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domingo, 28 de diciembre de 2014

La Religión prohibida, El dios creador, Pistis Sophia, Demiurgo: el dios vampiro ¿quien hizo las estrellas y los planetas del universo?


Esta entrada debí publicarla y publicaré en otro sitio pero aqui me nació hacerla en primer lugar, lo siento mucho si alguien se siente molesto u ofendido por lo que a continuación leerá, y recuerden lo que apunté antes en otra entrada hoy en la mañana: sepamos discernir cuando leamos alguna información y distingamos la autoría de quien escribe y de quien comenta para no andar reclamando los platos rotos a otro, CONSULTEN LAS FUENTES.  

Este es un tema demasiado complejo como para dejarlo así de fácil todo resuelto aparentemente en una sola entrada, sería absurdo pensar asi y esperar fuera asi, pero de pronto aquí lo dejo donde lo dejo, le seguiré quizás en otro lado.

Sobre el origen de algunas ciencias y paraciencias o "Pseudociencias" como la astrología etc. hasta la actualidad, siempre me he preguntado cuáles y en dónde fueron sus orígenes, por ejemplo, así sabemos parte de este cuento, como que todo ese conocimiento provino de unos seres que descendieron del cielo en naves de luz o serpientes voladoras, huevos de luz, en nubes, en soles etc. etc., bien, aqui no hay ningún misterio por dilucidar, considero ya se ha establecido y resuelto que esos seres que bajaron enseñaron y se fueron por equis razónes, se les puede nombrar mas fácilmente por "extraterrestres" aunque ese apelativo no sea realmente el adecuado pero sirve para hacerse una idea. Pero no hay que andarse por las ramas, vayamos mas allá... vayamos a la cabeza de quién hizo el universo, los astros, las estrellas etc. TODO el universo físico que creemos ver y percibir en ESTA PRISIÓN HOLOGRÁFICA SIDERAL... ¿quien crees?, si, por decir un nombre, ¿quizás "dios"...? pero si te enteraras que eso o ese ser que crees es el mero hacedor de todas las cosas, y al parecer si es él, ¡¿Y SI NO FUERA EL QUIEN DICE SER?!, pero mejor leamos abajo y comenzemos a conocer la cabeza y después el cuerpo y los agregados.   

Recuerden, despójense por un rato de sus dogmas de fe y creencias, programaciones, sean cuales fueran estas y analicemos imparcialmente.

Una frase: Si quieres hallar a Dios en tu corazón... antes debes matarlo. 


Con esta entrada salgo del aire un rato.
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El dios creador

Fueron varias las sectas Gnósticas, en los primeros siglos de nuestra era, que equipararon la figura del dios creador no a la de un ser bueno y justo, sino a la de un ser satánico. Lo equipararon a la figura de satán, varias de ellas. En uno de sus cuentos, Gustavo Adolfo Bécquer nos relata cómo el dios creador Brahma va creando los mundos, como burbujas, y cómo va experimentando con ello, porque a veces le salen bien y a veces no. No es un dios extraordinariamente perfecto sino bastante inepto, pareciera. Hay mundos que le salen mal y tiene que destruirlos. Hay mundos que le salen mejor. Va probando, va ensayando. Va creando a través del ensayo y del error. La biblia dice: "Dijo Dios ´haya luz´, y hubo luz. Y vió Dios que la luz era buena". ¡Cómo! ¿No lo sabía? ¿No sabía que era algo bueno? Por eso los Gnósticos dicen "estamos ante un creador ignorante de los efectos de su creación".

Igualmente, el dios creador sostiene continuamente que él es el único. No lo dice una vez, lo dice permanentemente, constantemente: "yo soy el único Dios", "no hay otro Dios más que yo", "yo, tu Dios, soy el único", etc. Todos sabemos que cuando alguien repite excesivamente siempre lo mismo es porque no está muy seguro de lo que afirma, por eso necesita reafirmarlo tanto. Los Gnósticos interpretaron esto como que el creador sospecha, pues tampoco está demasiado seguro, que hay otro Dios muy por encima de él. Un Dios infinitamente superior a él, mucho ­­más grande, mucho más importante que él, y eso es lo que trata de ocultar al repetir incesantemente "yo soy el único", "no hay otro Dios fuera de mí".

