plástico que el resto de las aguas del planeta.Parte de la basura son residuos tirados desde barcos pesqueros o plataformas petrolíferas y un 10% corresponde a redes de pesca rotas, pero la inmensa mayoría de la masa de desperdicios está compuesta por miles de millones de diminutos trozos de plástico que flotan cerca de la superficie marina.
Se estima que en las zonas ocupadas por la “isla de basura” hay unos 5.1 kilogramos de plástico por kilómetro cuadrado de mar. Puede parecer poco, pero cuanto más pequeños son los fragmentos en los que están repartidos estos cinco kilos, más espacio pueden ocupar.





Y EL PANORAMA ES MAS BIEN ASÍ.

Pero, espera, ¿Cómo han llegado todos esos fragmentos de plástico allí? ¿Hay alguna fábrica de trocitos de plástico que de alguna manera gana dinero arrojándolos al mar?
En nuestro planeta pocas cosas pueden estar quietas durante mucho tiempo. La atmósfera y el océano no son dos de ellas, desde luego: pequeños cambios de temperatura localizados pueden generar desplazamientos de aire o agua que recorren miles de kilómetros desplazando el material que encuentran en el camino. Algunos de estos cambios constantes generan movimientos estables, como el de las corrientes marinas, que tienen unos patrones muy definidos.







Por otro lado, muchos de nuestros sistemas de desecho terminan en el mar. Puedes tirar cualquier cosa por la calle y que llegue a alguna alcantarilla que la lleve hasta un río, ya sea por acción del viento o de la lluvia, y de ahí se abra camino hasta el mar, donde quede a merced de las corrientes marinas. Teniendo en cuenta que los asentamientos humanos tienen tendencia a estar cerca de una masa de agua (con un 44% de la poblacion mundial viviendo a menos de 150 kilómetros del mar), no debería extrañarnos que este gesto aparentemente inofensivo contribuya al 80% de los residuos que hay en la gran mancha de basura del Pacífico. 
Pero… Los trocitos…
El plástico es menos denso que el agua y por eso flota cerca de su superficie, expuesto a la radiación solar. Además, no suele ser biodegradable, pero sí es muy sensible a la luz y la radiación ultravioleta del sol, que rompe los enlaces químicos que lo mantienen de una pieza y fragiliza el material hasta separarlo en trozos más pequeños e incluso liberar algún compuesto tóxico durante el proceso.
El vórtice del océano Pacífico Norte, que comprende un área de 20 millones de kilómetros cuadrados, es uno de los ecosistemas más grandes y variados del mundo. Pero, igual que las corrientes de la zona posibilitan su diversidad transportando nutrientes y renovando el agua constantemente, también recolectan toda la basura que arrastran las corrientes vecinas. En total se estima que en estos lugares flotan unos 100 millones de toneladas de basura repartidos en un 1.500.000 kilómetros cuadrados de océano (unas tres veces la superficie de España y Portugal combinadas).






¡Ah, 1.500.000 kilómetros cuadrados! Entonces todos esos trocitos están muy repartidos, así que no pasa nada, ¿no? 
Totalmente equivocado.
Si se tratara realmente de una isla compuesta por pedazos grandes de plástico, como botellas de lejía vacías y sillas blancas de terraza, podría estudiarse fácilmente cómo la corriente distribuye la basura, mandar barcos a recogerla toda e idear medidas para que no ocurra más. Pero, al tratarse de partículas tan pequeñas y estar el mar en constante movimiento, limpiarlo resulta extremadamente difícil.
¿Cómo que difícil? ¡Mandas barcos con unas redes muy finas y que se lleven todo el plástico! ¿Cómo no se les ha podido ocurrir? ¡Que alguien me ponga con el presidente Obama!
Bueno, si mandas redes con agujeros muy pequeños para recoger los granos de plástico está claro que conseguirás vaciar el mar de basura… Y también de peces que sean más grandes que los agujeros diminutos de la red.
Volviendo al tema de la toxicidad del plástico, como decíamos, puede llegar a soltar sustancias nocivas durante su degradación, pero ahí no acaba la historia.
Las partículas microscópicas de plástico tienden además a absorber toxinas orgánicas contaminantes (como restos de combustible) y envenenan a los peces pequeños y medusas que se los comen creyendo que son plancton. Estos, a su vez, intoxican a sus depredadores al ser cazados.
Los animales más grandes, como las tortugas marinas o los pájaros, sufren las consecuencias de otra manera: también confunden el plástico con algún tipo de alimento pero, como no es digerible, se va acumulando en sus estómagos hasta que no queda sitio para la comida y el animal muere de malnutrición. Las crías de albatros, por ejemplo, ingieren grandes cantidades de plástico recogido por sus padres en el mar pensando que se trataba de algún pez y, por el mismo principio que acabamos de explicar, mueren de inanición con los estómagos llenos de plástico.




LOS PÁJAROS SUELEN  CONFUNDIR EL PLÁSTICO CON ALGÚN TIPO DE ALIMENTO

Por suerte, en 2009 se empezaron a organizar expediciones para estudiar la situación e incluso están apareciendo ideas para recoger todo el plástico aprovechando el movimiento de las propias corrientes para desviarlo hacia zonas recolectoras donde podría ser reciclarlo con fines comerciales. Se estima que este sistema podría sacar del mar unas 7 millones de toneladas de plástico cada 5 años pero, aunque resulte un panorama algo más esperanzador, no servirá de nada si de todas maneras sigue llegando basura al mar. 
Si quieres contribuir para evitarlo, basta con que no dejes tu basura en la playa cuando vas a pasar ahí el día y procura tirar las cosas en contenedores (aunque no viváis cerca del océano Pacífico). Más vale tener la basura confinada en sitios especializados en tierra firme que dejar que se esparza sin control por el océano. 





 Fuente: https://vesania.lamula.pe/2013/11/23/la-verdad-sobre-la-isla-de-basura-del-pacifico/escorbos/
FUENTE