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miércoles, 26 de agosto de 2015

¿El falo perdido de Osiris en Hollywood? Una fascinante historia de alquimia sexual detectivesca

¿EL FALO MÁS FAMOSO DEL MUNDO OCULTO DEBAJO DE LA CRUZ LUMINOSA DE HOLLYWOOD HILL? ARQUETIPOS INMORTALES, LA HISTORIA DE AMOR MÁS ÉPICA DE LA HISTORIA, FANATISMO NEW AGE, SEXO CÓSMICO Y LA BÚSQUEDA POR ENCONTRAR AQUELLO QUE NOS OTORGA NUESTRA DIVINIDAD PERDIDA SE CONJUGAN EN ESTA IMPERDIBLE HISTORIA

POR: PIJAMASURF - 14/12/2010 


Isis, alada, protegiendo a Osiris detrás del trono
Más famoso que el falo de cualquier estrella del porno, el falo de Osiris, falo de falos, falo de oro, pieza clave de uno de los grandes mitos de la antigüedad que representa el renacimiento a través de la alquimia sexual. Este falo mítico se encuentra enterrado en una colina de Hollywood, debajo de la famosa cruz de neón que flota en la noche sobre la carretera interestatal 101, según la autora de varios bestsellers, Linda Goodman.
Según va el mito, el dios solar Osiris fue engañado por su hermano maligno -polo dual del juego cósmico- Set, en una magna cena a colocarse dentro de un refulgente sarcofago mágico hecho de cedro y con incrustaciones de oro, plata, márfil y dibujos antropomórficos de poder, el cual Set había prometido regalar a la persona (o deidad) cuyo cuerpo cupiera de mejor forma en este sarcofago. Osiris, el niño milagroso envidiado por Set, embriagado por el festín de su hermano (bailarinas y licores celestiales alegraban el ambiente) se metió al sarcofago y al cerrarlo, descubriendo que le quedaba a la medida, fue atrapado por Set, quien, después de enclavarlo arrojó este sarcofago al Nilo (de forma similar Queztalcoatl fue engañado por su hermano Tezcaltlipoca a través de la embriaguez dosficada por sus hechiceros).
Isis, la esposa y hermana divina de Osiris, enlutada buscó el ataúd de Osiris para darle ritos ceremoniales propios de la divinidad. Después de un tiempo, la diosa escuchó de un fabuloso árbol que crecía en la orilla del mar en el reino de Byblos,  y se presentó ahí ante la reina Astarte, después de descubrir que el árbol crecía del sarcofago de Osiris, Isis se preparaba para llevárselo cuando apareció Set con su pandilla de perros nocturnos y despedazó el cuerpo de Osiris en 14 partes, una cifra con connotaciones calendáricas.
Isis volvió a buscar el cuerpo de Osiris, esta vez con la ayuda de la esposa de Set, su hermana Nephthys, el dios del portal, el chacal Anubis y en algunas leyendas con la ayuda de Thoth, el gran mago, padre de la alquimia. Isis viajó acompañada de siete escorpiones (una referencia astral y posiblemente sexual). Viajando en un barco de pápiro a través del Nilo, reverenciada por cocodrilos, Isis logró encontrar 13 partes intactas del cuerpo de Osiris, las cuales amasó y reestableció de forma mágica. Sin embargo, no pudo encontrar su falo, el cual según se dice fue devorado por el pez oxirrinco, nagual de Set.  No obstante esto, la diosa del amor, cinceló un falo de oro el cual colocó en el cuerpo de Osiris y a través de su canto la deidad masculina de la luz recobró la vida, en un acto de resurección mística (al igual que Cristo y que Dionisio). En ese momento Isis, según algunas variaciones del mito, transformada en ave -espíritu santo, semilla, semen- concibió a Horus, el hijo del nuevo eon, quien reinaría en este mundo, ya que Osiris tomaría el reino de la vida después de la muerte. Evidentemente la historia está envuelta en una poderosa carga simbólica no sin referencias a la alquimia sexual. Parafraseando la frase de los alquimistas “aurum vulgi non est aurum nostrum” (el oro nuestro no es el oro común), podríamos decir  el falo de Osiris no es el falo común.
