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martes, 9 de febrero de 2016

20 años de la Declaración de Independencia del Ciberespacio, febrero 8 de 1996 - Anonymous

Muy conveniente saber lo siguiente.
Hoy a un día recien del aniversario.
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Declaración de Independencia del Ciberespacio - Anonymous

La Declaración de Independencia del Ciberespacio es un texto que fue presentado el 8 de febrero de 1996 por John Perry Barlow, fundador de la Electronic Frontier Foundation (EFF). Fue escrita en respuesta a la Telecommunications Act de EE.UU. aprobada en 1996.





John Perry Barlow
 
Gobiernos del Mundo Industrial, gigantes vetustos de carne y acero, yo vengo del Ciberespacio, el nuevo hogar de la Mente. En nombre del futuro, les pido a ustedes, del pasado, que nos dejen en paz. No son bienvenidos entre nosotros. No tienen soberanía alguna ahí donde nos reunimos.
No tenemos gobierno electo, ni es probable que lo tengamos, así que me dirijo a ustedes sin otra autoridad que la de la libertad, que siempre habla por sí misma. Declaro que el espacio social y global que estamos construyendo es por naturaleza independiente de las tiranías que buscan imponernos. No tienen derecho moral para gobernarnos, ni poseen métodos de coerción que sean verdaderamente de temer.
Los gobiernos derivan sus justos poderes del consenso de los gobernados. Ustedes no han solicitado ni recibido el nuestro. Nosotros no los invitamos. No nos conocen, ni conocen nuestro mundo. El ciberespacio no recae dentro de sus fronteras. No crean que pueden construirlo, como si fuese un proyecto de obra pública. No pueden. Es un acto de la naturaleza y crece por medio de nuestras acciones colectivas.
Ustedes no se han involucrado en nuestra gran y abarcadora conversación, ni crearon valor alguno en nuestros mercados. Ustedes no conocen nuestra cultura, nuestra ética, ni los códigos no-escritos que le otorgan a nuestra sociedad mayor orden del alcanzable por cualquiera de sus imposiciones.
Afirman que existen problemas entre nosotros que necesitan resolverse. Utilizan esta afirmación como excusa para invadir nuestros predios. Muchos de esos problemas no existen. Donde hay problemas reales, donde hubieren errores, los identificaremos y resolveremos con nuestros propios medios. Estamos formando nuestro propio Contrato Social. Esta autoridad se levantará según las condiciones del nuestro mundo, no del de ustedes. Nuestro mundo es diferente.
El Ciberespacio está hecho de transacciones, relaciones, y pensamientos, desplegados como una ola erguida en la red de nuestras comunicaciones. El nuestro es un mundo que está a la vez en todas partes y en ninguna, pero no es donde habitan los cuerpos.
Estamos creando un mundo donde todos puedan entrar sin privilegios ni prejuicios dictados por la raza, el poder económico, la fuerza militar o las circunstancias de nacimiento.
Estamos creando un mundo en donde cualquiera, en cualquier parte, pueda expresar sus creencias, sin importar qué tan singulares sean, sin miedo a ser forzado al silencio o al conformismo.
Sus conceptos legales de propiedad, expresión, identidad, movimiento y contexto, no se aplican a nosotros. Están todos basados en la materia, y aquí no hay materia.
Nuestras identidades no tienen cuerpos, así que, a diferencia de ustedes, no podemos ser llevados al orden por medio de la coerción física. Creemos que nuestra autoridad emanará de la ética, del luminoso interés en uno mismo, y del bien común. Nuestras identidades podrían distribuirse a través de sus jurisdicciones. La única ley que todas nuestras culturas constitutivas reconocen, por lo general, es la Regla de Oro. Esperamos ser capaces de construir nuestras soluciones particulares bajo esa premisa. Pero no podemos aceptar las soluciones que están tratando de imponernos.
En los Estados Unidos, ustedes han creado hoy una ley, el Acta de Reforma a las Telecomunicaciones, que repudia su propia Constitución e insulta los sueños de Jefferson, Washington, Mill, Madison, DeToqueville y Brandeis. Estos sueños deben nacer hoy, como nuevos, entre nosotros.
Se encuentran aterrados de sus propios hijos, pues son nativos de un mundo donde ustedes siempre serán inmigrantes. Debido al miedo, confían a sus burocracias las responsabilidades paternalistas que son demasiado cobardes para ejercer por ustedes mismos. En nuestro mundo, todos los sentimientos y expresiones de la humanidad, de las más viles a las más angelicales, son parte del mismo todo sin fronteras, la conversación global de los bits. No podemos separar el aire que nos asfixia del que agita nuestras alas al volar.
En China, Alemania, Francia, Rusia, Singapúr, Italia y los Estados Unidos, están tratando de protegerse del virus de la libertad erigiendo puestos de guardia en las fronteras del Ciberespacio. Esto puede mantenerlos fuera de contagio por un corto lapso, pero no funcionarán en un mundo que pronto será cubierto por medios hechos de bits.
Sus industrias de información crecientemente obsoletas podrán perpetuarse a sí mismas a través de leyes, en Estados Unidos y en cualquier parte, que reclamen la propiedad de la palabra por todo el mundo. Estas leyes declararán que las ideas son solamente otro producto industrial, no mucho más noble que el hierro oxidado. En nuestro mundo, cualquier cosa que la mente humana pueda crear puede ser reproducido y distribuido infinitamente sin costo alguno. El tráfico global de ideas ya no necesita de sus fábricas para realizarse.
Estas medidas cada vez más hostiles y coloniales nos colocan en la misma posición que la de los anteriores amantes de la libertad y autodeterminación quienes rechazaron las autoridades de poderes distantes y poco informados. Es preciso declarar nuestro ser virtual como inmune a dicha soberanía, incluso si seguimos aceptando su poder sobre nuestros cuerpos. Nos extenderemos por todo el Planeta para que nadie pueda arrestar nuestras ideas.
Crearemos una civilización de la Mente en el Ciberespacio. Que sea más humana y justa que el mundo que sus gobiernos hicieron antes.
Davos, Suiza
Febrero 8, 1996