Indudablemente, este dios creador es el creador del mundo, de todos los mundos, de los planetas, del universo, de la materia, del tiempo. Él es el responsable del Big Bang, como lo llama la física actualmente. Todo lo que la física sostiene actualmente, que todo comenzó con una gran explosión, con una gran luz, coincide con la mayoría de los mitos de distintas religiones sobre la creación del mundo. Primero dios creó la luz, luego fue creando distintas cosas hasta llegar a los animales y por último al hombre. Todos estos mitos, que están en la biblia y en otros libros religiosos coinciden, con respecto a la creación del mundo y del hombre, con las conclusiones actuales de físicos y biólogos.

Claro que toda esta creación está llena de errores, no es perfecta. Y si este mundo es imperfecto, si la materia es imperfecta o si todo lo que existe en el universo es imperfecto, es porque el creador de todo eso es un ser imperfecto.

Hoy un Gnóstico diría, por ejemplo, "lo de los dinosaurios fue estúpido, fue un error, el creador tuvo que anular todo, extinguir todo eso y comenzar de nuevo otro experimento más, hasta llegar a algo que lo satisfaga". Porque el dios creador tiene planes. Ya veremos más adelante de qué tratan.

La física sostiene también, Einstein por ejemplo, que el universo no es algo infinito sino que es como una especie de burbuja, donde está contenida toda la creación. El universo es finito, afirmó Albert Einstein. Esta creación está limitada, es como una burbuja gigantesca donde está contenido todo lo material creado por el dios creador y no sabemos qué hay fuera de eso. La Gnosis afirma saberlo, ya lo veremos.
A través de los libros sagrados de distintas religiones, según se dice inspirados por el dios creador del universo, se nos relatan hechos, detalles, que lo muestran al dios creador como un ser no muy perfecto y no enteramente bueno. Lo pintan a veces como un dios vengativo, colérico, soberbio, inseguro e indeciso. Un dios que ama los sacrificios en su nombre, los genocidios, y que ordena matar a otros pueblos para apoderarse de sus pertenencias, de sus tierras, de su gente, de su ganado. Ordena matar no solo a los enemigos, también a las mujeres, a los niños, a los animales. Un dios genocida. Este dios exige sacrificios en su nombre, pues ama el olor de la carne quemada de las víctimas inmoladas sobre el altar. Este es el dios que ha provocado el diluvio. ¡Cuántos miles y miles de hombres murieron ahogados por el diluvio! Así lo relatan la biblia y otros escritos anteriores, como el del diluvio babilónico, por ejemplo. Gusta de los sacrificios humanos y de animales, y de la sangre derramada de sus enemigos. Le gusta que lo admiren, que lo adoren, que lo sirvan, que le teman, que le obedezcan. Le gustan los templos edificados en su honor, los rituales, los preceptos, que cumplan sus ordenanzas, que eleven rezos hacia él. Le gustan el dolor de sus criaturas, las torturas, el sufrimiento. Los Gnósticos antiguos le daban el nombre de Ialdabahot, que significa "hijo del caos", y a veces el nombre de Sabaot: "dios de los ejércitos". También se lo ha llamado Kosmocrator o el Gran Arconte, el creador y ordenador de la materia. Pero el nombre con que más comunmente se lo designa en la Gnosis es el de demiurgo, que significa creador en griego.

Este "ser superior" no puede ser un ser bueno, indudablemente, y quienes han sostenido esto a lo largo de la historia, estas ideas que estoy relatando, lógicamente han sido perseguidos o han pagado con su vida la osadía de decir lo que para ellos era la verdad. Un ser superior que ama las guerras, los filicidios, que ordena las mutilaciones genitales de los niños, indudablemente no puede ser un dios bueno. Por eso los Gnósticos lo equipararon a satán. Lo consideraban un satanás creador. Ya sabemos cual fue el destino de los Gnósticos, de sus doctrinas y de sus libros: quemados, perseguidos. Tal es el destino de estos llamados "herejes", como se los ha designado en el curso de la historia.

Este mundo, creado por el dios creador, le pertenece sólo a él. Todo lo material que hay en este mundo le responde a él, lo adora a él, lo admira a él. Por supuesto que estas doctrinas que estamos relatando están condenadas a ser perseguidas siempre, no van a tener un gran asidero, un gran éxito. Solo una minoría valiente puede estudiar, interpretar o sostener esto. Están en tierra enemiga, indudablemente, quienes sostienen estas ideas Gnósticas antiguas y eternas. Pero la Gnosis está siempre presente en este mundo extraño que no le pertenece. Y este pensamiento Gnóstico, opuesto a todo lo establecido, es lo más perseguido y rechazado universalmente. Hay temas que "no pueden" tocarse, hay cosas que "no se deben" decir, hay libros que "deben" desaparecer, pues vivimos en un mundo en que sólo hay libertad para decir "dos más dos son cuatro".