La historia del falo perdido de Osiris en Hollywood inicia cuando Linda Goodman, famosa astróloga en la lista de bestsellers del NY Times, conoció a un misterioso extraño llamado Nathan, quien tocó a su puerta una noche cuando se estaba quedando en el hotel Roosevelt en Hollywood, California, justamente en la habitación 1217 (el 17 es el número consagrado a Osiris como ha demostrado Chistopher Knowles; en los versos de San Juan 12-17 Lazaro se levanta  de la muerte). Según escribió Goodman en su libro Star Signs, Nathan de manera hipnótica se acercó a ella y en su habitación le relató una serie de anécdotas, entre las que surgió que Linda tenía que ir a las montañas para conocer a su alma gemela, como Isis y Osiris. También Nathan le reveló la historia de que el falo de Osiris, una especie de tecnología antiquísima, posiblemente de origen antediluviano, yacía enterrado en una construcción hecha por el hombre (¿una pirámide?) debajo de  la cruz de Hollywood Hill. Goodman relata que Nathan era un iniciado, el cual la conectó con la White Brotherhood (Hermandad Blanca).
Goodman peregrinó a las montañas de Colorado y conoció al grupo esotérico de Maurice Doreal, autor de una traducción de la Tablas Esmeralda, libro atribuido al dios Thoth-Hermes. A través de este grupo renovó su intención de encontrar el falo perdido de Osiris e invirtió casi toda su vida en esa búsquda. Goodman creía que Hollywood (el bosque sagrado, el bosque de acebo) estaba sustentado en el falo de Osiris, como tótem falocrático, en el cual se fincaba la producción de magia y poder que detenta la industria del entretenimiento.
La historia de Hollywood Hill y la Cruz de Hollywood es interesante; esta montaña era llamada Cahuenga, lo que denota que se le daba cierta importancia en las culturas nativo americanas. La Cruz de Hollywood fue puesta originalmente para recordar a Christine Wetherill Stevenson, quien construyó a un lado de esta montaña el Pigrimage Theather, en el que se representó el popular Pilgrimage Play, sobre la vida de Jesús. La vida de Jesús tiene una serie de paralelos con la vida de Osiris, ambos arquetipos del dios de la luz y de la resurección. A la muerte de Christine, en 1922, se colocó la cruz, que más tarde fue iluminada, lo que desde ciertos ángulos parece hacerla flotar en la noche, y Hollywood Hill se convirtió en una especie de Golgotha.
Aunque es muy poco probable que el falo perdido de Osiris se encuentre en Hollywood, dentro de una pirámide secreta enterrada a la cual Goodman no logró tener acceso en vida, la historia ha provocado el vuelo mágico de la imaginación. En el sitio Daily Grail, probablemente uno de los mejores de la red,  le llaman a esta historia “Indiana Jones and the Lost Phallus of the Osiris”. Nos hace recordar también la novela “Shrödinger’s Cat”, donde en un universo paralelo el escurridizo falo depuesto de un transexual viaja por el mundo suscitando una serie de intrigas políticas y prácticas esotéricas.
El poder recurrente de los mitos está cifrado ciertamente en una dimensión simbólica, el renacimento siendo uno de los más poderosos viajes iniciáticos que la conciencia colectiva humana atraviesa y codifica; sin embargo, es posible ¿qué estos mitos también se refieran a hechos históricos, y que los dioses sean físicos? Es difícil contestar a esto, ¿renació Osiris del canto luminoso de Isis, enarbolando su falo dorado al cielo? ¿Renació  literalmente Cristo al tercer día, después de haber sido crucificado y llorado por María Magdalena, su compañera, de forma similar al canto-lamento de Isis? Ciertamente se ocultan aquí poderosos símbolos, símbolos que podrían ser multidimensionales, según la comprensión del que los percibe.
En el mito de Isis y Osiris y posiblemente en la versión apócrifa gnóstica de Cristo y María Magdalena, se oculta y se revela una historia de amor cósmico y alquimia sexual. No es casualidad que nuevos mitos como “Matrix”, “Alphaville” o “Fringe”, todas recurran en su apoteosis al recurso de una mujer que revive, a través de su canto, de su aliento (elan vital en un beso), al héroe solar, pop fénix inmortal. En ese sentido una lectura posible es que el renacimiento, la vida eterna, o de una forma más cercana, la transformación espiritual, se encuentran a través de la feminidad, en el caso del hombre, del arte oculto de canalizar la energía sexual para burlar a la muerte.
Twitter del autor: @alepholo





La historia de Osiris

Francisco López – diciembre de 1999
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La historia de Isis y Osiris es la leyenda más importante de toda la mitología egipcia, por lo que ha estado abierta siempre a diferentes interpretaciones. No existe una reconstrucción exacta de toda la leyenda, salvo el “Tratado de Isis y Osiris” de Plutarco, relato helenizado de la tradición popular. Son textos sueltos e inscripciones los que permiten reconstruir la leyenda casi por completo. No obstante existen grandes diferencias entre la versión de los Textos de las Pirámides , que podríamos considerar como la más egipcia, y la obra de Plutarco, posiblemente debido a que Plutarco trató de dar una visión más helenizada del mito, y como el mismo dice “eliminando de él todo lo que pudiese haber de inútil y superfluo”, por resultar absurdos o incomprensibles en el mundo griego.
Por lo anteriormente expuesto el relato que se ofrece a continuación se basa en la obra de Plutarco y los textos de Diodoro de Sicilia fundamentalmente. Los nombres entre paréntesis son los que aparecen en la obra de Plutarco, identificados con los dioses griegos. Sólo he puesto el nombre griego la primera vez que aparece.

Cuando Ra todavía gobernaba el Mundo, fue advertido de que su hija Nut (Rea), diosa de los espacios celestes, tenía comercio secreto con Geb (Cronos), dios de la Tierra, y que si en algún momento diese a luz un niño, este gobernaría la humanidad, por lo que Ra maldijo a Nut de manera que nunca podría tener un hijo en ningún día y ninguna noche del año (“Asi nunca Nut pueda dar a luz niño alguno ni en el transcurso del mes ni en el transcurso del año”).  Nut pidió consejo al gran Thot (Hermes), dios de la sabiduría, quien por cierto estaba enamorado de la diosa,(1) de la que también había obtenido favores en su momento. Este, por medio de su sabiduría, encontró la forma de evitar la maldición. Thot acudió a Jonsu, dios lunar,(2) cuyo brillo era entonces casi como el del Sol y lo desafió a un juego de mesa, en el que Jonsu apostaba su propia luz. Ambos jugaron y la suerte siempre estaba de parte de Thot, hasta que Jonsu fue derrotado. La apuesta consistía en 1/72 parte de la luminosidad diaria de la Luna, y desde entoces Jonsu no ha tenido suficiente fuerza para brillar a lo largo del mes, por eso mengua y se recupera.(3) Con esta luz Thot creo 5 nuevos días, conocidos como epagómenos, en el calendario que hasta entoces constaba de 12 meses de 30 diás cada uno y los añadió justo al final del año, de manera que no pertenecían ni al año viejo ni al nuevo.  Así Nut pudo tener a sus 5 hijos, y al mismo tiempo se cumplió la maldición de Ra. Primero nació Osiris, y su nacimiento fué anunciado como el de un dios bondadoso y benefactor del pueblo (“El gran señor de todas las cosas ha aparecido bañado por la luz”).(4) El segundo fue reservado para el nacimiento de Horus (Apolo), hijo de Osiris e Isis,  el tercero para Seth (Tifón), quien no nació ni en el tiempo que le correspondía ni por el camino adecuado, sino rasgando el costado de su madre Nut. El cuarto día nació Isis , entre las marismas, y el último Neftis (Afrodita, Teleuté y Victoria).(5)
Osiris, el primogénito, era el heredero del reino y representaba el lado bueno, la regeneración y la fertilidad de la tierra, mientras que Seth representaba la aridez, el lado oscuro y las zonas desérticas.  Con el tiempo Osiris se casó con su hermana Isis, a quien amaba desde el vientre de su madre. Seth se casó con Neftis, pues al ser un dios sólo una diosa podía ser su esposa. Isis, la más inteligente de los 4 hermanos, obtuvo con destreza el nombre secreto de Ra, el nombre que le otorgaba poder y grandeza (Véase historia de Ra)  y con el tiempo Osiris se convirtió en el Rey de Egipto. En aquellos tiempos la humanidad vivía en estado salvaje,  practicando el canibalismo, y fue Osiris quien  enseñó a su pueblo a  cultivar los campos, aprovechando las inundaciones anuales del Nilo, y cómo segar  y recoger la cosecha para alimentarse. También les enseñó como sembrar vides y obtener vino (de ahí la asociación griega con Dionisio)  y la forma de fabricar cerveza a partir del cultivo de cebada. Pero no sólo enseñó al pueblo cómo alimentarse y cultivar sino que le dió leyes con las que regirse en paz, la música y la alegría y les instruyó en el respeto a los dioses.(6)