Este mundo es un campo enemigo para un Gnóstico. Un Gnóstico podrá aparecer, decir algo y desaparecer rápidamente, pues toda la creación se volverá en su contra automáticamente. ¿Cuántos años pudo predicar Jesucristo, según el mito cristiano? Sólo tres. ¡Pero en esos tres años originó una religión exitosa que ya lleva dos mil años sobre la Tierra!

Decíamos que este mundo es un campo enemigo para un Gnóstico, porque todo este mundo material y todos los seres que lo pueblan están hechos de materia y a la materia son devotos. Pertenecen y defienden a la materia y al creador de la materia, no pueden concebir algo diferente. Todo lo que se oponga al mundo material y a su dios creador es peligroso y debe ser destruido. La Gnosis , por lo tanto, es percibida como algo inconcebible y horroroso que debe ser eliminado.

Los Gnósticos han representado al dios creador con formas horribles. Con formas como las de un pulpo o un reptil, con cabeza de cerdo o de jabalí, o de asno. Por eso algunas religiones prohíben comer estos animales. También se lo ha representado parecido al baphomet demiúrgico de los templarios y de ciertas sectas masónicas. Algunos lo han representado como un jabalí gigantesco, semidormido, con el cuerpo lleno de ojos y que exhala un aliento que es el tiempo, pues como dijimos, el tiempo es el aliento de este dios creador.

Este mundo no es bueno, indudablemente. Los animales tienen que desgarrarse entre sí, destrozarse, para poder comer y sobrevivir. Los seres humanos necesitan engañarse unos a otros en todos los órdenes de la vida, para superarse, para competir, para sobrevivir mejor. Los animales herbívoros necesitan destrozar plantas, que son seres vivos también. Todo se autodestruye y destruye a los demás constantemente. Y hay quienes llaman a esto "perfección" o "equilibrio perfecto". Increíble. Esto es el infierno. No es un sistema perfecto y menos un sistema bueno. Es un sistema en el que cada uno debe destruir a otro para poder sobrevivir. Este es el sistema creado, este es el mundo creado por un "ser superior": el dios creador o demiurgo.

> Continuar leyendo el capítulo siguiente: La creación del mundo




Pistis Sophia

http://gnosis.org/library/psoph.htm





EL DEMIURGO (*)
Cap. I, Parte I, de Mélanges, Gallimard, París, 1976. No publicado aún en castellano (1994, SYMBOLOS Nº 8).



Hay unos cuantos problemas que constantemente han preocupado a los hombres, pero el que se ha presentado generalmente como más difícil de resolver es el del origen del Mal, con el que han topado, como si fuera un obstáculo infranqueable, la mayoría de los filósofos y sobre todo los teólogos: "Si Deus est, unde Malum? Si non est, unde Bonum?" ( 1 ). Este dilema es, en efecto, insoluble para aquellos que consideran la Creación como la obra directa de Dios, y que, en consecuencia, están obligados a responsabilizarle del Bien y del Mal. Se dirá sin duda que esta responsabilidad es atenuada, en cierta medida, por la libertad de las criaturas; pero, si las criaturas pueden escoger entre el Bien y el Mal, es que uno y otro existían ya, al menos en principio; y si las criaturas son susceptibles de decidirse a veces en favor del Mal en lugar de hacerlo siempre hacia el Bien, es que son imperfectas. ¿Cómo entonces Dios, si es perfecto, ha podido crear seres imperfectos? 
Es evidente que lo Perfecto no puede engendrar imperfección, ya que, si esto fuera posible, lo Perfecto debería contener en sí mismo lo imperfecto en estado principial, con lo que dejaría de ser lo Perfecto. Lo imperfecto no puede entonces proceder de lo Perfecto por vía de emanación; entonces no podría resultar más que de la creación "ex nihilo", ¿pero cómo admitir que algo pueda proceder de la nada, o, en otros términos, que pueda existir alguna cosa carente de principio? Por otra parte, admitir la creación "ex nihilo" sería admitir el aniquilamiento final de los seres creados, ya que lo que ha tenido un comienzo debe también tener un final, y no hay nada más ilógico que hablar de inmortalidad en tal hipótesis. Pero la creación así entendida es un absurdo, puesto que es contraria al principio de causalidad, que es innegable para todo hombre sincero y medianamente razonable, con lo que podemos decir al igual que Lucrecio: "Ex nihilo nihil, ad nihilum nihil posse reverti." ( 2 ) 

http://symbolos.com/s8rguen.htm

FUENTE



Demiurgo: el dios vampiro




DEMIURGOS DE LA PALABRA -2-



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