Cuando había acabado su función Osiris partió a proclamar sus enseñanzas en otra tierras, dejando a cargo de Egipto a Isis quien gobernó sabiamente en ausencia de su marido. Pero Seth odiaba a su hermano, su poder y su popularidad, por lo que mientras Osiris se encontraba en otras naciones confabuló  un plan junto con otros 72 conspiradores  y la reina de Kush (Etiopía), Aso. En secreto obtuvo las medidas exactas del cuepo de Osiris y fabricó un cofre de maderas nobles, ricamente adornado, como un Rey se merecía y en el que encajaba perfectamente el cuerpo de su hermano.  Tras el regreso de Osiris, Seth decidió dar un gran banquete en honor a su hermano, e Isis, enterada de la posible conspiración advirtió a Osiris, quien no vió nada malo en acudir al banquete. La fiesta, a la que habían asistido los 72 conspiradores,  fue grande; las mejores comidas y bebidas y los mejores bailes de todo el reino.(7) La fiesta y los acontecimientos que se relatan a continuación se produjeron durante el día 17 del mes Athyr del año 28 del reinado de Osiris.(8)
En un momento de la fiesta, cuando ya los corazones de los invitados estaban jubilosos, Seth enseñando el cofre dijo, con voz dulce: “Daré este cofre a aquel cuyo cuerpo encaje perfectamente en él”. Los invitados fueron probando  uno a uno  si su cuerpo encajaba dentro del cofre, pero ninguno lo obtuvo porque para unos era largo o corto y para otros demasiado ancho o estrecho. Osiris, maravillado por la grandeza del oro y maderas y por las pinturas que lo adornaban, acercándose a él dijo: “Permitidme probar a mi”. Osiris lo probó y viendo que encajaba afirmó: “Encajo y será mio para siempre”, a lo que Seth respondió “Tuyo es, hermano y de hecho lo será para siempre” y cerró la tapa bruscamente, clavándolo luego con ayuda de los invitados y sellándolo con plomo fundido.(9)  El cofre fue transportado hasta el Nilo donde lo arrojaron. Hapi, el dios del Nilo, lo arrastró hasta la costa fenicia, junto a la ciudad de Byblos, donde las olas lo lanzaron contra un arbusto de tamarisco, en el que quedó incrustado.(10) El arbusto creció y se convirtió en un grandioso árbol con el cofre incrustado en su tronco. Pronto se corrió la voz de la grandeza del arbusto por las tierras del reino y el rey Malcandro, avisado de la extraordinaria apariencia del árbol, se acercó al lugar. ordenando fuese talado, para, con é,l construir un pilar que en adelante sujetara el techo de su palacio. (11)
Isis, enterada de la traición de Seth,(12) se propuso encontrar el cadaver de su marido para darle la justa sepultura, digna de un dios, y partió en su busca junto a su hijo Horus, también llamado Horus el Niño o Harpócrates,(13) encontrando refugio en la isla de Buto en la que vivía Uadyet, a quien los hombres llamaban también Buto o Latona, y le  confió a Horus, temiendo que el odio de Seth acabase con la vida de su hijo de la misma forma que había acabado con la de su marido.
Isis deambuló por toda la tierra en busca del cuerpo de Osiris, preguntando a todos los que veía, pero no había hombre ni mujer que conociese  el paradero del cofre, y la magia que Isis poseía no tenía efectos en tales circunstancias. Hasta que encontró a unos niños que jugaban en la ribera del río, quienes la informaron de la rama del Nilo por la que había llegado el cofre al mar.(14) Además Isis descubrió meliloto en la corona que Osiris había  dejado cerca de Neftis, signo inequívoco del comercio que éste había mantenido con su hermana Neftis, a quien confundió con la misma Isis.(15) De esta unión nació Anubis a quien Neftis había escondido al dar a luz por miedo a la posible venganza de Seth. Isis, guiada por perros, le encontró, le cuidó y alimentó y desde entonces Anubis se hizo su guardián y acompañante.
Después Isis, solicitando siempre la ayuda de los niños, averiguó que el cofre había llegado hasta la localidad de Byblos, noticia que le había sido transmitida por un viento divino. Llegó a esta ciudad y se sentó en la orilla del mar. Las doncellas de la reina Astarté,(16)esposa de Malcandro, bajaban cada día al río a bañarse e Isis, a la salida del baño, les enseñó cómo peinarse, trenzando sus cabellos, y las perfumó con las fragancias que emanaban de su cuerpo. Cuando las doncellas regresaron a palacio su señora quedó maravillada por sus nuevos peinados, hasta entonces desconocidos, y por las fragancias con las que habían sido ungidas. Las doncellas le relataron su encuentro con una mujer que se encontraba en la orilla, una mujer solitaria y triste que las había peinado y perfumado con sus fragancias. La reina mandó a buscarla y le propuso a Isis que sirviese en palacio cuidando de su pequeño hijo, que se encontraba débil y enfermo, al borde de la muerte. Isis aceptó diciendo ‘puedo hacer que este niño sea grande y poderoso, pero lo haré con medios propios y nadie debe interferir en mi obra’. Poco a poco el niño fue creciendo aunque Isis no hizo más que darle a chupar su dedo, en lugar del seno. Más tarde Isis, que sentía gran afecto por el niño, decidió hacerlo inmortal, quemando sus partes mortales. Por la noche ponía grandes troncos en el fuego y arrojaba al niño a las llamas; después se convertía en una golondrina y emitía grandes lamentos en torno al pilar en el que se encontraba Osiris. La reina preguntó a sus sirvientes si conocían qué hacía su amiga para que el niño se hubiese restablecido de esa forma, pero nadie conocía el secreto de la diosa, por eso una noche, ávida de curiosidad  acudió a espiar a Isis y cuando vio que su hijo era arrojado al fuego fue a rescatarlo, privándole de la inmortalidad.(17) Isis entonces pronunció las siguientes palabras: ‘¡Oh madre imprudente! ¿Por qué has cogido al niño?, sólo unos días más y todas sus partes mortales habrían sido destruidas por el fuego y, como los dioses, habría sido inmortal y joven por siempre’. En ese instante Isis adoptó su verdadera forma y la reina advirtió que se  encontraba ante una diosa. Los reyes ofrecieron a Isis los mejores regalos que podía imaginar, pero ella sólo pidió una cosa: el gran pilar de tamarisco que sujetaba el palacio y todo lo que en él estuviese contenido. Cuando se lo ofrecieron Isis lo abrió, sin ningún esfuerzo, y tomó el cofre, devolviendo el pilar al Rey cubierto por una fina tela ungida en esencias y flores. Este trozo de madera se mantuvo en Byblos como el pilar que una vez albergó el cuerpo de un dios, y como tal, fue largamente venerado. Cuando Isis recogió el cofre que contenía el cuerpo difunto de su marido, se estremeció, dejándose caer sobre él y de ella emergió un lamento tan profundamente agudo que el  más pequeño de los hijos del rey quedó como muerto en ese mismo instante. Isis cargó el cofre en un barco ofrecido por el rey y partió hacia Egipto en compañía del mayor de los hijos del rey. En la travesía a lo largo del río Fedros (Ouadi-Fedar actualmente) soplaba un viento extremadamente fuerte y violento. Isis, en un momento de irritación, desecó el curso. Cuando Isis se creía segura y sola decidió abrir el cofre que contenía el cuerpo de su marido, a quien besó. Pero el principe se encontraba cerca observándola. Isis le descubrió y fue tal la mirada que surgió de sus ojos que el hijo del rey falleció en el momento. (18)
A su llegada a Egipto, Isis escondió el cofre en los pantanos del Delta y acudió a Buto en busca de Horus.  Seth, que se encontraba cazando jabalíes una noche, encontró,  por la luz de la Luna, el cofre y lo reconoció. Encolerizado por el hallazgo lo abrió, tomó el cuerpo de Osiris y lo despedazó en 14 trozos que esparció a lo largo del Nilo para que sirviese de alimento a los cocodrilos.(19) “¿No es posible destruir el cuerpo de un dios?”. “Yo lo he hecho – porque yo he destruido a Osiris”! dijo Seth riendo, y su risa se oyó en todos los rincones de la Tierra, y  todos aquellos quienes la percibieron temblaron, estremeciéndose de terror.
Isis debía empezar de nuevo su búsqueda, pero esta vez no se encontraba sola, contaba con su hermana Neftis, esposa de Seth, con quien estaba enfrentada en su rivalidad con Osiris y con Anubis, hijo de Osiris y Neftis. En su búsqueda iba acompañada y protegida por 7 escorpiones, viajando por el Nilo en una barca de papiro, y los cocodrilos en reverencia a la diosa ni tocaron los trozos de Osiris ni a ella. Por eso en épocas posteriores cuando alguien navegaba por el Nilo en un barco de papiro se creía a salvo de los cocodrilos, pues se pensaba que estos todavía creían que era la diosa en busca de los trozos del cuerpo de su marido. Poco a poco Isis fue recuperando cada uno de los trozos del cuerpo, envolviéndolos en cera aromatizada, y en cada lugar donde apareció un trozo, Isis entregó a los sacerdotes la figura, obligándoles a jurar que le darían sepultura y venerarían, además de consagrarle el animal que ellos mismos decidiesen al que venerarían con los mismos honores en vida, cuando muriese y tras su muerte.(20) Sólo un pedazo quedó por recuperar, el miembro viril, comido por el lepidoto, el pagro y el oxirrinco, especies que quedaron malditas a partir de ese momento,  y nunca más ningún egipcio tocaría o comería pez de esta clase (estas especies inspiraban terror a los egipcios). Isis reconstruyó el cuerpo y con su magia asemejó el miembro perdido, consagrando así el falo, cuya fiesta celebrarían mas tarde los egipcios.(21)  Gracias a Anubis lo embalsamó, convirtiéndose en la primera momia de Egipto, y lo escondió en un lugar que sólo ella conocía y que permanece oculto y secreto hasta este día.(22)

Notas
(1) Las posibles relaciones entre Thot y Nut son obra de Plutarco y aparecen en su tratado.
(2) El tratado de Plutarco no cita a Jonsu directamente, sino a la Luna. 
(3) El calendario egipcio hasta entonces era de 12 meses de 30 días cada uno. 360 dias a razón de 1/72 parte cada día da la cifra de 5 días. Durante estos 5 días adicionales, conocidos como epagómenos, se celebraba la fiesta del nacimiento de los Dioses. 
(4) Cuando Osiris nació, según el relato de Plutarco, cierto Pamylés que iba en busca de agua al Templo de Zeus en Tebas oyó una voz que le ordenaba anunciar: “El gran rey, el bienechor Osiris acaba de nacer”, tras lo cual Geb (Cronos) depositó a Osiris en sus manos y le encargó que le criase y celebrase la fiesta de los Pamylias. Lógicamente esto no tiene nada que ver con el relato egipcio y es pura adaptación griega de los hechos. 
(5)Según Plutarco, Osiris y Horus eran hijos de Ra, Isis de Thot y Neftis y Seth de Geb. Según Diodoro de Sicilia los 5 hijos eran hijos de Geb y Nut, incluido Horus el Viejo (Apolo).  Plutarco no deja claro el nacimiento de Horus. Cuenta que la tradición afirma que Isis y Osiris estaban ya enamorados en el seno de su madre, y que de esta unión nació Horus. Pero quien dió a luz a Horus el Viejo según esto no fue Isis sino Nut.  Esta es la versión egipcia del relato del nacimiento de Horus el Viejo.
Por otra parte al final del texto), hacemos nuevamente referencia al nacimiento de Horus como hijo póstumo de Osiris. En este punto en la venganza de Horus Plutarco habla de Horus niño, (Harpócrates).
Horus es uno de los dioses más complejos de todo el panteón egipcio y hay que abstraerse al concepto de dios que nosotros podamos tener para entender las multitud de formas y representaciones que aparecen en este relato y en las leyendas mitológicas referentes a las luchas de Horus y Seth.
Según el Papiro Bremmer-Rhind, que narra como Ra creo todo lo que existe se trata de Horus Jenti-en-irti, uno de los aspectos de Horus el Viejo en su lucha contra Seth. 
(6) El tema del canibalismo no aparece en la obra de Plutarco, es de Diodoro de Sicilia, quien afirma que Osiris les quitó  a los hombres la costumbre de comerse unos a otros. Por otra parte en los Textos de las Pirámides aparece el denominado ‘himno canibal’ (Pyr 273 y 274), en el que el rey se alimenta del cuerpo y de los dioses y que posiblemente esté basado en costumbres caníbales de tiempos mucho más antiguos.  Osiris inventó el cultivo y eso fue lo que hizo que los hombres abandonasen el canibalismo ante la posibilidad de un alimento nuevo. En cuanto al vino, el mismo Diodoro de Sicilia afirma que Osiris descubrió la vid en territorio de Nysa y fué el primero en probar el vino. 
(7) En algunas antiguas versiones el dios Thot aparece implicado en la conspiración contra Osiris, aunque en las más modernas es exculpado de la traición. En los Textos de la pirámides se le cita como posible ayudante de Seth. 
(8) Los egipcios fechaban los acontecimientos según el año de reinado del faraón. El mes Athyr es el tercero del año y de la estación Ajet o de la inundación, y empezaba sobre el 28 de Octubre. Es el mes en el que el Sol pasa por Escorpión (cita de Plutarco en su obra). Según el mismo Plutarco hay quien afirma que el número 28 corresponde a la edad de Osiris y no a su reinado, pero lo pone en duda claramente en su obra. 
(9) En la adaptación de Plutarco Seth, representado por Tifón, ofrece un banquete a Osiris y consigue matarlo como se ha relatado en el texto. En la versión más antigua, Seth captura y mata a Osiris, tirando al agua su cadaver, sin que se haga referencia a más precisiones sobre la tragedia ni el banquete. 
(10) Los conjurados arrojaron el cofre al Nilo, que llegó al mar a través de la rama Tanítica del Delta. Esta rama fue desde entonces conocida como “maldita”. 
(11) El episodio de Byblos y el rey Malcandro es totalmente helenístico. Ciertas alusiones del Reino Antiguo se refieren a él, pero parecen depender del pilón sagrado de Osiris en Busiris:  Isis y su hermana Neftis salen en busca del cadaver de Osiris y lo encuentran descompuesto y enterrado. 
(12) Isis  se cortó un rizo de cabello en el lugar en el que se levantó más tarde la ciudad de Coptos, localidad en la que la diosa conoció la  muerte de Osiris (Plutarco). 
(13) Harpócrates fue el nombre que los griegos dieron a Horus niño,  hijo de Osiris e Isis. Este dios ya aparece en los relatos egipcios más antiguos (los Textos de las Pirámides), si bien su culto no se desarrolló hasta el Reino Nuevo. Desde el Tercer período Intermedio asume funciones de otros dioses niños o formas de Horus el joven, como Harsiese o Ihy.
Según Plutarco Harpócrates era “un niño débil de piernas y enfermizo” que necesitaba muchos cuidados, debido a que fue engendrado a partir de la semilla de Osiris ya difunto. De ahí que represente el débil sol del amanecer o del invierno. Estuvo asociado con las curaciones y protegía contra las picaduras de escorpión. La estela de Meternich  relata la muerte de Horus por una picadura de escorpión que Isis mediante su magia cura.
Los griegos le creyeron erroneamente dios del silencio por su representación en forma de niño con el dedo en la boca, una  representación típica egipcia de la infancia.
Plutarco escribe: “No hay que imaginar que Harpócrates sea un dios imperfecto en estado de infancia ni grano que germina. Mejor le sienta considerarlo como aquel que rectifica y corrige las opiniones irreflexivas, imperfectas y parciales tan extendidas entre los hombres en lo que concierne a los dioses. Por eso, y como símbolo de discreción y silencio, aplica ese dios el dedo sobre sus labios”. 
(14) En Egipto se pensaba que lo niños tenían el don de predecir el futuro y se formulaban presagios de las palabras pronunciadas jugando en los templos. El origen de esta creencia se encuentra en este aspecto de la historia de Osiris. Por otra parte los pitagóricos fueron acusados de inmolar niños para consultar a los dioses, y quizá estas acusaciones estuvieran referidas a la creencia egipcia. 
(15) Esta parte representa un pasaje complicado del relato. Osiris enamorado mantiene relaciones con Neftis, confudiéndola con Isis.  Neftis representa el lado femenino de Seth. Este personifica la aridez del desierto y Neftis las zonas a las que no llega la inundación anual. El Nilo es una emanación de Osiris, e Isis es la Tierra que el Nilo inunda y fertiliza. De la unión entre ambos nace Horus. Neftis se asocia con las tierras extremas, las que dan al mar. Cuando el Nilo, en este caso Osiris, se sale de madre franquea esas zonas asociadas a Neftis, provocándo la unión entre ambos y el florecimiento instantáneo de ciertas plantas, entre las que está el meliloto. Seth encontró la corona alli abandonada descubriendo el adulterio. Pero también se dice que fue así como Isis engendró a Horus de forma legítima y Neftis a Anubis clandestinamente. 
(16) Plutarco no deja claro el nombre de la reina. Según la obra unos la llamaban Astarté, otros Saosis y otros Nemanus. La diosa Astarté era la protectora de Byblos y Sidón. 
(17) El pasaje relativo a la inmortalidad de Dyctis es muy parecido al himno de Homero sobre Deméter. Resumimos  aquí ese capítulo de Homero por su importancia. Deméter, enterado del rapto de Coró, su hija, rasgó con sus manos las cintas de sus cabellos, se puso un velo oscuro y se adentró en la tierra y en los mares en busca de su hija. En su busca tuvo que sufrir grandes pesares, pero finalmente la encontró en el palacio de Keleos. La esposa de Keleos, Metamira, confió a su hijo Demofon al cuidado de Deméter, quien lo transformó en un dios sin alimento ni bebida de ninguna clase, con la simple ungida de ambrosía. El niño era ocultado por la nodriza en el fuego cuando llegaba la noche, para purificarle de sus elementos terrenales. Metamira una noche descubrió a su hijo en las brasas y le arrebató de las llamas,  privándole así de la inmortalidad. 
(18) Este pasaje tiene un punto conflictivo, según las adaptaciones, respecto a los hijos del rey y sus nombres. La historia la hemos relatado tal y como lo hace Plutarco en su obra. Al relatar la historia de Isis y el pasaje en el que el príncipe muere no hace referencia ni a nombres ni al título “hijo de leche”, por lo que en un principio no se podría saber si el principe muerto en el río es el criado por ella o no.
Pero en otro pasaje en el que Plutarco habla del odio de los egipcios a las cebollas  lo relaciona con la muerte de Dictys, “hijo de leche de Isis”, quien pereció ahogado en el río Fedros, al intentar hacerse con unas cebollas. Después de contar el acontecimiento del rió hace nuevamente referencia a este hecho afirmando “Hay quienes afirman que murió de un modo muy distinto, asegurándo que el principe murió como consecuencia de las circusntancias citadas”. Estas circunstancias citadas son precisamente las relatadas en el pasaje de las cebollas.
Después aparece el nombre de Maneros a quien Plutarco asimila a este hijo muerto en el río, aunque si bien es cierto no le da demasiada importancia al nombre pues afirma que hay quien dice que se llamaba Pelusios, e incluso Palestinos.
Por tanto Dictys, Maneros y el príncipe muerto en el río serían la misma persona, y  además serían el “hijo de leche de Isis”.
Hasta aquí no habría ningún problema en cuanto a la obra de Plutarco, quien por otra parte deja bien claro que el rey tenía al menos 2 hijos, uno el que quedó “como muerto” al oir el grito de Isis cuando esta se tendió sobre el féretro de Osiris y otro el fallecido en el río.
El problema surge cuando Herodoto afirma que Malcandro y Astarté sólo tuvieron un hijo, muerto prematuramente. Esto, logicamente. entra en conflicto con el pasaje de Plutarco. Por otra parte ciertos autores han identificado, de forma errónea a Dictys como el niño muerto tras el grito de Isis y a Maneros con el fallecido en el río, no dejando claro quien de los dos tenía el título “hijo de leche de Isis”. 
(19) Plutarco no describe el lanzamiento de los pedazos de Osiris al Nilo, simplemente dice que Seth los lanzó al viento. Diodoro de Sicilia afirma que fueron 26 los trozos que Seth cortó del cuerpo de Osiris. Además según este autor estos 26 trozos no fueron arrojados al viento, como afirma Plutarco, sino entregados a otros tantos 26 complices para que todos ellos los guardasen y sintiesen el mismo odio. 
(20) Este pasaje no pertenece a Plutarco, es de Diodoro de Sicilia. Plutarco se limita a afirmar que Isis levantaba una tumba en cada uno de los sitios en los que encontraba un trozo del cuerpo. También según Plutarco la historia dice que Isis moldeaba el miembro encontrado y este era el trozo que le entregaba a la ciudad, sin hacer mención alguna a la posible tumba de Osiris, aunque más adelante habla de las creencias egipcias sobre la existencia de la tumba en Abidos, Menfis o Filé. Aunque para Plutarco no ofrece ninguna duda que la tumba se encontraba en Tafosoris. 
(21) La fiesta a la que se refiere el texto es más conocida por la veneración por el Falo de los misterios  e iniciaciones de Baco. Diodoro dice  “Al no encontrar Isis el miembro viril de su marido, hizo construir en los templo una imagen asignándole un culto particular en las fiestas que en honor al dios se realizan en Egipto.” 
(22) La obra de Plutarco afirma que Isis, tras descubrir los restos de su marido, los enterró en los mismos lugares en los que los había encontrado y no hace ninguna referencia a su embalsamamiento ni a su resurrección. Tras esto narra un epílogo sobre la venganza de Horus.
Según los textos de las pirámides fue el dios Tierra Geb quien limpió el cuerpo, y la diosa Nut lo reconstruyó. Ra le ordenó despertarse y Osiris resucitó.
Por otra parte textos del Reino Medio, afirman que Ra envió a Anubis a que embalsamara el cuerpo de Osiris. Luego Isis, según el Himno del Louvre, agitó el aire con sus alas sobre el cuerpo momificado y Osiris volvió a la vida.
Otras versiones afirman que tras unir los trozos del cuerpo mediante su poder mágico el cuerpo fue escondido a la espera de que Horus venciese a Seth y vengase la muerte de su padre, y mientras tanto Osiris no puede volver a la vida y reina en la Duat a los difuntos como lo hizo en la tiera a los vivos.
En cuanto a Horus nos encontramos con 2 versiones. La versión griega es la expuesta en el texto anterior. Existe otra versión según la cual, Isis transformada en Milano revolotea sobre el cuerpo de Osiris y le hace resucitar. Esta imagen es muy famosa y aparece en muchos grabados. Isis recibió el germen del cadaver resucitado de Osiris, y embarazada se refugió en los pantanos de Shemmis, donde dió a luz, cuidó, alimento y educó a Horus, quien  se convierte así en hijo póstumo de Osiris. En este sentido Plutarco, en la continuación del relato, en  la venganza de Horus, hace referencia a este niño nacido de las relaciones mantenidas entre Isis Osiris, cuando este ya estaba muerto, asociándolo a Harpócrates ( Horus niño), débil y enfermizo por haber sido engendrado del cuerpo difunto de Osiris.